27 de octubre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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El Almanaque Bristol,  un joven de 185 años

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
11 de diciembre de 2016
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
11 de diciembre de 2016

Contraplano

orlando cadavid

Por Orlando Cadavid Correa

El famoso Almanaque Bristol cumple 185 años, lo que quiere decir que ahora  se pone a 15 calendarios de los dos siglos de existencia. Un ocurrente sostendría que no los revela porque sus editores no son fotógrafos.

Eternamente ataviado con una indumentaria color naranja, lleva siempre en la portada  el retrato de su fundador, el químico y farmaceuta Cyrenius Chapín, quien creó la publicación en 1832, en Estados Unidos, para promocionar un jarabe tónico de «zarzaparilla» y divulgar consejos prácticos para las gentes de todos los estratos.

bristol-2016El Bristol –que desde que vio la luz primera se autocalifica de “Pintoresco”– se vende a precio de huevo (baratísimo) y sus productores calculan la información para sus clientes de conformidad con cada uno de los países en los que circula.

Su menú es bien amplio: eclipses de sol y de luna; notas sobre la siembra, tiempos aptos para la pesca y hasta para el corte de cabello; fiestas móviles y de guardar; cómputos eclesiásticos; el santoral para cada día del año y las cuatro estaciones o temporadas. En la edición colombiana no falta la decena de “puentes Emiliani”, ni las recomendaciones para las amas de casa que cuidan amorosamente sus jardines con base en los ciclos del calendario lunar. Incluye, asimismo, vaticinios climáticos y de mareas que la publicación asegura son calculadas especialmente para cada región del continente. Comprende, además, datos astrológicos y hasta el horóscopo. Sus mentores dicen que la edición anual es de cinco millones de ejemplares. No sabemos si están cañando.

Don Google, que se las sabe todas, pregunta ¿cuál es la historia de este almanaque; para qué sirve y por qué sigue vendiéndose a pesar de la existencia del internet?

Y para nuestro caso, nos responde: “Si usted es colombiano, sabrá que a finales de diciembre empieza la venta en las esquinas semaforizadas del Almanaque Bristol, una revista pequeña que guarda los secretos del año que sigue.  Le pueden interesar, por ejemplo,  las profecías de Nostradamus para el 2017”.

almanaque bristolWikipedia (la enciclopedia libre)  también hace su aporte: “esta publicación se edita e imprime en Nueva Jersey, desde donde se distribuye a países como Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia, Panamá, Nicaragua, El Salvador, Honduras, México, zona del Caribe y en la costa este de los Estados Unidos.

El almanaque se consigue a un precio muy bajo, lo que ha permitido que las personas lo sigan comprando, año tras año. En Colombia se consigue a un precio que oscila entre los 2.000 y 3.000 pesos y cuenta con 32 páginas. El cuadernillo apunta a promocionar sus productos de jabonería y perfumería. El Observatorio Naval de los Estados Unidos es el encargado de realizar los estudios sobre predicciones del tiempo, mareas y perspectivas astronómicas para cada país en el que se distribuye. Con razón ha sido objeto de falsificaciones. También incluye característicamente una tragicomedia gráfica en 8 cuadros, poemas o epigramas, chistes, frases célebres y datos curiosos”.

La apostilla: Fueron lectores confesos del Bristol, en el siglo pasado, los colombianos Gabriel García Márquez y Germán Arciniegas; los argentinos Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares y el guatemalteco Miguel Angel Asturias.

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