26 de junio de 2022
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Es un imperativo la reforma al sistema electoral

22 de febrero de 2017
Por Rodrigo Villalba Mosquera
Por Rodrigo Villalba Mosquera
22 de febrero de 2017

Rodrigo Villalba Mosquera

La reforma política planteada por el Gobierno se necesita, pero lo urgente es una reforma al sistema electoral que flaquea, que es vulnerable y que tiene en aprietos principios básicos del sistema democrático.

Se legisló en fortalecimiento de los partidos pero éstos siguieron igual, son eunucos. La entrega de avales sin escrúpulos es el pan de cada día. Tenemos el mal ejemplo de la Guajira con gobernadores y alcaldes destituidos y en la cárcel, hasta el que se acaba de designar en elección atípica recientemente, y podríamos enumerar las regiones que queramos.

La ley fija unos topes de financiación de campaña que nadie respeta, y las financiaciones espurias van por debajo de la mesa. El Consejo Electoral está integrado por representantes de los partidos, totalmente politizado, no tiene instrumentos para definir impugnaciones de las inscripciones de candidatos y electores cuyas decisiones ofrezcan credibilidad. La Sala Electoral del Consejo de Estado no resuelve las nulidades contra los elegidos en tiempo real, en muchas ocasiones se dan cuando ya está expirando el periodo impugnado.

Todo el mundo sabe que hay compra  venta de votos y  dirigentes de todos los pelambres, quienes han visto en las elecciones una oportunidad económica. Hay abuso de poder de quienes lo ostentan para beneficiar causas electorales cercanas donde impera el nepotismo, y su círculo es cerrado, excluyendo de oportunidades a nuevos actores de la vida política local, regional o nacional.

Hoy por hoy, con contadas excepciones, el común de la gente cree que quienes nos representan en los cargos de elección popular son los mismos con las mismas, sin mayores méritos. El escándalo de Odebrecht y la corrupción administrativa salpicando la política, deja en evidencia el maridaje pecaminoso entre contratistas y candidatos, faltando “datos de otros municipios”, porque es la punta de iceberg, porque esta  campaña salpicada crea ambiente de destape en lo local y regional también.

Si todo esto no nos dice nada “apegue y vámonos”. Es un imperativo la reforma al sistema electoral.

El problema es de fondo y requiere mucho más que tímidas iniciativas. Acabar con la figura de la vicepresidencia puede ser, pero no es lo esencial. Financiación estatal total, puede ser si hay efectivos controles para que la ley de los topes no sea una rey de burlas, y tendría que ir acompañada de  listas cerradas y del voto obligatorio. Pero nada de esto sirve si no hay sistema electoral presidido por una cabeza creíble, independiente, con dientes para decidir los controles de financiación, las impugnaciones de las inscripciones, y las acciones de inhabilidad de los candidatos, y para ello me inclino por la iniciativa del magistrado y paisano, Alberto Yepes Barreiro, miembro de la Comisión Especial Electoral designado por el gobierno, y que consiste en crear la Corte Electoral, la cuarta Corte que integre las funciones  del Consejo Nacional Electoral y la Sección Quinta del Consejo de Estado.

Senador de la República