20 de octubre de 2021
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Fidel y la guerra fría

28 de noviembre de 2016
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
28 de noviembre de 2016

el papa francisco

El 29 de noviembre falleció a los 90 años de edad Fidel Castro, el símbolo de la Revolución Cubana y uno de los más enconados enemigos de varios presidentes de Estados Unidos, desde 1961. Saltó a la palestra mundial cuando inició el proceso para derrocar al dictador Fulgencio Batista, en pleno auge de la Guerra Fría.

El 25 de noviembre de 1956 un grupo de 82 guerrilleros del movimiento 26 de julio, salió de México con dirección a Cuba, en el yate Granma, bajo la orientación del joven abogado Fidel Castro, en compañía de su hermano Raúl, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y Ernesto, “Che”, Guevara. Después de varios combates y de enormes dificultades llegaron a la Sierra Maestra, desde donde empezaron la ofensiva contra el gobierno de Batista; al fin el ejército revolucionario alcanzó la victoria el 1 de enero de 1959. A partir de esta fecha todos vieron que en la isla se iniciaba un régimen de tipo  nacionalista.

Pero los cambios políticos y económicos que se estaban produciendo inquietaron a los organismos de inteligencia de Estados Unidos, que veían con preocupación el carácter del nuevo régimen. Como consecuencia el presidente John Kennedy venía aplicando el bloqueo económico y aprobó el plan de invasión, por un ejército de mercenarios entrenados y armados por la CIA. Así, el 15 de abril de 1961, ocho aviones B-26, con bandera cubana en el fuselaje bombardearon tres aeropuertos militares y destruyeron cinco aviones; la noticia fue presentada al mundo como un levantamiento militar contra el gobierno de Fidel Castro. Después, el 17 de abril desembarcó en Playa Girón (Bahía de Cochinos), un ejército conformado por exiliados cubanos que llegaron escoltados por dos buques; este ejército tuvo más de 100 bajas y 1.189 prisioneros. En este momento Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana.

La crisis de los misiles

El gobierno de Estados Unidos intensificó el bloqueo económico y Cuba perdió a sus proveedores de productos industriales y de repuestos para su parque industrial y de transporte. Las refinerías inglesas y estadounidenses se negaron a refinar el petróleo que llegaba de la Unión Soviética y el gobierno cubano las expropió. En este ambiente la CIA aplicó la “Operación Mangosta”, nombre clave de sus operaciones encubiertas contra Cuba, después del fracaso de Playa Girón. El plan comprendía asesinatos de dirigentes, sabotajes contra objetivos económicos y actos terroristas; pero la jugada maestra era la “Operación Bingo”, un plan para crear un incidente, aparentando el ataque a la Base de Guantánamo, buscando la excusa para el empleo del poder militar y derrocar al gobierno. Los servicios de inteligencia de la URSS detectaron la inminente invasión militar y notificaron a Fidel; en las conversaciones el líder Nikita Jrushchov propuso instalar en la isla varios cohetes de alcance medio. De este modo, se desató la “crisis de los misiles”, en el mes de octubre de 1962. Se agudizaron las hostilidades y el mundo estuvo cerca de una guerra nuclear.

Después de acaloradas discusiones y de graves incidentes Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelamiento de las bases de misiles nucleares en Cuba, a cambio de la garantía formal y pública de no realizar, ni apoyar, una invasión a la isla; pero además Estados Unidos se comprometía a desmantelar las bases de misiles nucleares de Turquía e Italia. Como consecuencia de esta crisis la Casa Blanca y el Kremlin instalaron el “Teléfono Rojo”, una línea de comunicación para solucionar rápidamente cualquier tensión, producto de la Guerra Fría.

El éxodo del Mariel

Cuba siguió avanzando en medio de tremendas dificultades económicas y políticas, especialmente derivadas del bloqueo económico que siguieron aplicando los presidentes de Estados Unidos; en este ambiente siempre permanencia un porcentaje alto de la población, descontento con el sistema político. Lo anterior tiene que ver, además, con la influencia de los parientes y amigos del exilio de Miami; esto desencadenó el fenómeno de los “Marielitos”.

La historia es la siguiente: en abril de 1980 un grupo de cubanos, montados en un autobús de servicio público, asaltaron la embajada peruana en La Habana con el objetivo de solicitar asilo político. En la violenta irrupción resultó muerto el guardia de la embajada y, en lugar de entregar a los asaltantes, les otorgaron asilo político. En represalia Fidel hizo público que todo el que quisiera asilarse lo podía hacer y, en pocos días, más de 10 mil cubanos se refugiaron en los jardines de la embajada. Ante los hechos el mismo Fidel autorizó a los exiliados de Miami a recoger a sus familiares en el puerto de Mariel, al oeste de La Habana. En este éxodo salieron más de 125 mil cubanos entre los meses de abril y octubre. Pero el gobierno aprovechó la oportunidad, abrió las cárceles y envió a Estados Unidos a personas desadaptadas como ladrones, asesinos, enfermos mentales y drogadictos. Así los llamados “Marielitos” fueron estigmatizados y considerados un peligro para la sociedad, y un fuerte golpe para la imagen del presidente Jimmy Carter.

Fidel y la CIA

Cuba logró sobrevivir al bloqueo económico y político y, como alternativa, los enemigos del régimen se orientaron hacia el atentado personal; sobre este asunto los organismos de inteligencia descubrieron y neutralizaron más de 600 atentados, dirigidos contra Fidel, quien se convirtió en el comunista más famoso y en una piedra en el zapato para los gobiernos de Estados Unidos.

La CIA actuó planificando operaciones que no salpicaran la Casa Blanca; organizó atentados de todo tipo: desde la eliminación física hasta proyectos para afectar su imagen ante el pueblo. Planearon echar polvo en sus zapatos para que se le cayera la barba, que era un símbolo de los guerrilleros de la Sierra Maestra, y ensayaron rociar con LSD un estudio de televisión para que perdiera el buen juicio mientras halaba. A esto se le suman las maquinaciones para envenenar sus tabacos. Intentaron poner una píldora de cianuro en un batido de chocolate; aprovecharon su afición al buceo y envenenaron su traje; quisieron tirarle con una bazuca mientras daba un discurso y trataron de dispararle con una cámara fotográfica. Muchos ex agentes de la CIA y mercenarios que fracasaron en el intento, contaron sus macabras operaciones. Sobre este tema está el documental “638 maneras de matar a Castro”.

Al respecto dijo Fidel que había logrado sobrevivir porque los terroristas eran mercenarios y tenían miedo a morir si ejecutaban el asesinato y no poder disfrutar la recompensa. Pasaron los años y el líder cubano sobrevivió a 11 presidentes de Estados Unidos y finalmente falleció de muerte natural, antes de la posesión de Donald Trump.