6 de mayo de 2021
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Se nos adelantó Jairo Ossa, el alegre de la radio

10 de septiembre de 2016
10 de septiembre de 2016

Recuerdo de Pantalla & Dial

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“Al único que no pueden echar de RCN es a mí”, decía sin desparpajo Jairo Ossa Giraldo, programador en ese momento de Cerros Estéreo.

Sus contertulios, muchas veces promotores, vendedores de discos, gerentes de promoción o algunos cantantes que acababan de lanzar un tema, se quedaban boquiabiertos escuchándole al director y programador de la emisora de mayor sintonía en el momento en RCN.

No faltaba el que no se quedaba con la intriga y le inquiría: “¿Y esa vaina Jaiiro, es que es dueño de alguna emisora?”, otro decía, “¿debe ser por el rating de sintonía”.

Y Jairo, entonces, soltaba una de sus 2.567 carcajadas del día y agregaba: “Si a mí me echan, me joden, ¿qué me pongo hacer?”. Y seguía riéndose.

En otra oportunidad llegó a una tienda, eran como las siete de la noche y le va preguntando a la vendedora: “Señora, ¿tiene empanadas?”. “Claro, sí señor”, le contestaba la dama y él, ahí mismo, le refutaba: “¿Y para qué hizo tantas?” y, desde luego dejaba venir otra risotada.

Jairo Ossa Giraldo era una estrella. Él lo sabía. Tenía la magia para programar las canciones. Determinaba a qué hora ubicar un tema para hacer llorar a la audiencia o para alegrarles el día. Gozaba de una memoria prodigiosa. Podía recitar 150 canciones de Julio Iglesias o unas 12 de Massiel.

Nunca grabó un disco, pero parecía productor. Con varios compases sabía si una canción que le traían sería éxito o no. Se le iluminaban los ojos cuando escuchaba canciones de Manuel Alejandro o de grandes arreglistas. Pero también era muy sincero con un promotor cuando un tema no pasaría nada: “graves”, les decía y les cambiaba de tema.

Un día, un impulsador de canciones le llevó el disco de José Luis Perales. Le insistía en un tema como el gran suceso. De pronto, Jairo, levantó la aguja de su equipo y lo adelantó y comenzó a escuchar: “¿Y cómo es él, a qué dedica el tiempo libre?” y Jairo Ossa, miró al personaje de Mariquita, Tolima y le contestó: “Este es el tema papá” y, en efecto, fue canción número uno en el mundo entero.

Jairo era el consentido de las disqueras y de los artistas. Viajó con figuras como Julio Iglesias, Michael Jackson, José Luis Perales, Los Bukis, Paloma San Basilio, Raphael, Mocedades, Trigo Limpio, Juan Gabriel, Vicente Fernández, Alejandro Fernández, José Luis Rodríguez, José José y un centenar más, por escenarios de Nueva York, Los Ángeles, México, Puerto Rico, Caracas, Panamá o en Cartagena, Barranquilla, Medellín y Cali.

Un día, los estudiosos del mercadeo le dieron la noticia: ya no será más Cerros Estéreo, sino Amor Estéreo y le nombraron directora. Le ataron las manos, pero no el oído y Jairo, se daba sus mañas para ubicar en los primeros lugares de sintonía su Amor Estéreo.

Lo sacaron de RCN y luego lo volvieron a llamar. Después logró su pensión. Se retiró entonces a cuidar a su familia y a contar miles de anécdotas con sus amigotes Jorge Jiménez, Álvaro Ayala, Carlos Martínez, Alfonso “el conejo” Barrios, Uriel “Pinocho” Giraldo, Fernando López o Alberto Suárez.

Le encantaba ponerles apodos a los promotores, pero él decía que no era el gestor de esas ideas. Se podría decir que pasó la vida como un gran tomador de pelo o, sencillamente, como un gran mamagallista.

Durante más de 30 años programaba en hojas papel periódico los éxitos para Monserrate y para Amor Estéreo. Luego le cambiaron la vieja Olivetti por un moderno computador y ya no tenía que usar tanto su prodigiosa memoria.

No pasó desapercibido en la vida. Desde los porteros de RCN, las señoras de servicios generales, los promotores, los vendedores de publicidad hasta los mismos presidentes de la cadena tenían que ver con sus ocurrencias, pero también con sus ideas para subir el endiablado rating.

Comenzó como control en Todelar, gracias al apoyo de Bernardo Tobón junior y luego pasó a RCN donde dirigió y programó emisoras por más de 35 años.

En sus últimos meses quisimos hacerle una entrevista para Pantalla & Dial, pero decía, que más adelante, que ahora estaba un “poquito” malito.

Se nos fue Jairo Ossa Giraldo, el hombre que hizo vibrar la radio sentimental de Colombia. Era un príncipe de la balada.

Hasta siempre, Jairo Ossa Giraldo. Siempre te recordaremos como un grande de la radio.