23 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cuenta regresiva

25 de noviembre de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
25 de noviembre de 2016
Hernando Arango Monedero
hernando arangoYa es inevitable que el famoso Acuerdo por la Paz será llevado por el Presidente Santos al Congreso para que sea este el que lo refrende. De esa manera, quienes dijimos NO, seremos reemplazados en la decisión por los “honorables” que, a cambio de cupos indicativos, darán vía libre al desarrollo de lo convenido entre el gobierno y las FARC, entendiéndose por tal, el acuerdo al que llegaron en un Yo con Yo las partes, dado de que, quienes fueron en representación de los votantes por el NO, eran quienes con más firmeza daban por inamovible lo acordado que fue negado por la mayoría de los colombianos, valga decir, ya estaban en acuerdo con la contraparte.

Así las cosas, y tratando de leer el bodrio o mamotreto que redactó el señor Enrique Santiago, hay que concluir que el gran sacrificado fue el idioma, como quiera que la redacción y la terminología empleada es como para salir corriendo. A lo anterior hay que agregar que las mentiras con las que se alcanzó la mayoría de votos por el NO, están ratificadas en el “nuevo” documento, algunas con los cambios y otras por no recibir aceptación. De esta manera, se hizo precisión en que las expropiaciones en asuntos de tierras, se harán de conformidad con las leyes existentes en Colombia. Esto quiere decir, sin más y sin menos, que la redacción anterior daba para expropiar de conformidad con las normas ya aplicadas en la vecindad, como quiera que la autoría de tal disposición, proviene de la misma mano, el tal Santiago. En lo tocante con la elegibilidad de quienes fueren condenados por delitos de lesa humanidad, quedó igual. Esto significa que Timochenco o el Paisa, pueden ser elegidos presidentes de la república en la primera elección una vez se firme el “Nuevo Acuerdo”; también podrán optar por ser alcaldes de cualquier ciudad de Colombia. Esa mentira, quedó ratificada. La constitucionalidad del ”Nuevo Acuerdo” también quedó ratificada y entrará a formar parte del ordenamiento colombiano, al menos como obligatorio, disposición establecida en La Habana, de la mano del mismo Enrique Santiago y ya sin los requisitos establecidos para reformas constitucionales en Colombia. No hay que negar que cedieron en el campo de la Justicia Transicional, en lo tocante a la conformación del Tribunal de Justicia, el cual ya no tendrá jueces extranjeros y las tutelas contra sus fallos serán a cargo de la Corte. Algo es algo, habrá que decir, pero, en lo demás, volvimos a quedar en los inamovibles y sujetos a las FARC y los articulados enmarañados, confusos y hasta contradictorios. Bueno, el señor De La Calle, señaló que lo acordado inicialmente no se movería y que su Acuerdo inicial, si bien no era perfecto, si era lo mejor posible y por tanto inmodificable. Con esa premisa, volvió a Cuba a, dizque, negociar lo que el mismo consideraba innegociable. Cuando se arranca con semejante presupuesto no hay que hablar, solo conceder. De hecho, nada se podía mejorar, según él, y Santos por supuesto.

De allí que cuando titulé este escrito como “La cuenta final” no estoy refiriéndome a cosa distinta a que el plazo dado para que tengamos un gobierno “Socialista Siglo XXI” se ha iniciado. Todo, por andar de afanes en busca de un Nobel de Paz, de un aplauso en Inglaterra de la Reina, de la Cámara de los Lores, de la Cámara de los Comunes. Un aplauso en Cartagena del Rey Emérito de España, de los presidentes de Venezuela, Cuba, Chile y otros países que se tragaron el cuento de la perfección del Acuerdo sin leerlo. Ahora buscaremos el aplauso de los noruegos y todo será para dar inicio a un proceso que no tiene marcha atrás y que finalmente sumirá a este país en la misma desgracia del vecino y en una “democracia” al mejor estilo de la que hoy “gozan” los cubanos, los venezolanos, los nicaragüenses, los bolivianos. Todos ellos, prestos estuvieron en los aplausos a lo que, en mejor sentido, era perfecto para lo que las FARC buscaron durante 50 años sin conseguir. Ahora todo está servido. Iniciamos con 26 curules en el Congreso, lo demás vendrá por añadidura.
Ah! Y tendremos a muchos colombianos también muy satisfechos por haber dado el apoyo a ese algo que nunca leyeron, a ese algo que les presentaron como la paz sostenible. Paz que finalmente no les alcanzara para” llorar como mujeres lo que no supieron defender como hombres”, parodiando a Aixa, madre de Boabdil, al entregar las llaves de Granada. Ahora, entregamos las llaves de nuestra patria.
Manizales, noviembre 25 de 2016.