22 de enero de 2022
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Irredento

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
2 de agosto de 2016
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
2 de agosto de 2016

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

efraim osorio

Si la dizque rectora de nuestro idioma no se pone a reparar lo que estaba funcionando, estos rompecabezas gramaticales no se presentarían. 

Son diferentes ‘irredento’ e ‘irreconciliable’. Don Luis Prieto Ocampo escribió: “Ayer fieles aliados (Uribe y Santos) productores de este bello panorama patrio, hoy convertidos en enemigos irredentos” (LA PATRIA, 15//2016). ‘Irredentos’, no, ‘irreconciliables’. Ello es que ‘irredento’ (del latín ‘in’ –prefijo privativo– y del participio pasivo de ‘redimere’ –redimir, rescatar de la esclavitud, rescatar una cosa vendida–, ‘redemptus’ –redimido–), significa “que permanece sin redimir”. A esta definición le añaden: “Dicese especialmente del territorio que una nación pretende anexionar por razones históricas, de lengua, raza, etc.”.  ‘Irreconciliable’, en cambio, el adjetivo apropiado en la frase glosada, se aplica “al que no quiere o no puede volver a la paz y amistad de otro”. Viene del latín ‘irreconciliabilis’ (de ‘in’ –privativo– y ‘conciliabilis’ –conciliable–), ‘irreconciliable’, obviamente, como, por muchas razones, estos dos personajes de la deplorable actualidad colombiana. ***

Por naturaleza, los prefijos nunca se pueden separar de las palabras a las que se anteponen, nunca, por ejemplo, del adjetivo ‘excéntrico’  es imposible separar el prefijo ‘ex’, que le da su significado (“de carácter raro, extravagante; que está fuera del centro”). Pero esto se modificó con el cambio que la Academia de la Lengua hizo del término ‘ex’,  convirtiéndolo de adjetivo (“lo que fue y ya no es”, verbigracia, ‘ex concejal’), en ‘prefijo’, ‘exconcejal’. La diferencia de este prefijo con los tradicionales y lógicos consiste en que él sí puede separarse de la palabra a que se antepone cuando entre ésta y el prefijo se intercala un adjetivo, como en ‘ex primer ministro’. De aquí el error de la transcripción que hizo LA PATRIA de una frase de don José Jaramillo Mejía: “…se les estaba haciendo tarde para ir a jugar golf con otros eminentes exaltos funcionarios…” (18/7/2016). Según la discutible reforma de la mencionada institución, debe escribirse así: “…con otros eminentes ex altos funcionarios”. Entre paréntesis, y para afianzar mi posición, uno no puede decir ‘el anti primer cristo’ por ‘el primer anticristo’.  Si la dizque rectora de nuestro idioma no se pone a reparar lo que estaba funcionando, estos rompecabezas gramaticales no se presentarían, puesto que, con su carácter de adjetivo, ‘ex’ siempre se escribiría separado (‘ex futbolista’). Sin más perendengues. ***

El editorialista del ‘periódico de casa’ escribió: “No puede permitirse que haya mafias que se aprovechen de este negocio, no solo en perjuicio del desarrollo del país, sino en desmedro de los mismos conductores” (LA PATRIA, 23/7/2016). Leído este destacado, sentí que algo no se ajustaba a la idea que quiso expresar el redactor, porque el ‘desmedro’ es el deterioro de una persona, de un animal irracional o de una planta. En efecto, ‘desmedrar’ es “adelgazar o perder salud o robustez las personas, los animales o las plantas; particularmente, los niños” (María Moliner). Según esto, el ‘desmedro’ es algo personal, del que pueden sufrir los conductores de los camiones con o sin el cese de las actividades de su profesión. En realidad, ese descanso de tan duro oficio pudo contribuir a mejorar su salud y a reponer sus fuerzas para seguir ‘camellando’, aunque se les hubiese perjudicado el bolsillo, que fue lo que quizás pretendió decir el editorialista. ***

“De eso se trata este libro”, así redactó el columnista Fernando Alonso Ramírez al referirse al meollo de “Dividir para matar” (26/7/2016). Si usted, don Fernando Alonso, elimina ese pronombre reflejo ‘se’ de su frase, le queda que ni escrita por Cervantes. Este verbo, con la preposición ‘de’ o con la locución preposicional ‘acerca de’, intransitivo, significa “conferir, discutir o disputar de palabra o por escrito sobre un asunto”, verbigracia, “de eso trata el libro Dividir para matar”. Cuando el verbo se usa como pronominal, no acepta sujeto, puesto que es impersonal. Pero no está solo: lo acompaña el columnista de El Tiempo Fernando Quiroz, quien esto garrapateó: “…simplemente porque lo dice Uribe, estudien a fondo de qué se trata esta elección y tomen una decisión por ellos mismos”. Además, la estomagante locución ‘por parte de’ no ‘hace carrera’, ‘hizo carrera’. Para infortunio y deterioro de nuestro hermoso pero vapuleado idioma. Lea, y verá: “…por medio el disfrute de la sexualidad por parte de las mujeres” (LA PATRIA, John Harold Giraldo Herrera, 28/7/2016).

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