23 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

EL MAL MOMENTO QUE VIVE LA GANADERÍA

4 de diciembre de 2016

La ganadería no pasa por un buen momento de acuerdo con los registros del Dane. A septiembre presenta una caída en la producción bovina de 4,9% y de 12% en el tercer trimestre si se compara con el mismo período del año anterior. En forma paralela, los consumidores han sentido el impacto de esa situación, pues el precio de la carne de res es uno de los artículos de primera necesidad que más ha impactado el costo de vida, no quedándose tampoco atrás la leche. Hay distintos factores que influyen en la evolución de esta actividad económica, siendo una de las que más ha sentido el rigor de la inseguridad y conflicto, pero también, como pocos negocios, la visión de mediano y largo plazo es determinante para su competitividad, por lo cual las cifras en un momento específico no se afectan con el manejo puntual del sector, sino que su impacto es evidente a más largo término.

La ganadería no es solo un negocio de mera producción como cualquier otro, sino que involucra factores determinantes como sanidad, desarrollo biológico, tecnológico, investigación genética, transporte,  modernización de la infraestructura y canales de distribución, asuntos en los que se debe reconocer que el país no ha logrado ganar espacio significativo y por el contrario parece ir en decadencia. Es una condición necesaria para el progreso de la actividad que el Gobierno y los productores trabajen en forma coordinada no solo en lo que tienen que ver con la asignación de recursos, sino que institucionalmente se de una sintonía en el manejo de los temas expuestos atrás.

Desafortunadamente no está ocurriendo así. El gremio tradicional de la ganadería, Fedegan, no atiende sus objetivos como fue la idea de hace más de 50 años cuando fue creado, al tiempo que el Ministerio de Agricultura se ha entrado en una disputa inconveniente, que solo perjudica a quienes sí están dedicados a la actividad y que requieren fomento oficial y gremial. El Fondo Nacional del Ganado, uno de los principales mecanismos para el desarrollo de la ganadería, pues tiene a su cargo intervenir en la comercialización interna y externa de la carne y la leche, mejorar la infraestructura física y social del subsector, apoyar la investigación y capacitación pecuaria y cuidar que los sectores de menores ingresos tengan acceso al consumo de la leche, está en crisis pues ha entrado en liquidación. Aunque el Fondo era administrado por Fedegan, las demás asociaciones y el mismo Gobierno tienen responsabilidad en lo ocurrido.

La acción oficial y de las autoridades debe ser clara y muy transparente y no puede reducirse a buscar y estimular opciones asociativas distintas para administrar los recursos de una cuota parafiscal, cayendo en la misma estrategia que se cuestiona y que ha dado tan malos resultados. Por encima de todo debe estar el sector ganadero, clave en el desarrollo social y económico, dentro de lo que la recuperación de la actividad es una prioridad.