26 de junio de 2022
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“La beca”: un viaje a la India milenaria

6 de febrero de 2017
Por José Miguel Alzate
Por José Miguel Alzate
6 de febrero de 2017

Por José Miguel Alzate

Hace poco fue presentada en Manizales la novela “La beca”, escrita por un caldense. Cuando leí la información en el diario local, me pregunté lo mismo que hace casi sesenta años se preguntó Gonzalo Arango sobre Fernando Soto Aparicio: ¿Y quién será este Mario Cesar Restrepo que se arriesga a publicar una novela? En un principio pensé que se trataba del notario de Neira, un abogado inquieto por el periodismo que, además, gusta de las buenas lecturas. Pero, ¿que escribiera una novela? No se me pasó por la mente. De la duda me sacó Ancízar Restrepo Hoyos, un amigo con quien hablo con frecuencia sobre literatura. Se trataba de otro Mario César Restrepo, un Contador Público egresado de la Universidad de Manizales, con especialización en finanzas públicas en la ESAP.

Pues bien: asistí al acto de presentación del libro por pura curiosidad intelectual. ¿Y qué sorpresa me llevo? Que el autor del libro, Mario César Restrepo Velásquez, primo hermano del notario de Neira que lleva su mismo nombre y apellido, nació en Aranzazu. Sus padres lo trajeron a Manizales cuando contaba apenas con cinco años de edad. El hecho de que hubiera nacido en mi pueblo, un municipio donde los escritores nos contamos en los dedos de una mano, despertó mi interés. Y héteme aquí, reseñando su ópera prima. El maestro Adel López Gómez, a quien yo visitaba en su casa del barrio La Francia, me enseñó que hay que estimular a los nuevos escritores hablando de sus libros. Y eso hago con este autor que tiene una Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Javeriana.

La novela de Restrepo Velásquez tiene como argumento las vivencias de tres colombianos que por su rendimiento académico se ganan una beca para estudiar durante seis meses en Kundalini University, en Nueva Delhi, capital de la India. Los estudiantes pertenecen a  diferentes etnias, y fueron escogidos por los rectores de los planteles educativos donde terminaron el bachillerato como beneficiarios de un intercambio para estudiar inglés. Después de un vuelo, que parte de Bogotá, son recibidos en el aeropuerto por un diplomático hindú que los lleva hasta la casa donde van a estar hospedados. Ahí empiezan sus vivencias en un país con una cultura muy diferente a la nuestra, que les permite conocer sus costumbres ancestrales.

Desde el momento en que descargan su equipaje en la llamada Casa de las viudas, un hospedaje en donde el gobierno hindú ubica a los extranjeros que llegan en intercambio estudiantil, los tres jóvenes se enfrentan a la realidad de encontrarse en un país con una cultura milenaria. Pero su capacidad de adaptación les permite asimilar su condición de estudiantes universitarios que llegan a una nación donde la gente tiene convicciones religiosas distintas a las suyas. Rolando Avirama, Leyder Mena y Mariano Muchavisoy, que fueron los mejores bachilleres de Popayán, Palenque de San Basilio y Sibundoy, con ascendencia guambiana, palenquera e inga, viven en la India experiencias que les permiten crecer como seres humanos.

“La beca” enseña que se puede recrear una historia verosímil con personajes que triunfan por el respeto a sus costumbres ancestrales. Los tres jóvenes de ascendencia indígena simbolizan a esos muchachos que en sus comunidades sobresalen por el deseo de alcanzar metas en la vida. Aunque nunca pensaron que el destino les iba a brindar la oportunidad de salir de su país para formarse académicamente, saben corresponder a esa esperanza que su gente cifra en ellos. Son, por lo tanto, orgullo de sus etnias. Defienden con ahínco lo que son. Tanto, que cuando organizan en la universidad un ritual donde toman yagé, se enfrentan a una posible suspensión de la beca otorgada. Al final demuestran que a esa bebida no se le puede comparar con una sustancia alucinógena.

“La beca” le permite al lector conocer un país rico en leyendas. El autor se solaza hablando sobre la ciudad vieja, sus monumentos y sus plazas de mercado. La descripción que hace, por ejemplo, del Tal Mahal, está ceñida a la belleza de una joya arquitectónica ejecutada como ofrenda de amor. La prosa tiene una calidad descriptiva que convierte su lectura en un alegre viaje a la India milenaria. Las escenas donde se recrean sus tradiciones culturales tienen en la novela sentido testimonial. Cuando por su imprudencia matan una vaca después de tomar el timón del motocarro donde se movilizan, testimonian que en la India este animal es sagrado. Mario César Restrepo Velásquez escribió una obra que por su argumento se sale de los parámetros tradicionales que caracterizan el primer libro de un escritor.