17 de mayo de 2021
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De trampas, mentiras y políticos

20 de septiembre de 2016
Por Rodrigo Pareja
Por Rodrigo Pareja
20 de septiembre de 2016

Por Rodrigo Pareja 

Rodrigo ParejaPara la mayoría de colombianos que son escépticos y desconfiados con razón frente a los políticos, no es sorpresa alguna la pirotecnia verbal que utilizan periódicamente, así como  las mutuas acusaciones de mentirosos y tramposos que suelen intercambiarse entre ellos.

De esto que parece estar convirtiéndose en un axioma, no se escapa nadie, incluido uno que ya destapó sus aspiraciones y se define como un “político del siglo XXI”, como si sus colegas y potenciales émulos vivieran todavía en la centuria pasada.

El nuevo ataque verbal, o escrito,  fue protagonizado por el ex gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, quien ayudado por el afán amarillista de El Tiempo — al menos en su página virtual – declaró que “podría decir cosas muy horribles” de su sucesor, Luis Pérez, dejando en el vacío sus vagas imputaciones, de la misma manera que alguien lanza excrementos al aire para ver a quien le caen.

Eso dijo Fajardo luego de calificar al actual gobernador de Antioquia de tramposo, por el hecho de éste haber expuesto algunas dolorosas verdades sobre el manejo que en el aspecto financiero, principalmente, tuvo la pasada administración departamental.

El ahora aspirante a la presidencia cuestionó que el gobernador Luis Pérez se opusiera a que los distribuidores de productos de la FLA adquirieran en los dos últimos meses de 2015 la producción existente, lo que dejaría secas las arcas departamentales por lo menos en los primeros seis o siete meses de 2016, en una actitud de defensa propia, la misma que él, Fajardo, ejerció a finales de 2011 antes de posesionarse en reemplazo de Luis Alfredo Ramos.

Pérez les pidió  abstenerse  de esas compras porque perjudicarían las finanzas en el 2016, la misma solicitud que Fajardo les hizo, pero no públicamente como Pérez, sino mediante visitas individuales a esos distribuidores, quienes como buenos negociantes atendieron, en ambos casos, el requerimiento del nuevo patrón.

En su reportaje-lanzamiento, el ex gobernador utilizó también, como buen político, aunque se defina como del siglo XXI, un doble rasero: Cuando el Consejo Privado  de Competitividad señala que en educación Antioquia pasó del puesto seis al doce, se escuda en unas “diferencias en las variables analizadas”, pero cuando ese mismo Consejo afirma que el índice de competitividad del departamento subió en su período de gobierno, no le encuentra ningún reparo o falencia a dicha conclusión.

Pretender culpar del déficit que le dejó en el 2015 a la nueva administración seccional, a la no adquisición de licores por parte de los distribuidores, es olvidar que en los dos últimos meses de ese año la FLA vendió productos por valor de $82.879 millones de pesos.

En ese reportaje Fajardo también ignoró que pese a la recomendación de Fitch Rating de cubrir el riesgo cambiario de un crédito de US$77 millones con Corpbanca, no lo hizo, con lo que ocasionó un sobre costo a la deuda de $239 mil millones a causa de la devaluación.

En su defensa alega que la póliza  de cubrimiento valdría el 50%, es decir US$38 millones y medio, lo que es falso; omitió decir igualmente que su Secretaria de Hacienda, María Eugenia Escobar Navarro era accionista de Helm Bank, entidad posteriormente absorbida por Corpbanca.

Tampoco recordó, por ejemplo, la declaratoria de una “urgencia manifiesta” para pavimentar vías terciarias durante siete meses y valor de $5.640 millones, mecanismo que extendió hasta 32 meses y un valor de $37.366 millones, sin disponibilidad presupuestal.

Por estas revelaciones que ha hecho la administración de Luis Pérez, todas fundamentadas y verídicas,  Fajardo habla de trampas y mentiras, algo parecido a la “persecución política” que otros alegan para encubrir su serie de desaciertos y malas acciones.

De ahí el título: trampas, mentiras y políticos,  así estos sean del siglo XXI.