13 de junio de 2021
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Zona pesquera artesanal del Pacífico debe replicarse

3 de noviembre de 2016
3 de noviembre de 2016

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La Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (Zepa), ubicada en el norte de la costa pacífica, entre Bahía Solano y Juradó, hasta la frontera con Panamá, debe ser un ejemplo para proyectar y declarar otras similares en el resto de litorales del país.

Este sistema de pesca, que contó con el aval del Gobierno nacional, está diseñado para disminuir la sobreexplotación, condicionar y enseñar a los pescadores a no ser invasivos y proteger el recurso natural que les provee el alimento y a la vez es fuente de empleo.

Con ello, como afirmó Juan Manuel Díaz, experto ictiólogo y profesor del programa de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá, se preservan especies en vía de extinción como el mero, que a la vez sirve para controlar el venenoso pez león.

El especialista, quien también está vinculado a Mar Viva, fundación que forma parte del Comité de Cuotas de Pesca, acotó que con estas iniciativas se blinda el ecosistema marino contra las malas prácticas pesqueras –que incluyen redes enmalladas– y las flotas industriales que acaparan la producción, acciones que repercuten en la disminución de pargo, corvina, camarón y atún, entre otros.

“Esta es la zona del país que está más avanzada en el tema; es ejemplo porque, entre otras cosas, se ha mantenido desde que en 2007 fue enmarcada dentro de un proceso de ordenamiento marino-costero”, anunció Díaz.

En el Pacífico colombiano la Zepa inició con 2,5 millas, pero en julio de 2013 fue declarada permanente, ampliándola a 7 millas a lo largo de la costa, hasta alcanzar los límites con el Parque Nacional Utría.

“La extensión y declaratoria permanente se dio después de observar los resultados, que mostraban que las actividades que ejercían los pescadores –quienes se comprometieron a no usar herramientas como redes enmalladas y anzuelos– repercutían en el aumento de las tallas de atún y en el respeto por las normas de preservación del ecosistema marino”, anotó Díaz.

Además “se acaban los conflictos entre pescadores artesanales y barcos industriales por el recurso pesquero, en especial, el camarón”, acotó el profesor.

Se extendió 

La consolidación de la Zepa se dio con la inclusión del golfo de Tribugá, que no había sido cobijado en la declaratoria. El proceso, que empezó en 2014 y se cristalizó este año, se soporta sobre 75 mil hectáreas que sirven para unificar parte de esta región del departamento de Chocó.

“Estos procesos inician y se consolidan con la participación de la comunidad, porque sus miembros son los primeros beneficiados. En esta zona estamos hablando de alrededor tres mil pescadores, de una población cercana a los 18 mil, que ocasionalmente también viven de la agricultura y el turismo, en medio de una región a la que solo se llega por mar o por vía aérea”, manifestó el ictiólogo, invitado al VII Congreso Iberoamericano de Estudios Territoriales y Ambientales que se celebra en Manizales.

Otra zona de pesca artesanal en Colombia se ubica en La Guajira, en el litoral Caribe, impulsada por la comunidad Wayúu, asentada en municipios como Manaure y Uribia, al norte del departamento.