20 de abril de 2021
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Nuestra democracia y meritocracia

27 de septiembre de 2016
Por Juan Sebastián López Salazar
Por Juan Sebastián López Salazar
27 de septiembre de 2016

Juan Sebastián López Salazar 

Juan Sebastián López SalazarPara reemplazar al exprocurador Alejandro Ordóñez Maldonado, la ley ordena hacer una terna para que de ella el Senado escoja a uno de los candidatos. Pero la terna presentada no tiene ningún nombre nuevo. Como suele pasar.

Enrique Serrano cuenta, en su libro ¿Por qué fracasa Colombia?, que la Independencia fue un proyecto ajeno al pueblo, de espaldas a él. Una prueba de ello fue la resistencia a la Independencia en sur del país, donde el indígena “Coronel del Ejército Real” Agustín Agualongo se levantó en contra de la campaña libertadora, porque la Corona los trataba mejor.

Ya unos setenta años después, digamos que esa batalla por realizar las cosas de espaldas al pueblo ganó la guerra y puso su sistema conservador, confesional y centralista: la Constitución de 1.886.  Y, prácticamente, así seguimos.

Uno de los Presidentes de los gobiernos de la Regeneración fue Carlos Holguín, que se enamoró de la reina María Cristina de España y le regaló el oro Quimbaya, comunidad indígena que, precisamente, había sido erradicada de la faz de la tierra por los propios españoles. La otra versión de la historia cuenta que fue en agradecimiento por el laudo fronterizo entre Colombia y Venezuela realizado por la Corona Española, donde se oficializó la Guajira como colombiana. Se debe anotar que la mayoría de los gobernantes de la Regeneración fueron ancianos de casi 90 años y hacían hazañas de tal tipo. Por ejemplo, Miguel Antonio Caro, uno de los padres de la Regeneración, se opuso, desde el Senado, al tratado con los norteamericanos para construir el Canal de Panamá, con un discurso nacionalista, lo que alentó a los del Norte a ayudar a la independencia de ese Departamento, donde los soldados llevaban meses sin recibir paga por parte del Estado colombiano.

Dando otro salto en nuestra historia, en la década de los 50 del Siglo XX, otro Holguín (Juan Uribe Holguín), a través de un Decreto, regaló, oficialmente, Los Monjes a Venezuela. Más atrás en el tiempo, hay otra historia de los mismos Holguín, donde posiblemente hay un asunto con un dinero prestado por los ingleses para la independencia del Perú. Y para el presente, con una Holguín en el Ministerio de Relaciones Exteriores, perdimos 72 mil kilómetros cuadrados de Mar Caribe. Estos casos dan prueba de nuestra democracia y meritocracia.

Y aquí vinculo esta historia con la nueva terna para la Procuraduría, pero con viejos personajes. Fernando Carrillo Flórez, bogotano, exministro del Gobierno de César Gaviria, sancionado por la Procuraduría que después le borró la sanción, exministro de Juan Manuel Santos, exembajador en España, exdirector de la Agencia Jurídica de Defensa de la Nación y, seguramente, próximo Procurador. Parece no haber más gente.

Edgardo Maya Villazón, quien se reeligió como Procurador, ahora es Contralor General de la República y será beneficiario de una ley que ampliará la edad de retiro forzoso (aclarando que la ley actual es injusta con la sabiduría de las personas mayores).

Podemos ir repitiendo los apellidos de los presidentes que, como el tiempo, no pasan sino que vuelven: Santos, Lleras, Pastrana, Gaviria, López, Ospina.

Está el caso de Simón Gaviria, quien consiguió, en un período de tiempo relámpago, votos suficientes para ser Representante a la Cámara, de la cual fue Presidente posteriormente. También fue presidente del Partido Liberal de Viviane Morales y, ahora, actual Director de Planeación Nacional. Igual de competente al hijo del doctor Serpa, Horacio José.

Está el caso de una parte del Polo Democrático encabezado por Clara López Obregón, sobrina del expresidente Alfonso López Michelsen, hijo del dos veces presidente Alfonso López Pumarejo, hijo, a su vez, de Pedro López y de Cecilia Pumarejo, pertenecientes a las familias más ricas de Colombia para el momento de sus nupcias. En la campaña de 2014 a la Alcaldía de Bogotá, compartía tarima con ella su primo, Alfonso López Caballero, director del Jockey Club de Bogotá, donde sólo admiten hombres. Aclarando, que, ella fue a su vez, hija del maestro masón de Colombia, lo que ha repetido a cuatro vientos. Esa es la izquierda…

Volviendo al tema de la terna a la Procuraduría, las otros dos ternados son Jorge Fernando Perdomo Torres, ex-Fiscal y ex-Vice-Fiscal General de La Nación hasta hace un par de semanas, y la doctora María Mercedes López Mora, exmagistrada del Consejo Superior de la Judicatura y ya ternada una vez  para el mismo cargo.

Entonces, uno se pregunta: ¿no hay más gente?, ¿este es el ejemplo de un modelo de meritocracia?, ¿este es el modelo de una democracia? Entonces, ¿para qué nos preparamos los demás?

Pero antes de contestar las anteriores preguntas, debemos agregar que, los partidos políticos son muy afines a los apellidos ya mencionados y aquellos, a su vez, son los encargados de dar los avales a los que aspiran a los cargos públicos de elección popular, y, también, son los encargados de dar las recomendaciones para que puedan sean nombrados los ciudadanos en puestos públicos.

No sería descabellado afirmar que aún se gobierna de espaldas al pueblo y que el proyecto de Estado sigue reservado a algunos pocos, que siempre han gobernado y no parece que esto vaya a cambiar.

Para empeorar lo anterior, se debe agregar que la doble moral colombiana, que tiene raíces muy fuertes, ayuda a conservar el sistema, pues consiste en tolerar los hechos, pero odiar la denuncia.

Eso nos lleva a ser tan poco objetivos en nuestras críticas. Ejemplo: en estos momentos en Venezuela luchan por votar un referendo para revocar el mandato presidencial. Aquí en Colombia los votantes no tenemos tal poder. Criticamos, desde un régimen centralizado y cerrado, otros sistemas donde el votante está más empoderado. Esto no es una apología al vecino del oriente, sino un ejemplo del poco poder del votante criollo.

En fin, lo anterior no tiene más que propósitos didácticos. Cada quien se puede hacer una conclusión distinta sobre si Colombia es en realidad tan democrática y meritocrática como dice la versión oficial.

Creo que en caso de ganar el plebiscito, esto podría dar una luz para democratizar el poder, que no es nada distinto a sacarlo del Centro y construir un proyecto de Nación entre todos: no de unas élites lejanas a las grandes mayorías.