28 de octubre de 2021
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Jorge Molina Marulanda, un intrigante que se las trae

20 de noviembre de 2016
20 de noviembre de 2016

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El presidente de la decadente PAM (Periodistas Asociados de Manizales) Jorge Molina Marulanda, es un lagarto de pipiripao que anda por estas calles de la ciudad buscando a quien chantarle una medalla o entregarle un pergamino, sin ton, ni son. Cuando no encuentra una “víctima” que acepte su ”homenaje” del día, el pintoresco hombrecillo del corbatín se condecora a sí mismo.

Periodista narcisista mucho menos que mediocre, el tal es un coleccionista de “distinciones” que conserva con gran celo en un cuarto de su casa. También se tiene confianza para fabricar plebiscitos a su favor y pedir para él nominaciones sin haber sido una cosa del otro mundo como reportero radial.

Molina, quien tiene un gran concepto de sí mismo,  está seguro de que si se creara el premio Nobel de Periodismo, él sería el primero en ganárselo, pues el jurado de Estocolmo caería rendido a sus plantas, ante la fuerza de su irresistible “lobby” y su “histórico” paso por el diarismo comarcano.

Claro que su “estrategia” no le funcionó en la reciente adjudicación del galardón a la vida y obra de un periodista, que lleva los nombres del inmolado colega Orlando Sierra Hernández y de la Ciudad de Manizales. Supimos que él mismo telefoneó, sin identificarse, a la oficina de prensa de la Alcaldía a preguntar “si era cierto que el ganador era el señor Molina Marulanda”. Casi le da un soponcio cuando le dijeron que no, que el ganador era otro (el taurófilo Fabio Corrales García) aunque “sin vida ni obra que rescatar, ni aplaudir” en el tan venido a menos ejercicio periodístico manizaleño.

Las dos emes de los apellidos de don Jorge tienen esta doble procedencia: La M de Molina le viene de Mediocre y la M de Marulanda le llega de su Megalomanía sin par.

Claro que para este amante de la “vitrina” sería de su completo agrado que la Asamblea de Caldas, a través de una ordenanza, le antepusiera al municipio de Marulanda (famoso por sus ruanas y cobijas de lana pura)  su nombre y primer apellido para perpetuar su memoria en la geografía del terruñito que tuvo el ”privilegio” de mecerlo en su cuna y verlo crecer. Es que su ego es tan alto como el Corredor Polaco de la Catedral de Manizales, sin que se sepa por qué causa, razón, motivo o circunstancia, parodiando al finado Profesor Jirafales.

“Manizales señorial”

Vean lo que sigue, por favor: la lagartería le ha alcanzado al ex tipógrafo para tratar de ponerle difusión impresa a su obsesivo papelón de “primer condecorador de la ciudad de las puertas abiertas” que siempre anda en busca de reciprocidades.

Su revista (parapetada en el nombre de la ya casi septuagenaria PAM) se llama “Manizales Señorial”, típico nombre salido del caletre de un vividor que desde que se levanta hasta que se acuesta está a la caza de avisos y preseas de dudosa importancia para el propio peculio del caricaturesco “comunicador de masas”.

En el número 26 de su incensario se desparrama en prosa, auto-elogiándose. Agradece en nota editorial el que llama “abrumador plebiscito que recibió la Alcaldía postulándonos al premio “Vida y Obra”, nos obliga a experimentar un gran orgullo por nuestra gloriosa trayectoria” (sic)… (Puras pavadas).

En otras páginas reproduce los testimonios de adhesión a su fracasada nominación, que él se lagartió con entidades y personas de las que se aprovechó en beneficio personal. (Ahí está pintado). No se salvaron de su afán megalómano ni las monjitas de Santa Bernardita.

Entre los adherentes a Molina vimos al periodista caldense Fernando Escobar Giraldo, quien trabaja en la planta de Univisión en Miami, y ofició como miembro del jurado que le dijo NO a este turiferario de la lagartería. Su voto, sin embargo,  le alcanzó para subirlo al cielo y volverlo a bajar.  Es que Dios los cría y ellos se juntan.

Ante situaciones tan despreciables como estas, debe estar revolviéndose en su tumba de San Esteban el irrepetible presidente de la PAM, José Fernando Corredor.