27 de octubre de 2021
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PERIODISMO, EL OFICIO MÁS PELIGROSO DEL MUNDO

15 de noviembre de 2016

Un informe reciente publicado por la Unesco, confirmó que luego de los países árabes, América Latina es la segunda región del mundo más peligrosa para ejercer el periodismo, pues tan solo en el periodo entre 2014-2015, fueron asesinados 51 periodistas en esta zona. Recoge el documento, que en la última década han sido 827 los periodistas asesinados en todo el mundo, cifra alarmante y preocupante para quienes hacemos parte del mejor oficio del mundo, considerado así por nuestro Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.

En Colombia, y cuando se conmemoran los 30 años del asesinato de Guillermo Cano Isaza, director y fundador de El Espectador, tanto su crimen, como un centenar de casos, siguen en la impunidad y el olvido. Basta con recordar a Jaime Garzón, quien debido a sus duras críticas contra el paramilitarismo, y los principales temas de agenda nacional, fue vilmente asesinado en 1999, presuntamente con complicidad de agentes del Estado. Hoy, luego de 17 años, el asesinato de Jaime también sigue impune.

Y es que a pesar de las denuncias y de las múltiples alertas emitidas por organizaciones defensoras de derechos humanos y asociaciones de periodistas, las amenazas contra medios de comunicación, y periodistas, son el pan diario en todo el mundo. Según el informe de Unesco, los ataques contra los comunicadores en su mayoría siguen sin justicia, pues un total del 92% de casos se quedan en la impunidad. También afirma que en menos de un caso sobre diez, el asesinato de un periodista, desencadena un juicio o una condena, lo cual resulta siendo un nefasto mensaje de la justicia, que alienta a quienes pretendan atentar contra el periodismo, pues harían pensar que cualquiera puede amenazar y atacar a un periodista, sin tener ningún tipo de castigo.

Aunque pareciera que en Colombia, las amenazas contra periodistas y asesinatos disminuyeron dos décadas atrás, en los últimos años se han presentado casos de violencia en contra de comunicadores, que no necesariamente incluyeron su muerte. Por ejemplo, según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa, (Flip), durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, más de 10 periodistas de medios nacionales y regionales se vieron forzados a abandonar sus labores, e incluso a exiliarse. Las interceptaciones ilegales, las amenazas, e intimidaciones, obligaron a los periodistas Daniel Coronell y Hollman Morris a salir del país.

La autocensura, y la presión para obligar a callar una verdad incómoda, también ha hecho presencia en el periodismo colombiano, y corresponde a otro tipo de violencia y amenaza en contra de la buena labor periodística. Los hostigamientos también se hacen presentes, sobre todo cuando el trabajo noticioso del periodista, depende de los recursos de la pauta publicitaria como parte de su remuneración, o se presenta chantajes que ponen en entredicho la imparcialidad de la información; y es ahí cuando decimos que el periodismo es el oficio más peligroso del mundo, pues aparte de comprometer la vida de quien lo ejerce, la falta de rigor periodístico a causa de la presión de un patrocinador, puede ser un gran peligro, a la hora de ejercer la profesión.

EDITORIAL/El Nuevo Día