17 de mayo de 2021
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Sin tartamudear…

Por Esteban Jaramillo
4 de octubre de 2016
Por Esteban Jaramillo
4 de octubre de 2016

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Esteban JaramilloEl primer examen preliminar a la breve campaña de Hernán Lissi en el Once Caldas, le da un aprobado. Su ritmo de trabajo ha cambiado la actitud del equipo, ha alejando la presión y ha fortaleciendo la conexión entre los futbolistas y la idea de juego planteada.

El proyecto se encamina  bien, con un nuevo aliento, que lo impulsa en la tabla de clasificación,  apretada, agitada, en presión constante. El plan sigue el rumbo, abandonada la confusión que reinaba cuando la ventaja no era competitiva. Las contribuciones en las diferentes líneas de juego han sido valoradas, aunque aun se perciben, como  se ha dicho, fallos de concentración y de aplicación, los que obligatoriamente, tratándose de futbolistas profesionales, deben ser corregidos, si el propósito único es llegar a las finales. Se ven soluciones colectivas, más que  individuales, aunque justo es destacar que Cuadrado, el portero, camina por un sendero exitoso con aires de selección y que Hernández, es , según estadísticas, el segundo mejor rematador de la liga, por debajo un punto de Nazarith.

En «para» obligada por  plebiscito y selección, Lissi ha aprovechado para  profundizar en  el conocimiento de la nómina, para afinar conceptos y, especialmente, para la readecuación física, tan necesaria para algunos que no tuvieron pretemporada.

De regreso en semana y media el calendario se acelerará, el pulso entre los demás aspirantes será fuerte y las exigencias en cada partido  mayores. Algunos clubes, pese a sus compromisos internacionales van al galope, pero la misión del Once es ir lento y seguro.

Hoy, cuando la participación de copas internacionales, abre un interesante abanico de posibilidades, luchar por ellas, no  es una utopía, lo que crea la necesidad reciproca de compromiso entre todos.

En la pausa de calendario, respiro. En la competencia de nuevo, tenacidad sin limite. Terreno  resbaladizo aún por cubrir en el que el futuro depende estrictamente del Once y su respaldo tanto en rendimiento como  en resultados, para evitar la arbitraria influencia de factores externos que tanto daño han hecho a la hora de las definiciones. El fútbol no es de tartamudeos, es de constancia y así lo deben entender los jugadores porque los momentos que se viven, para beneplácito del público, no admiten irregularidades.