12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Titular indiscutido

9 de agosto de 2016
Por Rodrigo Pareja
Por Rodrigo Pareja
9 de agosto de 2016

ENTRETELONES 

Por Rodrigo Pareja

Rodrigo ParejaHasta hace algunos años, el fútbol profesional colombiano estaba en lugares secundarios en la órbita internacional, algo que ha cambiado fundamentalmente en los últimos tiempos gracias al Atlético Nacional, entidad ejemplo no solo en la parte deportiva sino en la administrativa y humana.

Pese al interminable desfile de jugadores, en los últimos siete años nadie ha sido titular en el ahora flamante campeón de la Copa Libertadores. Y ni siquiera la dirección técnica ha tenido continuidad en estos siete años, coronados con el máximo galardón continental el miércoles 27 de julio, en un estadio Atanasio Girardot que hervía de hinchas del cuadro verde.

Cuando se escribe nadie, la referencia es para aquellos que siempre están bajo el foco de los reflectores, o en las primeras páginas de los diarios, o en los espacios deportivos o en los programas de televisión. Aquellos que siempre se roban los elogios o las críticas, unos por su juego brillante o por sus goles, y los otros por sus pifias y equivocaciones, tan naturales al ser humano.

Pero esta ola verde incontenible que se ha desatado a raíz de la conquista lograda por el Atlético Nacional,  bien vale la pena atenuarla un poco para hacer el más justo reconocimiento a alguien que sí que ha sido titular indiscutible en estos siete años.

Un hombre que en medio de esta euforia general  suele pasar inadvertido — a pesar de su enorme estatura – pero quien ha vivido los más y los menos de la inolvidable gesta nacionalista en los últimos 84 meses:  El presidente de la institución verdolaga, Juan Carlos de La Cuesta Galvis.

Sus más de un metro con noventa no le permiten pasar omitido para el común de las gentes, pero hay que aclarar que esa cualidad corporal no va a la zaga de su estatura moral, de la firmeza de su carácter, de su honestidad y su responsabilidad.

Quien escribe tiene del presidente verde un conocimiento directo desde que nació hace un poco más de cuarenta años, y por ende ha sido testigo de su crecimiento – no solo natural – sino de su evolución de niño, adolescente y adulto, en un marco que por sí solo constituye ejemplo a seguir.

Estudioso, cumplidor de sus obligaciones, austero en todos los sentidos y consagrado total a las misiones que se le han encomendado, este joven dirigente del fútbol colombiano ha conquistado con esmero y esfuerzo posición tras posición, y desde hace siete años, con el pleno respaldo de la organización Ardila Lulle, le está respondiendo a la enorme responsabilidad que le fue encomendada.

Todo lo anterior prese a las precipitadas e irrespetuosas reacciones emitidas por algunos cuando se produjo su nombramiento, voces aisladas de muchos que suelen siempre jugar con las cartas marcadas y los dados cargados, más proclives a defender siempre sus propios intereses o a rendir falsa pleitesía a sus transitorios amos del momento.

Vertical, honesto, sin dobles ni hipocresías, sin alardes de grandeza y con la sencillez que distingue a los mejores hombres, Juan Carlos de la Cuesta Galvis es ajeno al boato, a la vitrina y la pantalla como tantos otros que se destacan en alguna actividad, pero sabe que con esa forma de ser no solo da ejemplo sino que día a día acrecienta su nombre y engrandece a ese equipo del cual, desde que desde que tuvo uso de razón, llevaba la camiseta en su pecho.

Si Argentina mostraba con orgullo a Boja Junior y River; Uruguay a sus Peñarol y Nacional y Brasil a sus Cruceiros y Sao Paulo, entre otros, hay que decir ahora que a esa selecta nómina ha llegado, con lujo y méritos propios,  el Atlético Nacional, de Medellín y Colombia, logro debido en muy buena arte a la impecable gestión administrativa de su Presidente,  Juan Carlos de La Cuesta Galvis, merecedor como el que más de las luces y reconocimientos hechos ahora al cuadro verde de la montaña.