4 de julio de 2022
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Breve reflexión sobre el porvenir

25 de septiembre de 2016
Por Álvaro Marín Ocampo
Por Álvaro Marín Ocampo
25 de septiembre de 2016

Alvaro Marín Ocampo

“La paz más desventajosa es preferible a la guerra más justa”.

Erasmo

alvaro marinDespués de 206 años de profundos conflictos sociales y 6 décadas interminables de fuego cruzado con una banda de subversivos envejecidos en batallas inútiles, Colombia tiene la extraordinaria oportunidad de reescribir, con juicio, una historia digna y poner a prueba una sensibilidad bastante desconocida.

Este 2 de octubre los colombianos de buena voluntad vamos a derrotar la indiferencia, el individualismo y la prepotencia que nos ha contagiado ese abuso indiscriminado del poder y de la fuerza, dándole el visto bueno al tránsito hacia una paz imperfecta que resulta preferible a la guerra más justa, que entre otras cosas, es imposible que exista alguna expresión de violencia que pueda calificarse tan benévolamente.

La idea es darle luz verde a un país donde seamos capaces de desechar el odio y la venganza para darle paso al desmonte de una industria desalmada y costosa como en efecto lo es el conflicto armado. El primer domingo de octubre tenemos la oportunidad de abrir el camino de una nueva convivencia, de estrenar los componentes de una sociedad que debe ser civilizada y tolerante si quiere pertenecer al nuevo siglo de las luces de la coexistencia pacífica y del progreso organizado.

Descalificar y destruir es muy sencillo. Por eso, tenemos que vencer el miedo, la desconfianza, la intimidación, el chantaje y la desinformación para declarar el final del matoneo de un aparato de guerra deshumanizado e insostenible. Colombia tiene otras prioridades y necesidades apremiantes como para querer prorrogar indefinidamente una confrontación fratricida e improductiva que nos condena al desperdicio de la inteligencia y a la decadencia democrática que, a su vez, genera nuevas formas de corruptelas y delitos.

Por humanidad, por sensatez, por solidaridad con los más golpeados por la guerra y hasta por negocio para la economía nacional, digamos SÍ a los acuerdos de La Habana, que son la cuota inicial, la base, el punto de partida de un nuevo país iluminado por la esperanza y una tolerancia a prueba de fuego.

Qué bueno que Colombia vuelva a sonreír para que la sangre vuelva a correr solamente por las venas.

“Es más fácil que a la parlamentaria María Fernanda Cabal la designen como Reina de Inglaterra, que se establezca en Colombia un régimen castrochavista.”  Augusto León Restrepo R.