12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Se los juro, excesivo, deliberancia

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
16 de agosto de 2016
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
16 de agosto de 2016

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

efraim osorio

Y excesivas, las genuflexiones de los lambiscones ante sus señores.

 “Se los juro: yo pensé que ya había visto lo peor”: así comenzó el periodista Juan Gossaín su artículo para El Tiempo del 5 de agosto de 2016. En vez de hacerlo con esta barbaridad gramatical, debió expresarse del siguiente modo: “A ustedes les juro” o “Se lo juro a ustedes” o, simplemente, “Les juro”. Analice, don Juan, y se dará cuenta. Se ‘lo’ aseguro a usted y a sus lectores. ***

‘Excesiva’, la publicidad por el Sí, pagada dizque con el dinero de los contribuyentes; ‘excesivos’, los mimos que muchos padres de familia les prodigan a sus hijos, y ‘excesivas’, las genuflexiones de los lambiscones ante su señores. Pero no puede ser ‘excesivo’ un ‘parecido’. Al referirse al afiche de las fiestas del departamento del Cauca, parecido sin duda al de la Feria de Manizales de hace dos años, concluye el redactor de “Supimos que”: “El parecido es excesivo” (LA PATRIA, 1/8/2016). Tanto en latín, de donde procede (de ‘excedere’ – exceder, a través de ‘excessus’ -exceso-), como en castellano, el adjetivo ‘excesivo’  significa algo que se pasa de la medida, algo que va más allá, que sobra; demasiado. Y ‘parecido’ entraña solamente ‘semejanza’, que, en la circunstancia que nos ocupa, es ‘imitación’, acción que raras veces supera al modelo. Sentadas estas nociones, de un ‘parecido’ se puede decir que es ‘asombroso, increíble’, por su perfección; ‘descarado’, por su atrevimiento, o ‘pobre’, por su mala ejecución. Nunca, excesivo. ***

La columnista Laura Gil inventó el término ‘deliberancia’ en esta oración: “Un ejército no es más democrático porque sus miembros no votan, ni el voto en sí lo lleva a la deliberancia” (El Tiempo, 3/8/2016). Y lo empleó en lugar de ‘deliberación’, el apropiado para la idea que quiso expresar, no otra que la acción de ‘deliberar’, algo concreto, no abstracto, como son todos los sustantivos en cuya formación entra el sufijo ‘–ncia’, por ejemplo, ‘constancia’, ‘paciencia’. Este sufijo forma sustantivos femeninos abstractos, cuyo significado depende del elemento base. Hay algunos que vienen directamente del latín. Ahora bien, como los sustantivos abstractos son aquellos que no designan una cosa, sino alguna cualidad de los seres, mal podría ‘deliberancia’, si fuese palabra castiza, significar lo que la periodista le acomodó. Por esto, me parece, del participio presente de los verbos que entrañan acción, como ‘cantante, amante, representante’, no pueden formarse sustantivos abstractos. Digo ‘me parece’, porque para asegurarlo con certeza tendría que analizarlos uno por uno, labor imposible de llevar a buen término en una semana. ***

En la siguiente oración compuesta, don Pablo, hay ‘dequeísmo’: “Ya en su tiempo Platón decía de que “cada lágrima enseña a los mortales una verdad” (LA PATRIA, Víctor Corcoba Herrero, Voz del lector, 1/8/2016). Y hay ‘dequeísmo’ porque en ella la partícula ‘que’ es una conjunción con la que se unen la oración principal y la subordinada, por lo cual sobra la preposición ‘de’. Además, el verbo principal es enunciativo, ‘decir’, como ‘anunciar, jurar, sostener’, que no piden esa preposición. En cambio, en la siguiente muestra, de su pluma, o, mejor, de su teclado, sí es necesaria la preposición: “…sumado al hecho que casi todos los conductores andan con el mico al hombro…” (LA PATRIA, Pablo Mejía Arango, 30/7/2016). Esta construcción es efecto de la terronera que algunos le tienen al dequeísmo. En su frase se necesita la locución conjuntiva ‘de que’, que la Academia llama ‘secuencia’, y a este vicio, ‘queísmo’. Le propongo este ejemplo, don Pablo, basado en el suyo, para que analice los dos, a ver qué conclusión saca: “…sumado al hecho que tantas noches de insomnio nos ha causado”. ***

Titular de El Tiempo: “Solo cinco saben porque protestan” (Eje Cafetero, Alcalde Muñoz, 2/8/2016). ¿Quiso expresar el titulador que sólo cinco personas tienen conocimiento de las razones de su comportamiento, porque protestan? No lo creo. Su intención, con seguridad, fue decir que sólo cinco saben ‘por qué protestan’, mejor dicho, ‘por qué razón’ o ‘por qué motivos protestan’. Son diferentes, y culpables de muchas migrañas, los siguientes términos: ‘porque’ (conjunción, ‘por causa de’), ‘por que’  (‘para que’), ‘por qué’ y ‘¿por qué?’ (locuciones interrogativas, implícita, la primera: explícita, la segunda) y ‘el porqué’ (sustantivo, ‘la razón, la causa de algo’).

eolo1056yahoo.com