12 de mayo de 2021
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Perder a Colombia es perderlo todo

7 de septiembre de 2016
Por Nicolás Aguilar
Por Nicolás Aguilar
7 de septiembre de 2016

Nicolás Aguilar González

Nicolas aguilar columnaLa Colombia que queremos, en la que cada mañana nos despertamos, en la que depositamos nuestros sueños y nuestras vidas es un patrimonio único que posee nuestras costumbres y nuestros más grandes afectos. Perder a Colombia es perderlo todo. No pasará que el territorio desaparezca o que los ciudadanos nos veamos obligados a abandonarlo, pero alterar la normalidad de las leyes, del modelo de Estado, la equidad de la justicia y asuntos asociados a la vida diaria que conocemos, eso sí traerá cambios a los que deberíamos  pensar si significan bienestar o dificultades para todos.

Aprobar o negar el Plebiscito debe ser una decisión no solo consciente sino también bien digerida, saber realmente qué se está votando. No es correcto que el Gobierno anuncie esta votación como el medio para lograr “paz estable y duradera” en nuestro territorio a través del SI, porque la paz es un derecho no una pregunta, y desde ahí me surge alta desconfianza, ¿Por qué no compartirle a los ciudadanos lo que realmente se pretende aprobar? Si se tratara de decirle únicamente SI a la paz no creo que sean muchos colombianos LOS que rechacen esta propuesta, pero esta no es la verdad.

Partamos de que la paz en nuestro territorio no la garantiza un grupo vinculado a acciones delictivas, además desafortunadamente no es el único en nuestro territorio, entonces como votar por la paz sin saber qué va a pasar con los demás grupos? Por otro lado, la paz no significa únicamente la desaparición de estos grupos armados ilegales, la paz corresponde a todos los factores que involucran la vida de una persona, en este caso cerca de cincuenta millones de colombianos, la educación, la salud, la economía, la re dignificación y recuperación moral de la política en Colombia, la agricultura, etc. No se puede engañar a los ciudadanos, y no se puede abusar de la esperanza cuando no se garantiza realmente lo que se anuncia. Que bueno que las FARC quieren negociar su reincorporación a la vida civil pero porque hacerlo en el ocultismo, y porque no visibilizar acciones de confianza que permitan que todos aplaudamos su voluntad.

Lo que realmente se votará en el Plebiscito son los acuerdos entre el Gobierno y las Farc presentados en 297 hojas con más de cuatro años de ires y venires. Esas hojas contienen cambios sustanciales a nuestro Estado asociados a tierras, justicia, política, y también compromisos por parte del grupo armado ilegal FARC donde se garantiza casi de manera absoluta su tranquilidad. 297 hojas que dejan mucho por fuera sobre todo en lo que tiene que ver con su compromiso y reincorporación estable, estas hojas hablan básicamente es de PODER donde se igualan a la misma altura y legitimad el Gobierno Nacional con las FARC, pero nunca nos dicen cuáles o cuántos milicianos son ellos, ni cuantas armas tienen, ni cuánto dinero han recaudado, ni la firma de todos sus frentes, nada de eso, estamos apostando sobre un “bluff”, y aunque es verdad que toda iniciativa de paz es válida, es mucho más valido que perder a Colombia es perderlo todo, por eso en el Plebiscito con el ánimo y el interés de hacer lo mejor por mi país voto NO.