2 de julio de 2022
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Flaco favor le hacen a Uribe

28 de septiembre de 2016
28 de septiembre de 2016

Política con pimienta

maria-fernanda-cabal-youtubeLas últimas salidas del expresidente Álvaro Uribe Vélez y su séquito, han sido el plato principal en los mentideros  de la Plaza de Bolívar de Manizales. La parlamentaria María Fernanda Cabal de Lafaurie, dicen, es la versión femenina del senador caldense del Centro Democrático Carlos Felipe Mejía, el hijo de don Líster. Los dos son deslenguados, sectarios y agresivos. Pero La señora Cabal si logró las más altas calificaciones. Su ataque frontal a los oficiales del ejército que estuvieron en La Habana negociando con las Farc el  cese bilateral del fuego, a los que trató de vendidos y su afirmación de que las fuerzas armadas no eran monjas de la caridad si no que estaban destinadas para dar bala sin contemplaciones en defensa del Estado, ha producido reacciones en su contra, aún dentro de las mismas filas uribistas. El doctor Uribe le ha pedido que rectifique y presente excusas a las Fuerzas Armadas, pero la representante valluna, hasta el día de hoy no lo ha hecho. Algunos antiuribistas y partidarios del SÍ para el plebiscito del domingo han expresado que gran favor les ha hecho con sus actitudes, porque después de verla en acción nadie con cuatro dedos de frente va a votar por el NO, causa que representan gentes literalmente salidas de sus cabales. Este mismo comentario lo hacen extensivo a Fernando Londoño Hoyos y al exprocurador Ordóñez, quienes con un micrófono en la mano o a través de sus escritos desfogados, flaco favor le hacen a las prédicas del jefe del Centro Democrático y propulsor del No, Alvaro Uribe. Y algunos miembros del CD, expresaron que la presencia de Alejandro Ordóñez en las huestes uribistas va a ser un encarte y vaticinan una explosión de celos políticos entre quienes ya se perfilaban como candidatos en las próximas elecciones para Presidente de la República.

Fracasó transmisión de TV desde Cartagena

La transmisión por televisión de los actos históricos sucedidos en Cartagena el 26 de septiembre, constituyó un verdadero fiasco, que contrastó con la puntualidad y el protocolo que rigió para la solemne reunión, que reunió representantes de muchos países que quisieron estar presentes y solidarios en la firma de los Acuerdos que pusieron fin al conflicto armado con las Farc. La ausencia de sonido hizo que se perdieran las palabras del Presidente de todas las naciones del mundo agrupadas en la ONU y unas cámaras estáticas, sin sentido de la oportunidad, dieron la sensación de que estábamos en una transmisión de hace cuarenta años. Las gentes curiosas se preguntaban por la ausencia de muchos personajes, que no fue tal, si no que fueron ignoradas por los productores televisivos. El gerente de la Televisora Nacional puso en juego su puesto, pero seguro que ni siquiera un memorando va a recibir.

Comentarios a granel

Vimos lágrimas en algunos espectadores de la Plaza de Bolívar, que siguieron expectantes los desarrollos de la ceremonia. Y no es para menos. La inmensa mayoría que allí se encontraba no había vivido, desde su nacimiento, un solo día de paz con la subversión del grupo guerrillero más antiguo del mundo. Y los comentarios que se escucharon fueron de la más diversa índole.  Que las participaciones artísticas de la Banda de Baranoa, las plañideras de Bojacá y el repertorio musical a cargo de coros infantiles y de una orquesta de cámara, estuvieron bien seleccionados. Que sorpresivamente el discurso del Presidente Santos, en diferentes tonos, resultó más grecolatino y patético que el del jefe de las Farc, el quindiano Rodrigo Londoño Echeverri, quien fue largamente aplaudido cuando «ofreció» perdón por todas las atrocidades consumadas en busca de una victoria política armada. Que fue admirable la discreción guardada por Humberto de la Calle y la comisión de negociadores del gobierno, que bien pudieron haberse robado el show. Que los gritos emocionados de SI SE PUDO y NO MÁS GUERRA, van a ser consignas permanentes en las campañas políticas futuras.Que entremezclado dentro del público fue objeto de aplausos y felicitaciones el General Flórez, negociador directo del cese del fuego con las Farc y un verdadero héroe nacional. Y que Sergio Jaramillo dio la nota discordante al haberse presentado con un vestido color caqui, cuando el resto de la concurrencia lucían prendas de color blanco, el color universal de la Paz.