20 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Trump  y el proceso de paz

4 de diciembre de 2016
Por Luis Fernando Rosas
Por Luis Fernando Rosas
4 de diciembre de 2016

Por Luis Fernando Rosas Londoño.

luis-fernando-rosas-londonoEs admirable el respaldo que el gobierno saliente de los Estados Unidos liderado por Barack Obama, le ha dado al proceso de paz en Colombia y más de 25 países y organizaciones del mundo. Ello se convierte en un reto para el nuevo gobernante republicano,  Donald Trump quien, con la forma y propuestas con  las que llegó al poder, nos deja interrogantes, pero fue un voto protesta contra la institucionalidad. Perdió la oficialidad no solo en dicha nación también en Europa y se vienen cambios en Latinoamérica por fuera de las desgastadas estructuras de política tradicional.

Las tesis de Trump candidato, son diferentes a las de un Presidente electo. La realidad es otra en un estado que es nacionalista pero en materia económica ha sido liberal,  sin importar el partido que gane la presidencia, entendiendo que por encima del mandatario, el pentágono y el régimen predominan en sus intereses y sistema de pesos y contrapesos. Lo que más nos llama la atención es el apoyo político y económico para concretar  el proceso de paz. En su campaña no se refirió para nada a Colombia.

El actual embajador de los Estados Unidos en nuestra nación, Kevin Whitaker, que ojalá sea confirmado en su cargo y quien tiene amplia influencia en el partido republicano, ha expresado: “Les aseguro que voy a abogar para continuar la política (republicana-demócrata) a favor de Colombia”. Esta afirmación incluye el proceso de paz. Considero que el nuevo Presidente Trump le pondrá más atención a la tesis de “América para los Americanos”  doctrina Monroe en la que observo será la base histórica del nuevo gobierno Estadounidense en materia de relaciones exteriores y se concentrarán en atacar al estado islámico y en Latinoamérica preocupan las propuestas de un “muro” entre México y USA y  otra expulsar a los inmigrantes.

En materia económica, Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia el 32.8% de las exportaciones se fueron para ese país, especialmente petróleo y café y en materia política hemos conservado respeto por la democracia y las instituciones;  frente al proceso de paz existen muchos congresistas y personajes que conocen bien a Colombia, entre ellos nos llama la atención el papel que tendrá Rudolph Giuliani ex Alcalde de New York, quien trabajó en los años 70s y 80s para la DEA y ha sido asesor para varios gobiernos en el país ; recuerdo como se sentía  cómodo en la Ciudad de Medellín. La visitó   en el año 2015 y estuvo en la presentación de un plan de seguridad llamado “Plan Caliente” que buscaba disminuir el delito callejero.

Esperamos los Colombianos que el nuevo presidente de los Estados Unidos comprenda que por fin hemos llegado a la solución de un conflicto que es de los de este tipo los más antiguos en el planeta, y ojalá  Kared Kushner, el yerno de Trump, quien dicen tiene criterio político, lo asesore bien sobre la paz.  Nikki Haley ex Gobernadora de Carolina del Norte, quien será embajadora ante la ONU con fama de ser liberal y tolerante, sus opiniones son claves y esperamos que el saliente Secretario General Banki-Moon le aconseje sobre el proceso de Paz, Steve Bannon ex jefe de campaña, también será importante y Reince Priebus jefe de gabinete socio político del nuevo presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, los mencionados serán estrategas, a  quienes escuchará el nuevo Presidente de USA.

Esperamos que la transición de un gobierno demócrata a republicano en Estados Unidos signifique la consolidación de la paz en Colombia y la otra transición que necesitamos en nuestra democracia que no es entregar el país como algunos guerreristas afirman, la paz es con todos, buscar la sostenibilidad democrática sin odios y dogmatismos nos llevará a   elegir un gobierno que nos reconcilie a todos en el 2018. Transición, transición y transición para poder trabajar, trabajar y trabajar sin odios ni dogmatismos.