16 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡Colombia siembra paz!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
8 de septiembre de 2016
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
8 de septiembre de 2016

Comunidad y Desarrollo

uriel ortiz

La recuperación del sector agropecuario en todas sus modalidades es el anhelo de todos los colombianos para obtener la paz estable y duradera. El triunfo del SÍ, dependerá de esta fortaleza.

Si se hace una encuesta sobre el plebiscito para refrendar la paz, sobre los supuestos de un programa agresivo, pero cierto, para la recuperación del campo, estoy absolutamente seguro que los colombianos saldremos a votar masivamente por el SÍ, en el plebiscito del dos de octubre.

Además del eslogan: Colombia Siembra Paz, debemos también ser conscientes que la paz vendrá del campo, tal cual lo expresara en su momento, monseñor Iván Cadavid Correa, q. e. p. d, fundador y promotor de los hogares juveniles campesinos.

Debemos ser conscientes del enorme desafío que tenemos todos los colombianos para promover planes y programas de desarrollo rural, muy especialmente dirigidos a la población desplazada y reinsertada, – en la etapa postconflicto que se está iniciando-, quienes un día en medio de la guerra para salvar sus vidas y las de sus familias, les tocó dejarlo todo abandonado a su suerte; por eso, ahora que soplan vientos de paz, es procedente se busquen todo tipo de alternativas con el fin de regresarlos nuevamente al sector rural, para reiniciar su estado productivo, pero con amplios programas de desarrollo, agroindustrialiazción y comercialización de sus productos, dotándolos de una vivienda digna con servicios básicos, además de salud y educación.

Para lograr el anterior objetivo, se debe acudir a las prácticas de las cadenas productivas y alianzas estratégicas, que bien administradas, darán plena seguridad tanto al productor como al comprador, y al mismo gobierno, puesto que en ellas están regulados todos los requisitos necesarios, para lograr una producción sana y limpia, con valores agregados, programas de agroindustrialización y desdoblamiento de sus productos, pero, lo más importante, con mercado asegurado.

Estuvo muy acertada la iniciativa del señor ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, doctor Aurelio Iragorry, en el sentido de hacer concomitantemente con el acuerdo de paz, el lanzamiento del programa: “Colombia Siembra Paz”, que si bien se hizo en una mañana lluviosa en las afueras del Ministerio de Agricultura, las miles de personas de diferentes regiones del País que se congregaron para para participar en tan importante certamen, mostraron en todo momento su fe inocultable en el futuro del agro colombiano, desde luego, que con el fortalecimiento del acuerdo de paz.

Después de haberse firmado el acuerdo de paz, viene el gran desafío, no solamente para el gobierno, considero que el esfuerzo debe ser de todos los colombianos de bien, puesto que fortaleciendo el sector rural, será la única manera que lograremos consolidar la paz, que si bien ya se firmó, falta la implementación de una serie de requisitos, para hacerla viable y duradera.

No hay que ser tan pesimistas, pero si es bueno que no nos sentemos a cantar victoria, puesto que en adelante el camino es largo y de mucho cuidado para que los cimientos de la paz no empiecen a derrumbarse, por eso, considero que hay que generar una serie de proyectos productivos postconflicto, que tengan la consistencia de la agroindustrialización y así mismo de la comercialización, pero con posibilidades a futuro, no deben ser producciones efímeras, puesto que de lo contrario no se justificaría la inversión; los compradores nacionales e internacionales no lo verían con buenos ojos, que se haga simple y llanamente para salir de un problema.

Como lo hemos expresado varias veces por esta columna, el campo será el gran aliado para obtener la paz en nuestro País, por eso, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, debe tener en cuenta lo que deben ser las políticas de desarrollo rural integrado, que en alguna oportunidad expusimos por este mismo medio, pero que fueron en parte reformadas por quienes hicieron un estudio de fondo, para recomendar al gobierno cuales son las políticas más acertadas a seguir.

El optimismo cunde por doquier, todo parece indicar que con el acuerdo de paz se inicia también la recuperación del sector agropecuario, que ha sido tan duramente golpeado en las últimas décadas por el fenómeno de la violencia guerrillera, paramilitar, bacrím y todo tipo de endemias que han amargado el día a día de nuestros campesinos, pero que en adelante si ponemos de nuestra parte, empezarán a avizorarse tiempos de productividad, es decir, la recuperación rural en todas sus dimensiones.

Nuestras columnas siempre han sido muy objetivas en denunciar los abusos que de años atrás se viene cometiendo contra nuestros campesinos, los cuales en adelante merecen todo el apoyo del gobierno, con el objeto de resarcirles en parte todo lo que han padecido en medio de fuego cruzado, muchas veces señalados por las mismas fuerzas armadas, que por equivocaciones los someten al martirio de ser cómplices de actos que en realidad no han cometido.

Quienes tuvimos la oportunidad de asistir a tan importante acto de promoción y renovación de la confianza en el sector agropecuario, podemos dar fe que los cimientos de dicho programa están más que asegurados en la confianza que tendrán nuestros campesinos y productores del agro, dado que el mundo entero está pendiente de consumir nuestros productos agropecuarios, como una contribución al proceso de paz y la etapa postconflicto.

Lo primero que debemos hacer en adelante, es sincerarnos con nosotros mismos, y aceptar que Colombia es un País de inmensos recursos naturales, con diversidad de climas y que los canales de producción se pueden adaptar fácilmente teniendo en cuenta las diferentes alternativas: con abonos orgánicos y otros insumos, los cuales hay que producir en el mismo sector agropecuario utilizando los residuos de los mismos productos.

Considero que para la etapa postconflicto y en virtud a que se busca favorecer a una población de más siete millones de habitantes,- entre reinsertados y desplazados-, es procedente que se generen proyectos productivos de ciclo corto, con el fin de que el costo: cosecha – beneficio, sea el más rentable para la población productora, para que se vinculen con entusiasmo a los programas, y  compradores y comercializadores obtengan también los beneficios de tipo económico esperados.

He considerado que existen una serie de estrategias dentro del sector agropecuario que deben ser tomadas en cuenta con el fin de obtener una mayor rentabilidad: nos referimos concretamente a lo que son las cadenas productivas y las alianzas estratégicas, que garantizan de principio a fin: la calidad del producto, y el recurso humano los suficientemente calificado, esto para lograr una buena calidad con las suficientes unidades para ofertarlas en los mercados nacionales e internacionales.

[email protected]