27 de octubre de 2021
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¿Vamos rumbo a una guerra global?

13 de noviembre de 2016
Por Jorge Emilio Sierra
Por Jorge Emilio Sierra
13 de noviembre de 2016

Por: Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

Sierra Jorge EmilioBajo el título: “El Islam Vs. Occidente”, el ex ministro Jorge Valencia Jaramillo abrió en días pasados su conferencia en el Club de Banqueros, en Bogotá, donde empezó por hacer un repaso, a vuelo de pájaro, de la historia humana, desde la aparición de la escritura hasta hoy.

Al detenerse en la cultura occidental (uno de los dos extremos en conflicto, a su modo de ver), partió de la edad antigua, desde la propia filosofía griega, “base de esta cultura”; cruzó por la Edad Media, ese largo milenio donde reinó el cristianismo en Occidente, y avanzó hacia la Edad Moderna, ya bajo el imperio del racionalismo cartesiano y la Revolución Francesa con su Declaración de los Derechos del Hombre, fundamento de la democracia actual que todavía rige en muchos países como el nuestro.

Dio, pues, un vistazo a la cultura occidental en sus dos mil quinientos años de historia a partir del pensamiento socrático, subrayando los principales hitos que la han marcado y aún dejan su huella en el presente cuando no, con seguridad, en el futuro.

Las guerras religiosas

“Resulta evidente en mis investigaciones -confesó, tras declararse más bien escéptico sobre cuestiones religiosas- que el hombre no puede vivir sin religión o sin Dios, sobre todo para explicar ciertos fenómenos y para enfrentar la muerte”.

Como también es evidente -agregó- que siempre ha habido guerras religiosas, dada la dificultad para la convivencia entre las iglesias por el dogmatismo que les caracteriza.

Y hay pruebas de sobra en tal sentido: las Cruzadas, fruto de la reconquista infructuosa de Tierra Santa por parte de los cristianos en contra de los musulmanes; las luchas -en ocasiones, a muerte- entre católicos y protestantes, o, en los tiempos que corren, el terrorismo islámico contra Occidente, donde se prolongaría el viejo enfrentamiento armado entre el Islam y el Cristianismo, dos de las grandes religiones que dominan la Tierra.

Es “el choque de civilizaciones” en palabras de Samuel Huntington, cuyo célebre mapa muestra la división del mundo entre Occidente (conformado especialmente por Europa y América) y Oriente (el resto de países, incluida África, donde los valores occidentales son todavía incipientes).

“Un choque que podría dar origen a la Tercera Guerra Mundial, la cual para algunos analistas ya está en marcha”, advirtió.

Un vistazo al Islam

La palabra Islam significa “sumisión a Dios” a través de su palabra, contenida en el Corán, libro sagrado equivalente a la Biblia cristiana o la Toráh judía, que coinciden en presentar a un solo Dios. Estas tres religiones son, por tanto, monoteístas y rechazan el politeísmo, es decir, la existencia de varios dioses como se creía en Grecia y Roma o en nuestras sociedades indígenas precolombinas.

El Corán, claro está, fue escrito por Mahoma. O dictado por él, mejor dicho. Lo dictó durante 23 años al escuchar las revelaciones del Ángel Gabriel (el Arcángel Gabriel de los cristianos, quien anunció a la Virgen María la concepción del Hijo de Dios: Jesús, identificado a su vez como el Mesías).

Más aún, el Corán fue escrito en árabe, lengua sagrada para el Islam, cuyo teocentrismo impone obviamente que Dios es el centro de todo: de la vida familiar, personal y social, pero también de la vida política, económica, cultural…, en el marco de estrictos rituales y cabal cumplimiento de normas tanto éticas como jurídicas, de carácter obligatorio.

¿La invasión musulmana?

En algún texto -leído en voz alta por el expositor, con libro en la mano-, el Corán ordena sin rodeos, como mandato supremo, asesinar a los infieles, expresión que ha sido tomada literalmente por grupos fundamentalistas islámicos bastante conocidos (los talibanes de antes, la organización Al Qaeda de Osama Bin Laden y la más reciente del Estado Islámico) para cometer sus terribles acciones criminales, en nombre de Alá.

Según Valencia Jaramillo, los terroristas islámicos buscan llegar a una guerra global contra Occidente, al que consideran obra del demonio, como lo demostraría el hecho de haber convertido a las mujeres en objetos sexuales.

“De ahí que sus mujeres, en cambio, deban cubrir el rostro con un velo (el célebre burka) para evitar que ello ocurra”, aclaró.

Y, parodiando la frase de Marx en “El manifiesto del partido comunista”, puntualizó: “Un fantasma recorre a Europa: el fantasma del Estado Islámico”.

En verdad, recorre a Europa y el resto del planeta en cabeza de Estados Unidos, habiendo temor creciente en Occidente sobre la posible invasión musulmana, atizada al parecer por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, con armas nucleares a disposición.

“Choque de civilizaciones”

En síntesis, concluyó que las culturas islámica y occidental son muy diferentes, acaso irreconciliables; que el choque de civilizaciones, señalado por Huntington, está llegando a su punto límite, y que la guerra global en tales circunstancias es inminente, poniendo en grave riesgo los principios democráticos, capitalistas y religiosos de Occidente.

Una visión pesimista, sin duda. Que por cierto recibió algunos reparos entre los asistentes al acto, aduciéndose, por ejemplo, que el citado fundamentalismo islámico, con sus prácticas terroristas, es de una minoría, mientras la inmensa mayoría del pueblo musulmán interpreta los mensajes del profeta Mahoma como un llamado a la paz, no a la guerra.

De otra parte -agregaron-, la tendencia que más bien se impone ahora en países orientales (China, Japón, India…) es la imparable occidentalización, fenómeno fortalecido a su vez por la globalización y los últimos avances tecnológicos en sectores como el de las telecomunicaciones o la informática, según es fácil comprobarlo a diario.

“Y a pesar de las fallas de que hoy adolecen la democracia y el capitalismo, son los modelos político y económico con mayor auge y mejores perspectivas de desarrollo hacia el futuro”, dijo alguien al término de la conferencia, clausurada en medio de aplausos.

(*) Director de la Revista “Desarrollo Indoamericano”, Universidad Simón Bolívar – [email protected]