17 de mayo de 2021
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Las Farc también lloran…

19 de septiembre de 2016
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
19 de septiembre de 2016

Óscar Tulio Lizcano

Oscar Tulio LizcanoLa escena fue dolorosa. “¿Por qué lo mataste? ¿Por qué?”. Así, con llanto incontenible, Diana Echeverry Gómez saludó a Pablo Catatumbo, comandante del Bloque Occidental de las Farc. El encuentro, que se dio hace poco, significó un cara a cara de varios líderes guerrilleros con los familiares de los 11 diputados del Valle del Cauca que fueron secuestrados por el grupo armado y, tras años en cautiverio, terminaron vilmente asesinados por los mismos insurgentes.

Diana es hija de Ramiro Echeverry, uno de los diputados asesinados. En su encuentro con Catatumbo lo miró a los ojos. Fue un momento por siempre esperado por estas víctimas, un cara a cara que permitió poner sobre la mesa una de las tragedias más recordadas de esta guerra.

Los integrantes de las Farc guardaron silencio. Escucharon, una a una, las sinceras y liberadas intervenciones de las víctimas. Pero, de ninguna manera ese silencio puede ser la única respuesta que quede tras un hecho tan cruel, que evidenció el nivel de desmadre al que las Farc llegaron por enfrentar al Estado. Como ese, son muchos los hechos que deben explicar las Farc. En 52 años de confrontación armada la verdad sobre la suerte de miles de civiles quedó intrincada entre la indolencia de los guerrilleros y el duelo inacabado de las familias.

Las Farc —el mismo Catatumbo—, pidieron perdón a Diana y las otras familias de los diputados. Es ese un hecho que le da potentes evidencias a quienes vienen subestimando el proceso. Recordamos aquellas palabras cargadas de soberbia por las Farc. “Quizás, quizás, quizás”, contestó con una sonrisa de desprecio, hace varios meses, el guerrillero Jesús Santrich cuando le preguntaron si pediría perdón a las víctimas. Ahora, el hecho con las familias de los diputados es una muestra más de que ha iniciado un proceso irreversible.

Pedir perdón, sin embargo, tiene un significado muy complejo si de las Farc hablamos. No hay que olvidar la clase de victimarios que son, por ello los periodistas deberán ser cautelosos. Las cámaras de televisión mostraron las lágrimas del guerrillero Iván Márquez, pero esas lágrimas, ojalá honestas, no bastan. El poeta, Juan de Dios Peza en verso nos canta: El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas, aquí aprendemos a reír con llanto, y también a reír con carcajadas.

“El perdón, de la manera como se quiera expresar por el victimario, puede ser interpretado como un acto de destreza para lograr beneficios ante la ley y otras cosas más”, dijo Paul Ricoeur, uno de los filósofos que más ha trabajo el perdón. Por ello, insisto, el perdón no se puede entender solo como el hecho de derramar lágrimas. El perdón que pide el victimario para ser creíble debe ser integral. Eso incluye, entre muchas otras cosas, reparación y el compromiso de no repetición.

Lloren, porque en la conquista del perdón las lágrimas son apenas un poético recurso de la justicia con breves mascaradas. EL COLOMBIANO.