15 de mayo de 2021
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El Himno Nacional colgado del ciprés

Por Tomás Nieto
5 de septiembre de 2016
Por Tomás Nieto
5 de septiembre de 2016

el campanario

Para estar a la moda, unos lectores les dicen SI y otros NO a los versos con los que se ha dejado venir a través de las redes sociales, desde su chalet de Melgar, Tolima, el veterano periodista Elkin Mesa, para tratar de adecuar a las actuales circunstancias del país  el Himno Nacional de la República de Colombia.

Para este lunes del zapatero, El Campanario recurre a la deliciosa  prosa del maestro Elkin Obregón, quien en su columna “Caído del zarzo”, de “Universo Centro”,  nos deleita con estos ricos entretelones de nuestro Himno Nacional, que un arbitrario músico británico clasificó entre los siete más feos del mundo, en las ya casi olvidadas olimpiadas de Londres.

Que quede bien claro que no escribió el señor Rafael Núñez una letra para nuestro Himno Nacional (ese destino le llegó después).  Escribió, en medidos versos alejandrinos, un poema sobre La Guerra de la Independencia. Todas las estrofas aluden a esa guerra, y por eso vemos en el (si lo leemos) los nombres de Bolívar, de Ricaurte, de Nariño, de los lanceros de los Llanos. Vista desde ese ángulo, su más vilipendiada estrofa adquiere otro sentido. Es ésta, claro:

La virgen sus cabellos arranca en agonía/ Y de su amor viuda los cuelga del ciprés.

No se trata –como creía mi amigo “Mico” (el caricaturista), de La Virgen María, ni Núñez se la había fumado verde. Se trata de una joven, virgen pero viuda de guerra, porque su novio murió en la batalla. Por cierto, el tema aparece luego en un bello poema-canción de Juan José Botero (Carmen la leñadora), y también en una muy vieja y preciosa habanera cubana, (El Soldado), que cantó como nadie María Teresa Vera.  Y lo de arrancarse los cabellos, o al menos mutilarlos, en señal de extremo dolor, es algo que ya sabemos desde la Tragedia Griega.

Aconsejo dejar en paz al Señor Núñez (no se habla aquí de política), mediocre poeta, o malo sin remedio, pero coherente. En todo caso, murió sin saber que su poema se había convertido en ese Himno Nacional que sólo aceptamos amar cuando lo oímos desde el podio, cuando se bañan en oro olímpico las paisas Caterine Ibarguen y Mariana Pajón.

Y concluye el Obregón paisa: En cuanto a la música de Oreste Sindici, es música para un himno, género erizado de peligros.  Los dos mejores himnos que conozco son colombianos: el de Valparaiso y el de Aguadas. El tercero puede ser La Marsellesa.

Tolón Tilín

El finadito Francisco Correa Trujillo, “Pacho”, a secas, para sus familiares y amigos, derrochaba humor a raudales en Bello, su pueblo natal, que está a escasos 10 kilómetros de Medellín.

Una noche, en plan de broma, con motivo de las festividades patrias del 20 de julio, le hizo este “arreglo” a alguno de los estribillos del Himno Nacional:

“… El surco de Dolores el bien germina allá… Va a germinar está germinando… está germinando … está germinando, ya germinó… ya germinó”…