17 de mayo de 2021
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Que el pago del predial no sea oneroso

18 de septiembre de 2016
Por Jorge Enrique Giraldo Acevedo
Por Jorge Enrique Giraldo Acevedo
18 de septiembre de 2016

Jorge Enrique Giraldo Acevedo

jorge enrique giraldoEn las principales ciudades colombianas lo que sus habitantes y más que todo los propietarios de apartamentos y casas desean es que los avalúos correspondan a la realidad económica.
Con motivo de los cambios para la cancelación del impuesto predial en Bogotá los propietarios de bienes raices anhelamos que esta medida, sobre pago del impuesto predial propuesta por el alcalde Enrique Peñalosa Londoño y recientemente aprobada por el Concejo, sea efectivamente para la apertura a impuestos más equitativos y no una carga tributaria difícil de cumplir, como se ha presentado en años anteriores con miles de casos.
Es verdaderamente lamentable que en Bogotá, al igual Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y Cartagena, ha habido casos de propietarios de apartamentos y casas que no cuentan con ingresos suficientes para pagar el impuesto predial por una propiedad que se revalúa en forma exagerada.
Entonces los propietarios de bienes en la capital colombiana esperamos que, con este nuevo sistema, el avalúo sea real y por lo tanto el gravámen no se dispare en forma grave para el bolsillo de los contribuyentes.
Somos muchas las personas que pensamos que en principales ciudades colombianas no hay necesidad de aumentar los impuestos y mucho menos el predial, gravamen que se causa por el hecho de tener una vivienda para vivir con la familia.
Ahora tocará esperar si la medida efectivamente aliviará las cargas económicas de personas propietarias de un bien inmueble en la principal ciudad colombiana y que en consecuencia no se presenten los miles de reclamos por la aplicación del impuesto predial.
En términos muy generales lo que se ve claramente en nuestro medio es que no se tienen en cuenta los principios de las economías en naciones poderosas y, en consecuencia, no se aprenden las enseñanzas en el sentido que los impuestos deben y tienen que ser justos, equitativos y nunca exagerados u onerosos.