23 de enero de 2022
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También compro la boleta

1 de agosto de 2016
Por Óscar Tulio Lizcano
Por Óscar Tulio Lizcano
1 de agosto de 2016

Óscar Tulio Lizcano

Oscar Tulio LizcanoLa agenda mediática del país está centrada, por estos días, en el plebiscito de los acuerdos de paz con las Farc. Lamentablemente ese tema ha marginado otros de mucha importancia, como el asesinato y el secuestro de policías, en los últimos meses, por parte del ELN. Pareciera que la clase dirigente pasa inadvertida y percibe esos hechos como lejanos y de poca monta.

El país se ha vuelto insensible, indolente. Olvidamos esa solidaridad que en otros momentos hizo volcarse a las calles para exigir no más secuestros. Según el Ministerio de Defensa, hasta junio de este año iban 14 secuestros atribuidos al ELN. Los heridos, muertos y desaparecidos, por otro lado, han batido récord en todos los años que lleva este grupo generando violencia en Colombia.

Hay, en especial, un caso que me ha impactado emocionalmente, el del exrepresentante a la Cámara Odín Sánchez Montes de la Oca, quien el 3 de abril se canjeó por su hermanoPatrocinio Sánchez, exgobernador del Chocó. Patrocinio estaba en un delicado estado de salud tras casi tres años de cautiverio, así que su familia movió cielo y tierra, pero no logró conmover a los partidos y dirigentes, que se limitaron a pedir su libertad ante los medios. La familia Sánchez tuvo que pagar 500 millones de pesos por el intercambio.

Triste es saber una historia semejante y que, ante la luz de la opinión, ni se mencionara en la mediática celebración del inicio de las conversaciones con este grupo guerrillero. Ni los servicios de inteligencia han activado sus fuerzas para rescatar a Odín, pese a tener claros indicios de su ubicación. Diría uno que se debe a la pretensión de cuidar su vida ante los riesgos de un rescate militar, pero creo que ni siquiera hasta allá llega el interés.

Lo que se nota es una total indiferencia de las autoridades y del alto Gobierno. ¿Acaso quienes fueron encargados por el presidente Santos de hacer los contactos para las negociaciones con el ELN, no han indagado por este caso? ¿Acaso su labor es únicamente “estirar nuca” y posar ante los medios cuando aparecen al lado de los comandantes guerrilleros? ¿Han hecho algo por este colombiano oriundo de una región marginada?

El amor de una familia es tan grande y potente, que los Sánchez están promoviendo un acto conmovedor: la rifa de un carro y dos motos para recaudar 500 millones y pagar su rescate a una guerrilla que —¡qué paradoja— se inspiró en la teoría de la liberación y fue fundada por varios curas progresistas.

Qué triste una rifa para pagar un rescate porque el Estado indolente parece haber abandonado a su suerte a Odín y a su familia. Qué triste una rifa cuyos fondos terminarán en los bolsillos de una guerrilla indolente e inhumana, que alguna vez dijo luchar por un país más justo. Y es más triste aún, por la solidaridad entre colombianos y por la vida de Odín, tener que decir sí, le compro esa boleta. Porque en Colombia, estas cosas parecen más del azar que de la lógica. El Colombiano.