25 de enero de 2022
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Es un «despropósito monumental» encargar de la gobernación de Caldas a Ricardo Gómez

2 de agosto de 2016
2 de agosto de 2016

Ricardo Gomez

MANIZALES, 02 de agosto de 2016. Como un «despropósito monumental», calificaron profesores, estudiantes, egresados y trabajadores de la Universidad de Caldas la decisión del presidente Juan Manuel Santos de dejar la gobernación «en manos de alguien que dio muestras suficientes de incapacidad para dirigir y defender la institucionalidad pública».

En el más descarnado y punzante cuestionamiento de su gestión como rector del alma mater caldense, representantes de los diversos estamentos universitarios le notificaron al presidente Santos que «con su determinación de poner al frente del Departamento y en calidad de encargado al Ex Rector de la Universidad de Caldas, Ricardo Gómez Giraldo, se pone de manifiesto la inmensa precariedad de la clase política y dirigente de la región, quienes se han hundido en la mediocridad de su quehacer y han practicado de tiempo atrás el mayor desprecio por las necesidades e intereses de la región».

El pronunciamiento es como sigue:

CALDAS SEGUIRÁ POR MAL CAMINO

Manizales, 1 de agosto de 2016
Con la determinación del presidente Santos de poner al frente del Departamento y en calidad de encargado al Ex Rector de la Universidad de Caldas, Ricardo Gómez Giraldo, se pone de manifiesto la inmensa precariedad de la clase política y dirigente de la región, quienes se han hundido en la mediocridad de su quehacer y han practicado de tiempo atrás el mayor desprecio por las necesidades e intereses de la región. No de otra manera puede hacerse lectura al despropósito monumental de dejar en manos de alguien que dio muestras suficientes de incapacidad para dirigir y defender la institucionalidad pública en uno de los baluartes que todavía inspiran respeto y consideración por parte de la sociedad: la Universidad.

La estela de autoritarismo, prácticas antidemocráticas y entrega de lo público, fueron los rasgos distintivos de una administración universitaria que marcó el peor de los episodios por los cuales ha atravesado el Alma máter de los caldenses en la historia reciente. El alto grado de contaminación, auspiciado por Gómez Giraldo y su séquito, penetró los espacios íntimos y sagrados de la academia, aquella que jamás debió ser mancillada con las deleznables prácticas de quienes llegaron a ella para despojarla de su esencia y convertirla en un nido de repartijas burocráticas, distribución de contratos y trámite de favores que dejaron como lastre una afectación grave de la institucionalidad. El ex Rector aplicó a rajatabla las políticas nacionales de educación superior que han sumido a las instituciones públicas en la desfinanciación, la falta de calidad y la progresiva pérdida de la autonomía universitaria.

La Universidad nunca debió perder el rumbo orientado al cumplimiento de su función misional en materia de generación, difusión y aplicación del conocimiento para el beneficio de la sociedad. La prerrogativa que se le otorgara a la Universidad, por mandato superior de la Constitución política en su artículo 69, no fuimos capaces de mantenerla. La historia contará que gradual y progresivamente entregamos -al poder devastador de los políticos- un patrimonio cultural y académico constituido en bien público, un bien que jamás debió ser objeto de cooptación ni captura.

Todos permitimos que la rapacidad propia de la politiquería incursionase en la Universidad, de tal manera que aquellos que en los últimos años han gobernado mal los municipios y los departamentos, que han administrado pésimamente las empresas públicas, ahora extienden sus prácticas clientelistas a la universidad. Muy pronto se demostró que entregar las universidades a la voracidad de grupos sin escrúpulos ha conllevado un tránsito vertiginoso hacia su inviabilidad financiera; porque esa misma clase política -a la cual un buen número de académicos ha respaldado para que lleguen, se instalen y se queden en las universidades- es la misma que, pese a poner rectores en la mayoría de instituciones, no ha hecho nada por salvarlas de la quiebra. Muy pocos y quizás escasos o nulos han sido los esfuerzos por posicionar, ante los sucesivos gobiernos nacionales, la necesidad urgente de garantizar la sostenibilidad de la educación superior. Un buen ejemplo es la mirada permisiva de parlamentarios que se hacen de la vista gorda ante el perverso programa “Ser pilo paga”, agenciado por la ministra Parody para canalizar miles de millones de recursos públicos hacia las arcas de las universidades privadas, instituciones que se están llevando más del 90% de los dineros que los colombianos aportamos con nuestros impuestos.

Gómez Giraldo, protegido de esa clase política, luego de pasar por la Secretaría de educación municipal de Manizales y dejar ingratos recuerdos entre el profesorado de la básica y la media, continuó con el respaldo de sus bondadosos benefactores hasta llegar a la ANDI y luego a la Rectoría de la Universidad de Caldas (segundo empleador del Departamento después de la Gobernación), espacio donde reencauchó políticos fracasados abriéndoles posibilidad concreta de recuperarse y ocupar en la actualidad importantes cargos de la burocracia regional. Pero no siendo suficiente la demostración amplia de ineptitud y falta de tacto para dirigir el primer centro universitario de la región, los grupos políticos le premian de nuevo para que en su reconocida y excepcional habilidad para deteriorar las instituciones haga lo propio en su encargatura.

¡Qué lástima que ahora se el Departamento de Caldas el ente que tenga que padecer los efectos nefastos de las erráticas actuaciones de un personaje que la mayoría de la comunidad universitaria deseaba olvidar!

Y se aclara que la mayoría de la comunidad de la Universidad de Caldas es la que desea olvidar al ingrato personaje, porque no faltó quien defendiese su gestión en virtud de los favores recibidos. En verdad no faltó quien, en el marco de la parálisis superior a 40 días generada en 2013, hasta lograr la salida del déspota rector, emprendiese una defensa insostenible de quien para ese entonces se hacía indefensable.

En un país desinstitucionalizado en su aparato de justicia, con órganos de control sometidos a las órdenes de los políticos de turno, con un ejecutivo igualmente al servicio de dicha clase que le mantiene los escasos márgenes de gobernabilidad y, ante la mirada impávida de quienes ven desmoronar lo poco que queda de democracia y legitimidad en el ámbito de lo público, no queda más que encomendarse a cualquier resquicio de creencia para pedir que los efectos no sean tan devastadores.

Y que no se confíen ni equivoquen los entonces subalternos de Gómez Giraldo en la Universidad de Caldas. ¡Defenderemos como en 2013 el bien público superior de la educación y no permitiremos que “en cuerpo ajeno” el individuo que tanto daño hizo al Alma máter de los caldenses vuelva por sus fueros!

Profesores, estudiantes, egresados y trabajadores de la Universidad de Caldas.

Cordialmente,

Juan Carlos Yepes Ocampo-Representante Profesores Consejo Superior Universidad de Caldas

Germán Camilo Díaz Fajardo-Presidente Asociación de Profesores Universitarios-ASPU Caldas

Raúl MunevarRepresentante Profesores Consejo Académico Universidad de Caldas

Yeferson Patiño Pulgarín-Representante Estudiantil Consejo Superior Universidad de Caldas

Darío Arenas Villegas-Ex-Representante Estudiantil Consejo Superior Universidad de Caldas

Alexander Álvarez Giraldo-Ex-Representante Estudiantil Consejo Superior Universidad de Caldas

Juan Diego Giraldo-Presidente Asociación Sindical de Funcionarios de la Universidad de Caldas

César Alzate Ospina-Asociación Sindical de Funcionarios, Trabajadores y Empleados del sector Público

Jorge Abel Castañeda-Representante Profesores Consejo Académico Universidad de Caldas

Ricardo Castaño-Docente Universidad de Caldas

Víctor Hugo AcostaEx-Representante Estudiantil Consejo Académico Universidad de Caldas

Edwin OspinaEx-Representante Estudiantil Consejo Académico Universidad de Caldas

Reynaldo Cardona-Ex-Representante Estudiantil Consejo Académico Universidad de Caldas