27 de octubre de 2021
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James: rehén de si mismo o del equipo

Por Esteban Jaramillo
12 de noviembre de 2016
Por Esteban Jaramillo
12 de noviembre de 2016

james-rodriguez

Por Esteban Jaramillo Osorio 

EstebanJaramilloRehén de un equipo sin dinámica, apocado,  predecible, engañoso con su dominio, con volumen de juego y sin ataque, James Rodríguez ante Chile no brilló.

El voraz  goleador del mundial, solo hizo un tiro al arco con riesgo,  al finalizar el  partido. Una jugada suya, minuto 78, por extraña impericia en el control del balón, alimentó un contragolpe de Chile, con disparo abierto y ajustado de Fuenzalida, que trajo consigo el sobresalto defensivo de Colombia y la lesión de Yerry Mina.

Colombia  busco a James y no lo encontró. James buscó a Colombia y tampoco la halló.

Su batuta no apareció  para asegurar el predomino sobre el balón, para inventar jugadas y pases, para encontrar  el gol, para aguantar la pelota, para crear y atemorizar. Sus socios fueron lentos, trotones, sin soluciones milagrosas individuales y, como en los recientes partidos, sin fortaleza colectiva.

Pero no fue solo James. Injusto es afirmarlo. El entrenador tardó 80 minutos para entender que Faltaba Mcnelly como organizador del juego, que frente a un equipo acobardado, metido atrás, sobraban defensas y faltaban ingenio y gol. Falló Pekerman, además, en la elección de jugadores y en la disposición de los mismos en el campo. Sin ideas, sin estilo, sin  desequilibrio personal, Colombia sintió la ausencia de gambeteadores clásicos como Cuadrado, cuando esta en su mejor versión.  La apurada fórmula del pelotazo prevaleció buscando a Borja y a Falcao, quienes fueron, por desabastecimiento,  consumidos en su soledad, al punto de que el samario se reinventó como volante, enredado aunque con voluntad.

Contra Argentina, equipo agrietado, en crisis  y en conflicto con el pueblo, Colombia esta obligada a ganar para concluir el año sin fatigas en la tabla. Fútbol tiene para lograrlo, pero debe ajustar líneas y producción. Preocupa, en serio, la baja forma técnica y física de varios de sus futbolistas, y la escasez de soluciones que salen desde el banco, donde reina la confusión.