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¡Los corruptos dictando cátedras de moral!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
26 de enero de 2017
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
26 de enero de 2017

Comunidad y Desarrollo

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No existe peor desgracia para una sociedad, que ver a funcionarios corruptos pavoneándose en las cumbres del poder, dictando cátedras de moral con el único objeto, de encubrir sus fechorías y evitar ser señalados como tal.

Con los escándalos de Odebrecht y Estraval, donde ya fueron capturados buena parte de sus directivos, podemos decir que el 2017 será el año de los peores señalamientos para Colombia; no se justifica que cuando aparece escándalo de tales magnitudes, los primeros en salir a darse golpes de pecho son los responsables, que finalmente aparecen con rabo de paja.

En síntesis don “corrupto” empezó el 2017 con  pie derecho, tiene sus tentáculos en toda la administración pública de nuestro País: del nivel municipal, departamental y nacional; – con excepción de unas pocas-, la mayoría  de sus funcionarios le rinden sumisión y obediencia; por lo tanto, no va a ser fácil acabarlo, para lograr tal objetivo, se requiere de un programa de modernización y reestructuración de la administración pública, que es donde está la cimiente de la corrupción con el: CVY, “cómo voy yo”, que aplicado en todas sus modalidades, es de donde se deriva todo un leguaje de corrupción, como por ejemplo el término: “mermelada” coima o serrucho.

Lamentablemente, la corrupción hay que buscarla en las cumbres del poder, es donde se ejerce en forma descarada, después el funcionario cómplice tiene el cinismo de salir a dictar cátedras de moral, si hablamos de instituciones del Estado, donde se ha ejercido durante años, nos damos cuenta que todo está tan podrido, que son pocas las instituciones que se salvan.

La troika, – como la denominó en su momento el presidente, Santos, integrada por: la Fiscalía General de la Nación, La Contraloría General de la República y la Procuraduría, si es que actúan en conjunto y de común acuerdo, podemos estar seguros que se hará un buena labor, y se podrían descubrir muchos torcidos, armados con la sapiencia soberana para no ser descubiertos y poder disfrutar sin problema de las inmensas fortunas adquiridas ilícitamente.

Las fortunas de los funcionarios corruptos por los regular las conocen muy bien su círculo de amigos o familiares; valdría la pena que las autoridades atiendan estas denuncias; y  cuando resulten ciertas, a quienes hayan tenido el valor civil de denunciarlos, se les recompense con  un porcentaje producto de la extinción de dominio, considero que está podría ser una de las formas más eficientes de acabar con la corrupción: expropiando  a quienes hayan adquirido bienes ilícitos.

Si recorremos los municipios, y averiguamos por las inmensas fortunas de los corruptos, nos quedamos más que sorprendidos, al ver cómo funcionarios con sueldos un poco más que el mínimo, en cuestión de dos o tres años, están amasando inmensas fortunas, todo producto de los chanchullos, peculados y saqueos, en los cargos que ocupan dentro de la administración pública.

La corrupción en nuestro País ha avanzado tanto en los últimos años, que ya prácticamente la vergüenza se ha perdido y quién aspire a ocupar un cargo, – aunque no todas las veces-, siempre averigua cuales son las entradas extraordinarias que pueda recibir, si el cargo es muy sensible a la corrupción, el sueldo es lo de menos, como ocurrió en su momento con los aforadores de Aduanas.

Esperamos que los casos de Odebrecht y Estraval, donde aparecen implicados varios personajes de la vida nacional, no se queden solamente ahí, muchos de los que se están dando golpes de pecho y recriminando a quienes han caído en desgracia, tienen el rabo de paja, puesto que directa o indirectamente fueron cómplices en el desvío de recursos destinados a obras de desarrollo e infraestructura, pero que gracias a la labor coordinada con los organismos de control, todo tiende a controlarse, puesto que de los contrario, nuestro País va en una encrucijada tal, que se requeriría de otra reforma tributaria más drástica, para poner las finanzas públicas en orden, pero a cargo de los contribuyentes que en últimas son los que pagan los platos rotos.

Pero, ojo que no son solamente los casos de Odebrecht y Estraval, que salpican a una serie de empresas estatales y privadas, es el robo a la salud, Isagen, los carteles de la contratación del Distrito y otra serie de atrocidades en la administración pública, que ponen a pensar al ciudadano de a pie, si realmente en nuestro País vale la pena pagar impuestos, cuando en realidad de verdad, el dinero de los contribuyentes se está destinando a tapar los robos de los delincuentes de cuello blanco incrustados en la administración pública.

Pero hay otro rubro que poco o nada se ha hecho para aclararlo y es el de las regalías, sobre este asunto hay mucha tela de donde cortar, son cientos los municipios que al recibirlas se las roban, puesto que sus destinaciones la mayoría de las veces no tienen fines específicos, cuando no es que se convierten en obras inconclusas o elefantes blancos, son infinidades las obras en diferentes regiones del País, víctimas de todas estas marrullas, pero que lamentablemente cuando el ciudadano se queja ante los respectivos órganos de control de la región, las investigaciones no avanzan o prosperan, puesto que tienen padrino político.

Por último, valdría la pena que ahora que se inicia el año escolar, se debe entrar en estado de alerta con la alimentación de los niños que se ha convertido en todo un  negocio tenebrosos y criminal, existen un  cartel de contratistas corruptos, que no les impide montar toda una infraestructura para lograr la licitación, repartiendo coimas a más no poder y finalmente al verse favorecidos no les importa despachar alimentos de mala calidad y hasta descompuestos, como se ha visto en años anteriores. Con esto están financiando los rubros de la corrupción.

Esperamos que estos criminales de la salud y alimentación de los niños, queden excluidos de participar en estas licitaciones, no se les permita siquiera el ingreso a las instalaciones donde se van a realizar, puesto que son tan listos y descarados que les es indiferente intoxicar a los niños con las porquerías de su propia conciencia, considero que las secretarias de educación saben muy bien  quienes son, estaremos atentos a hacer seguimiento a estas licitaciones, puesto que este tema se ha convertido en todo un problema para las administraciones municipales, departamentales, establecimientos educativos y padres de familia.

En la sola secretaría de educación del Distrito, existe todo un carrusel orquestado por contratistas corruptos, que al estar vetados por sus malos comportamientos en el manejo de los contratos de alimentación, se les admite hacer alianzas con otras empresas, muchas veces de peor calaña.

 

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