27 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

EL SALARIO MÍNIMO

5 de diciembre de 2016

A partir de hoy lunes estarán sentados gobierno, trabajadores y empresarios para conversar y tratar de concertar sus intereses en torno al que debe ser el nuevo Salario Mínimo Legal que devenguen, a partir del próximo primero de enero, cerca de dos millones de colombianos.

Este ejercicio no ha sido fácil y, por supuesto, tampoco lo será este año. Las posiciones encontradas, fruto de sus naturales aspiraciones y de la coyuntura económica del país, han hecho que en los últimos años la esperanza de lograr una concertación, se haya diluido y terminado siendo una decisión unilateral del gobierno.

Esta vez, aunque el ejecutivo no ha dicho nada y solo el Banco de la República ha pedido prudencia y un ajuste cercano a la meta de inflación esperada para el 2016, ya las centrales obreras y los empresarios han establecido sus diferencias. Mientras las primeras han dicho que el incremento debe ser del 12%, producto de la inflación causada este año, más unos puntos por la pérdida de la capacidad adquisitiva del dinero, los segundos manifestaron que esperan que Planeación Nacional diga que sucedió con la productividad.

Buscar un punto que concilie las aspiraciones de los trabajadores que esperan una alza razonable en su salario, con las posibilidades de las empresas que han venido sufriendo los rigores de fenómenos como la desaceleración económica, la revaluación y los paros, y que hacen esfuerzos por mantener los niveles de empleo; será la responsabilidad del gobierno.

El país está en un momento que exige un trato especial de parte de todos los colombianos, llámense trabajadores, empleadores, o gobierno. Solamente con la comprensión de todos se podrá sortear el complejo instante y mantener a flote la seguridad, la generación de empleo y la confianza en las instituciones.

Por eso, lo que ahora se pide es comprensión a las organizaciones sindicales y a los dirigentes empresariales, y sensatez y justicia al gobierno, para que entre todos se logre ese justo punto medio que satisfaga por igual las aspiraciones de los trabajadores y las posibilidades de los empresarios, sin poner en riesgo las proyecciones del Banco de la República.

EDITORIAL/DIARIO DEL OTÚN