28 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

EL PETRÓLEO PODRÍA DARLE UN RESPIRO A LA ECONOMÍA

6 de diciembre de 2016

Aunque no es fácil predecir lo que ocurrirá con los precios internacionales del petróleo, hay hechos cuyo impacto no se puede desconocer, como la reciente decisión de los países de Opep de reducir la oferta, la primera efectiva en ocho años. Como resultado de ese acuerdo, el petróleo Brent, de referencia en Europa, ha alcanzado US$55, su nivel máximo desde finales de julio de 2015 y en el caso del WTI pasó US$52, también el más alto en casi año y medio. En esos términos, gana fuerza la predicción de los analistas para el nuevo año de un precio de US$60 por barril.

Un aumento de cerca de 13% en el precio luego del mero anuncio no se puede menospreciar, más si se tiene en cuenta que la reducción señalada de 1,3 millones de barriles entra en vigencia desde enero, que se acordó que grandes productores como Rusia se sumarán a la estrategia retirando 300.000 barriles por día y que ya resulta evidente que los niveles de existencias se han reducido debido a los bajos precios alcanzados en los meses anteriores y que llegaron a un mínimo de US$22 a comienzos de 2016. ¿Cumplirán el compromiso los países de Opep? Es la gran incógnita. Por ahora, Arabia Saudita e Irán parece deponer sus ambiciones políticas en favor del interés económico de aumentar sus ingresos. El ejemplo del primero, líder del grupo, de aportar más de 40% del recorte trae confianza a los demás socios. Adicionalmente, la medida tiene como objetivo de solidaridad con otros integrantes del grupo y es ayudar a países muy dependientes del crudo como Angola, Venezuela y Nigeria, que han sentido el impacto de la reducción de los precios.

La apuesta está hecha y las primeras reacciones parecen confirmar el objetivo. Sin embargo, no se conoce cuál será la reacción del nuevo gobierno de Estados Unidos sobre explotaciones del fracking, cuya rentabilidad varía según la tecnología y el terreno, y un aumento fuerte en el precio también podría acabar reactivando esta industria extractiva en este país y deprimiendo de nuevo las cotizaciones. Así, Donald Trump podría hacer valer su condición de predestinado, con la que llegó al poder en busca de la independencia energética total, dentro de la cual propone reducir la regulación a las petroleras.

Sin duda que los países productores de petróleo, como Colombia, y que no están en la Opep se beneficiarán con el alza de los precios y sentirán alguna holgura en sus finanzas públicas y en una reactivación de la industria, como han hecho saber aquí los voceros sectoriales sobre los trabajos previos a la explotación. Ello le caería muy bien a la economía que enfrenta un descenso en sus indicadores no solo de producción del crudo, sino en general de su agregado en el PIB, en la inversión privada y consumo interno. Todo esto se convierte en uno de los mejores augurios para el nuevo año.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA