4 de julio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

A Trump hay que cogerle el caminado

19 de enero de 2017

A partir de mañana el presidente de Estados Unidos será Donald Trump,  quien llevará las riendas de la Casa Blanca hasta 2020 cuando podrá optar por una sola reelección, tal como lo han hecho casi todos los mandatarios de ese país durante la historia reciente. Son muchos los mensajes que le ha enviado a América Latina de lo que serán los próximos años, en los que las medidas tintas y las indirectas no serán la característica de sus deseos de lo que quiere de este continente.

Dice el refranero popular que por el desayuno se sabe lo que será el almuerzo, y el Trump de la campaña no es muy diferente al Trump que se apresta a ocupar el lugar número 45 en la cronología presidencial del país motor de la economía y el más influyente en términos tecnológicos, militares y culturales del planeta. Por todo lo anterior nos atrevemos a decir que al nuevo presidente de Estados Unidos hay que irle cogiendo el paso, pues de nada le sirve a un país como Colombia entrar en la oposición ideológica o dar un paso al costado y aliarse con gobiernos como el de Bolivia o la vecina Venezuela. Incluso a México, que ha sido atacado directamente con la estigmatización cultural, sociológica y las escaramuzas de guerra comercial, le ha tocado quedarse callado hasta ir asimilando qué tanto de lo que promulga el nuevo mandatario es realizable y cuanto del palabrerío es solo deseo.

Quizá no estemos de acuerdo con las cosas que dice y hace Trump, pero ya son realidades que debemos enfrentar, particularmente en el plano migratorio y comercial. En los tiempos de Obama se logró mayor flexibilidad en los visados de colombianos, hasta el punto de soñar con un levantamiento de la norma definitivamente. Habrá que esperar cuáles son las nuevas políticas en ese frente, del cual no ha hablado más allá de las amenazas con un muro que se construirá en la frontera con México y en la masiva deportación de ilegales. Pero quizá el tema más neurálgico es el comercial, recordemos que disfrutamos desde hace cinco años de un tratado de libre comercio que no ha dado los frutos vendidos durante su larga negociación.

La balanza comercial con Estados Unidos pasó de ser superavitaria en 2010 con más de US$6.500 millones a deficitaria con un valor negativo que ronda los US$1.100 millones en 2016. No es mucho lo que la economía colombiana se ha beneficiado del gran mercado, los empresarios no han sabido diversificar las ventas y seguimos dependiendo de las exportaciones de café, petróleo, flores, carbón y bananos. Si bien no hemos sido eficientes en el TLC con Estados Unidos, no quiere decir que no siga siendo el primer aliado natural de Colombia y que el mercado está allí y se necesita ser más competitivo e innovador. Es un error creer que a Colombia no le queda más camino que criticar a Trump y pasar al lado oscuro en la región. Recordemos que cuando Estados Unidos estornuda, nosotros nos afiebramos.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA