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Entre el sí! y el no!

4 de septiembre de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de septiembre de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoDesde luego que ya habrá quienes han dilucidado el dilema que sobre nosotros cae ante la pregunta de votar SI o de votar NO. Lo cierto es que no resulta fácil decidirse sin examinar, así sea muy rápidamente, el contenido del Acuerdo que se firmó en la Habana con las FARC. De paso, hay que respetar y valorar el concepto del doctor De La Calle, cuando manifiesta que lo firmado no es perfecto, pero que es lo mejor que se pudo lograr. Con esa premisa, inicia uno la lectura del Acuerdo. A no mucho leer, aparece el nuevo lenguaje, el lenguaje que se viene poniendo de moda, sobre todo entre quienes quieren quedar bien “con todo el mundo y ño Raimundo”. De esa manera se hace referencia a “todos y todas”, “colombianos y colombianas”, “campesinos y campesinas”, “ciudadanos y ciudadanas”, “delegados y delegadas” y, “comunidades de hombres, mujeres, niños, niñas y adultos”. Bueno, de esa manera, y farragosa escritura, se cuida el documento de no dejar de mencionar a nadie y de paso logran que leer el bodrio sea, no solamente difícil, sino, tedioso y a ratos incomprensible.

Pero dejando atrás ese galimatías propio en estos días de la Constitución Venezolana y sectores “sombrilla” para que “todos y todas” quepan, saltan algunos asuntos que no me son claros y de cuyo objetivo me quedan grandes dudas. En lo primero, es evidente que hubo una manifiesta intención de manoseo sobre los lectores y electores, al solicitar, del Papa, la nominación de jueces para el Tribunal de Justicia Transicional. Con tal solicitud quisieron “bendecir”, si cabe, el tal Tribunal. Como era de esperarse, el Papa no cayó en la trampa convencedora de almas pías e incautas. Bien: pasando de esta intentona, queda siempre la inquietud sobre la Justicia Colombiana y el reconocimiento dado al rechazo que de ella se hace con la integración de este Tribunal. Raro es que las Cortes no se hayan manifestado, ya que no se crea una jurisdicción que tenga entronque con lo establecido en Colombia, sino que se trata de un ente independiente y autónomo y que puede entrar en conflicto con el sistema actual imperante.

De sus fallos nos enteraremos luego. Nos queda la preocupación sobre asuntos tales como “la verdad” procesal para poder otorgar las penas de “restricción de la libertad efectiva” de la que nos han hablado y que nada tiene que ver con cárcel o cosa parecida. No hay que olvidar que tenemos una trayectoria tenebrosa con testigos falsos que han obtenido plena credibilidad en los juicios, lo que podrá ir en contra de los sometidos a este Tribunal, sean FARC o particulares.

Y sobre la representación política que se le confiere a las FARC, con 5 curules de Cámara y 5 de Senado, nada de malo es que tengan representación política, pero es notoria la largueza con la que se les premia. Las Comunidades Afro tienen dos curules y son cerca de 8 millones de habitantes. Las Comunidades Indígenas tienen otras dos curules y son cerca de dos millones de integrantes. Se pregunta uno si las FARC tienen tal cauda de seguidores. Falta ver! Y, agregándole a esto, se crean 15 Circunscripciones especiales para regiones que no tienen una representación en el Congreso. No entiendo el por qué crear estas circunscripciones en el texto de este Acuerdo. Lo cierto es que las FARC coparán gran parte de estas curules, ya que no tendrán que esforzarse para llenar las 5 y 5 que se les otorgan sin llenar umbral o cosa parecida y sin necesidad de una cantidad dada de votos. Con diez o mil votos, o diez mil, las 10 curules las tienen aseguradas. Les quedan, entonces, votos libres en esas regiones de circunscripción especial, para acceder a otras curules sin requisitos de umbrales o cosas parecidas. De antemano, y sin que seamos avezados en política, llegarán con más curules que el Polo o los Verdes.

De paso, en el Acuerdo se crea una “Gestapo”, mediante la cual, gobierno y FARC, lucharán contra los que se opongan a este acuerdo. ¿Cómo será esta lucha?

Y como de generosidades se trata, pues otorgarles 31 emisoras FM, grandes o pequeñas, es la tapa del congolo. ¡Emisoras para socializar los acuerdos! Y nos creemos el cuento? Y nadie dice nada, y, si se dice, nadie oye, y menos se hace.

Y como el Presidente puede hacer la pregunta como le da la “gana”, pues su gana le permitió hacer la pregunta sobre “si queremos hacer una paz estable y duradera”, con lo que engancha a quienes queremos una paz estable y duradera, desde luego que sin garantía alguna de que así será.
Aparte de todo, y aceptando los sapos enredados en el tal Acuerdo, queda por ver si la Corte Penal Internacional no manifestará inconformidad con las penas que salgan del Tribunal de justicia Transicional, dado que se han estipulado penas que nada tienen de severas, máxime cuando la misma Corte Internacional dice: “ La Fiscalía de la CPI ha informado a las autoridades colombianas que una condena que fuera severa o manifiestamente inadecuada a la luz de la gravedad de los crímenes y de la forma de participación de la persona acusada viciaría el carácter genuino del procedimiento nacional, aún en caso de que todas las fases anteriores del procedimiento hubieran sido consideradas genuinas.” Queda por ver, pués, que tan graves son los delitos o los crímenes y que tan severa sea la condena, en criterio de la Fiscalía de la CPI y de misma Corte Penal Internacional.
Por ahora, a seguir leyendo el Acuerdo y a tratar de entenderlo en todos sus alcances y objetivos, porque definitivamente hay de donde cortar y, sin duda, asuntos que de una u otra forma no se entiende el por qué se introdujeron allí.

Manizales, septiembre 04 de 2016.