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¿Más crecimiento?

21 de noviembre de 2016
Por Rudolf Hommes
Por Rudolf Hommes
21 de noviembre de 2016

Rudolf Hommes

rudolf hommesHay colegas que se alegran de que en el mundo industrializado se regrese al nacionalismo y al proteccionismo para satisfacer al electorado. No tienen en cuenta el daño al país de darle marcha atrás o fin a la globalización. Quizás inicialmente no se sienta porque no exportamos y cayeron las importaciones, pero en el futuro tendríamos que acomodarnos a menores tasas de crecimiento que las tradicionales, que ya eran insuficientes para garantizar el eventual ascenso de Colombia a un estadio superior de desarrollo económico.

Es decir, no hay razón válida para alegrarnos de que retroceda la globalización. Sin un buen crecimiento de las exportaciones el país no podrá crecer sostenidamente a tasas superiores al 5 por ciento anual que son necesarias para salir del rango de pobreza y de desatención de necesidades básicas en el que estamos. Si no pudimos aumentar exportaciones cuando había las oportunidades de la globalización ¿cómo crecerán sin ellas las exportaciones?

En el corto y mediano plazo hay posibilidades de crecer en el mercado surgidas por el aumento inusitado de la protección que viene de la devaluación del peso. Algunos sectores industriales recuperaron mercado y la calidad y los precios de su producción nacional se acercan a lo que los consumidores exigen. Basta recorrer un almacén Éxito grande para comprobar que es cierto. Pero la verdad es que la industria nacional no crece bien a menos que se considere la producción de la refinería de Cartagena, que es una estrella exportadora y un caso aislado.

En el campo hay oportunidades de crecer en las nuevas condiciones del comercio mundial. Es posible sustituir buena parte de la importación de cereales, especialmente de soya y maíz, que se pueden producir comercialmente aquí con una protección moderada y hay grandes oportunidades de exportar estos y otros productos. Pero si no arranca la paz eso no pasará de ser una ilusión, como sucede desde hace diez años. El daño que le hace a la economía del futuro y a la tranquilidad nacional el tire y afloje al que nos han sometido los que tienen detenida la paz no solo se medirá en miles de muertos sino en millones de oportunidades y empleos perdidos.

Algo más que también tiene que ver con la paz y que se debe tener en cuenta como complemento de la preocupación por el crecimiento es que la democracia está en aprietos en Europa porque nunca se le dio la atención debida a los marginados por el progreso ni asistencia para que conservaran su productividad, dignidad y autoestima. En esta etapa de decisiones fundamentales que atravesamos en la que escogemos el futuro es crucial entender que no podemos dejar atrás una larga estela de descontentos que cualquier populista puede aprovechar. “Ni siquiera el futuro va a ser como era antes”, dice The Economist.