14 de mayo de 2021
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La Bella y la Bestia

5 de agosto de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
5 de agosto de 2016

Por: Clara Inés Chaves Romero (*)

Clara Inés ChavesCuando se acercan las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, vemos en el abanico a dos candidatos de los partidos tradicionales, Hilary Clinton por el partido Demócrata y Donalp Trump por el partido Republicano.

Estas elecciones hacen recordar al famoso cuento de la “Bella y la bestia”, cada uno de los personajes encarnado en cada uno de los candidatos.

Mientras las propuestas de la Sra. Clinton son más aterrizadas, las del Sr. Trump parecerían vaticinar una película de terror para el mundo y un humo negro para América Latina y en particular para Colombia.

Los insultos que lanza el candidato republicano son el pan de cada día; esta no es una conducta apropiada para un candidato y mucho menos para quien sería el futuro presidente de la primera potencia militar mundial.

Al leer sus propuestas tales como la de utilizar su poder como presidente, en el caso de que llegase a serlo, junto con el poder económico y político que tienen los Estados Unidos para someter a otros gobiernos a que estos hagan lo que él desea, le queda al lector un sinsabor, puesto que, con ello, se acabaría la autonomía de los estados, y sería el fin del principio internacional de no intervención en los asuntos internos de otros países contemplado en la carta de las Naciones Unidas.

Como si fuera poco, anuncia que ordenará la construcción de un muro en la frontera sur con México (la que mide 3.185 kilómetros) y que este país tendrá que sufragar este costo, ya que de lo contrario, según las noticias de prensa, entre otras medidas el Sr. Trump “confiscará los pagos de remesas derivadas de sueldos ilegales” e, “incrementará los precios de todos los visados temporales de primeros ejecutivos y diplomáticos mexicanos (y, si fuera necesario, los cancelará)”. Esta medida es una clara violación al Tratado de Libre Comercio firmado por EE. UU., México y Canadá de 1994 que eliminó la mayoría de los aranceles y otras barreras para el libre comercio entre esos países, con lo cual se pone en riesgo la supervivencia del tratado.

Entre otras de sus populistas propuestas están: expulsar a todos los inmigrantes indocumentados y anular las órdenes ejecutivas que ha impartido el Presidente Barack Obama en la que se impide expulsar a los jóvenes ilegales que llegaron al país siendo niños; (según lo dicho por la prensa, en la fecha hay 11 millones de inmigrantes en esa condición, los cuales constituyen una mano de obra barata y un gran aporte a la economía estadunidense), colocar más requisitos para dificultar el ingreso a Estados Unidos a las personas que desean entrar al país con visados temporales.

En el contexto internacional Trump propone controlar a Irán para que no obtenga la bomba nuclear; llevar tropas estadunidenses a combatir sobre el terreno al grupo Estado Islámico (EI) en Irak, y arrebatar al grupo yihadista los pozos petroleros que controla en Irak, a fin de acabar con sus finanzas. Sobre el particular, si bien es importante combatir a este grupo terrorista, esto no se debe realizar con sus estrategias, sino que se requiere una filigrana especial para evitar que la situación se agrave y se le agregue más fuego a la responsabilidad que ya tienen Estados Unidos en este tema específico.

Con relación a Arabia Saudita uno de los principales aliados de los EE. UU, Trump dijo que este país árabe debe pagar por su alianza diplomática y la defensa que realizan Estados Unidos a este país. Al parecer a él se le olvida que la diplomacia no se maneja como a una empresa, y en este contexto, la política en ocasiones es más importante que la economía.

El tema de las tasas de interés del paquete económico de Trump, es el que más causa preocupación. Si bien es cierto que en “ocasiones se ha mostrado partidario de dejarlas bajas, como lo ha hecho hasta ahora la Reserva Federal, en una entrevista en el canal CNBC dijo que si la inflación empieza a subir tendría que ir hacia arriba con las tasas”.

Por su parte, la Sra. Clinton ha planteado cinco temas importantes a saber: Cambios fiscales, aumento del salario mínimo, mayor asistencia social, impulso a energías limpias, y mayor asistencia social.

En este orden de ideas, prometió “reescribir el código fiscal” para premiar el “trabajo duro y las inversiones aquí en casa, no transacciones rápidas y beneficios ocultos en el extranjero”.

Así mismo prometió facilitar a todos los niños el acceso a la educación preescolar la cual es costosa; abogó por establecer una licencia de maternidad pagada, y hacer más fácil el acceso a la universidad.

Referente al tema de “impulso a energías limpias”, la Sra. Clinton considera el cambio climático como “una de las amenazas definitorias de nuestro tiempo”. Prometió convertir Estados Unidos en el “super-poder de la energía limpia del siglo XXI”.

Con relación a la regularización de la inmigración, la candidata demócrata promete a los inmigrantes indocumentados la posibilidad de acceder a la ciudadanía con plenos derechos.

Si bien es cierto que todos los temas antes mencionados son importantes, ella no dijo cómo los desarrollaría para llevar a buen término cada una de estas empresas, con lo cual le resta un poco de seriedad a sus propuestas, dejando entrever que hay una verdadera crisis política y social en su país, en la que el populismo es el principal protagonista.

De todas maneras, si tenemos que escoger entre los dos protagonistas en la contienda electoral, mejor nos quedamos con la bella y no con la bestia, por presentar un futuro menos sangriento para el mudo y mejor para América Latina y en particular para Colombia.

(*) Profesora universitaria y ex – diplomática