27 de octubre de 2021
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En Gallinazo las casas no cumplen normas de sismorresistencia

3 de noviembre de 2016
3 de noviembre de 2016

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Manizales, 03 de noviembre de 2016. La vereda, ubicada en jurisdicción del municipio turístico de Villamaría (Caldas), no cuenta con un proceso de construcción que cumpla con la normatividad actual de sismorresistencia.

El diagnóstico surgió cuando se caracterizaron las viviendas en el marco de un trabajo de investigación adelantado por estudiantes de la asignatura “Pensar la ciudad” del programa de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales.

En el análisis se describe que desde sus inicios, que se remontan a más de un siglo, los habitantes de Gallinazo edificaron viviendas en tapia pisada, bahareque en tierra, tabla y metal, basados en la tradición regional.

Según la investigación se recomienda ensanchar elementos de confinamiento (vigas y columnas) en algunas viviendas de modo que se cumpla tanto con los 200 centímetros cuadrados exigidos por la Norma de Diseño Sismorresistente (NSR-10), como con la construcción de algunas columnas de amarre para muros que superen los tres metros de longitud.

En el caso de las casas construidas en bahareque encementado, se recomienda modificar la estructura interna hasta que cumplan con los criterios solicitados en la misma norma.

Es de anotar que la mayoría de las viviendas de esta localidad fueron construidas en guadua angustifolia, gracias a su alta producción natural en la región. La guadua además se utiliza para elaborar mangos de herramientas, como canales de aguas, en la fabricación de muebles, adornos y artesanías, y como leña, indicó Luis Fernando Acebedo, profesor de la asignatura.

Nuevos materiales, pero mala planeación 

El trabajo, que contó con la colaboración de John Fredy Osorio, integrante del Grupo de Investigación Urbanismo y magíster en Medioambiente y Desarrollo, describe que con el paso de los años fueron apareciendo materiales de procesos más tecnificados como el cemento y el concreto, lo que incidió para que los habitantes abandonaran las primeras prácticas y transformaran sus espacios con estos materiales.

No obstante, “las construcciones surgieron sin ningún tipo de regulación, es decir que fueron apareciendo y expandiéndose trayendo problemas adicionales como la construcción de casas muy cerca a la vía, lo que genera trancones, especialmente en fechas de alta actividad turística”, anotó el profesor Acebedo.

Además, acotó el docente, algunas casas son construidas en zonas por las que pasan ductos de gas. “El municipio está interesado en resolver todos estos problemas mejorando las condiciones espaciales y ambientales a través de una renovación urbana”.

“Para futuros segundos niveles se sugiere hacer uso del sistema liviano, compuesto por materiales a base de yeso o fibrocemento como el gyplac y el superboard, y con estructura en acero galvanizado, lo que permitirá aliviar cargas”, detallaron los autores del estudio.

Para las viviendas ubicadas en la vía principal y que carecen de zonas de parqueaderos, se plantea la posibilidad de remodelar y reestructurar su utilización de la siguiente manera: el primer nivel disponerlo para parqueo, y el segundo para actividad comercial.

Así mismo, explicaron los expertos, las casas no se deben analizar por la caracterización individual, sino por el conjunto, es decir que la intervención del municipio deberá ser integral a la hora de ejecutar mejoramientos que complementen las obras adicionales, tales como la conducción adecuada de aguas de escorrentía y lluvias, impermeabilización de andenes, entre otros.