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Ideologías

21 de agosto de 2016
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
21 de agosto de 2016

Hernando Arango Monedero

hernando arangoY como ciertas cosas no pueden quedarse atrás en el desenfrenado mundo en el que vivimos, ahora, cuando el mundo va teniendo claras ciertas ideologías y filosofías de carácter político, pues no falta quién nos venga con otros tipos de ideologías, tal y como sucedió la anterior semana, en la cual saltó a la palestra una bien curiosa, como es la ideología de género, mediante la cual, según quienes la estructuran o la pretenden vender, no nacemos con un sexo definido, como era hasta ahora, sino que, luego, en el tiempo, decidimos que ser en ese mundo del género. Mundo que hasta hace poco nos dividía, con características bien definidas por la madre naturaleza, madre hasta ayer, y que ahora ya no lo es, porque así lo demandan los tiempos en los que vivimos.

Y como de ideologías vivimos, hasta ahora teníamos claro que las había y desarrolladas por quienes pensaban sobre ciertos temas, fueran económicos o políticos, o de la ciencia e inclusive religiosos, de una u otra manera. Temas que nos llevaban a enfrascarnos en discusiones sobre las ventajas o desventajas que cada cual exponía como ciertas o de su preferencia, y alrededor de tales preceptos el mundo cercano giraba. Las ideologías permitían expresar teorías de diversa índole y nos bastará con pensar en la disputa por los dioses que acompañaron a una u otra civilización, o por el geocentrismo o el heliocentrismo, por los dogmas que en todas las creencias se dan, o por las filosofías económicas que dominan las diversas civilizaciones. Desde luego que el campo de la enseñanza dada a las nuevas generaciones no ha escapado a los teorizantes y, sobre tales teorías, los países enfocan sus programas de enseñanza, buscando que las generaciones que se levantan marquen su desarrollo en todos los órdenes.

Ahora, siguiendo ese devenir, algunos han venido difundiendo la teoría de que los seres humanos ya no nos agrupamos bajo la creencia de dos géneros o sexos. No! Ahora hay más géneros. Y en efecto, de hace un tiempo para acá se ha hablado de un tercer sexo. Sexo éste reservado para ciertas jugadas de la naturaleza que llevan a que determinados individuos nazcan con cuerpo correspondiente a un sexo y mente que se acomoda al sexo contrario. De allí nacen los transexuales, hombres que resuelven vestir como mujeres y actuar como tales porque su naturaleza se los ordena y mujeres que actúan como hombres y visten como ellos, por la misma razón. Bueno, son jugadas de la naturaleza de las que estamos conscientes y que debemos respetar.

No obstante, y contentos con la clasificación que se deriva de la naturaleza misma, ahora, y en función de las tendencias que marca la saciedad sexual, tenemos otros géneros que acomodar en la sociedad. Así, el lesbianismo y la maricada, que no “gays”, vocablo “snobista” para usar términos extranjeros y eufemismos, entran a formar parte de ese nuevo universo. Universo de minorías que desde ahora debe ser tenido en cuenta para las diversas determinaciones en la sociedad, aumentando así el sistema que ha dado lugar a la tiranía de las minorías, como en efecto la venimos presenciando. Y es que en esos nuevos universos, hay que preguntarle a ciertas comunidades si les parece esto o aquello, prueba de esto lo vemos cuando a los indígenas de una región hay que pedirles permiso para pasar un acueducto, una carretera o el tubo de un oleoducto o una línea de transmisión de energía. Igualmente a los negros, o afros, como hoy hay que decirles y a los de una u otra raza o etnia. Ahora, la población, sin mayores razones de carácter técnico o de otra naturaleza, será consultada sobre si una u otra actividad podrá desarrollarse en el territorio de un municipio, con lo que gobernar ya no será gobernar, y se limitará únicamente a preguntar. Y, como antes decía, ahora tendremos que consultar a uno u otro de los nuevos sexos o géneros. Que podemos hacer.
Finalmente usted, amigo lector, acabará siendo parte de otra nueva minoría, la minoría que no es negra, ni indígena, ni blanca, ni mulata, ni zamba, ni hombre, ni mujer, ni bisexual. Será heterosexual, y eso, después de que haya aprendido que será hombre porque alguien lo instruyó o mujer porque otro le enseño sus marcas biológicas y por la diferencia entre ambos tiene que ser lo uno o lo otro.

Ya lo sabe, usted es conservador porque la ideología lo llevó a esa escogencia. Igualmente es liberal por razones similares. Será mujer porque la ideología le indicó ese camino. Será transexual en una determinación ya de por sí difícil, y la ideología le hará conocer qué camino tomar. Será lesbiana por la información sexual recibida y marica por lo mismo o algo similar.

Ah! Y esto no era lo que con la manida cartilla se pretendía. No! Lo que se pretendía era establecer un manual de convivencia para lo cual había que empezar por redefinir los géneros, los antiguos y naturales y los nuevos, derivados de la “ideología”. Finalmente, por algo la lengua creó un vocablo para determinar lo que ahora tenemos. A quién carece de valores y demás, se le aplicó el vocablo “degenerado”. Así se le denominó y así es.
UF!!!!

Manizales, agosto 21 de 2016.