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El Brexit en el Reino Unido (RU)

3 de agosto de 2016
Por mario arias
Por mario arias
3 de agosto de 2016

Por: mario arias gómez

Mario Arias julio 26 de 016El acrónimo Brexit corresponde a un derivado de las palabras inglesas: Britain, referida a Gran Bretaña y exit que indica salida. Recapitulo la historia del Tratado de la Unión Europea (TUE) o Tratado de Maastricht, suscrito el 7 de febrero/1992, que entró en vigor el 1º de noviembre/1993 bajo el eslogan de “recuperar la autonomía”. Origen que se remonta a 1648 con la firma de la Paz de Westfalia; vino luego el Congreso de Viena/1815; el Tratado de Versalles de 1919; los Acuerdos de Postdam y la Conferencia de París/1945 – 1946, en la que Europa buscó la forma de construir un proyecto que permitiera superar el despropósito de la guerra. Ulteriormente, en los años cincuenta los europeos discutieron el pro y contra de la integración regional, sus costos y beneficios. En el 2009, después de fracasar en el intento de darse una Constitución, entró en vigencia el Tratado de Lisboa que modificó los de Roma y Maastricht, dándose la Unión nuevas instituciones y figuras centrales, un presidente y un alto representante para las Relaciones Exteriores y de Seguridad. Unión Europea que pasó de 6 países a los 28 miembros de hoy, con algo más de 500 millones de habitantes y cuatro millones de kilómetros cuadrados de territorio.

La América Latina tomó como acotación ineludible a la Unión Europea (UE) para construir sus propios proyectos de integración: ALADI, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR, CAN, AEC y la Alianza para el Pacífico, creados con el propósito de fortalecer los más apreciados valores: Más concertación, cooperación, equidad, igualdad y solidaridad entre las naciones miembros e individuos.

El resultado del referéndum -brexit- del 23 de junio/2016, trajo una mala noticia para el mundo que se enteró que el 52 % decidió -tras décadas de integración-  apartarse de la UE, contra el 48 % que prefirió quedarse. Terremoto político que puso fin en forma repentina a la carrera del primer ministro, D. Cameron, quien optó por dejar esa “papa caliente” al sucesor, acaso, para no pasar a la historia como el líder que separó irremediablemente al Reino Unido de Europa, país que representa el 12 % de la población total. Súbita, impensada e inocultable realidad que intento poner en contexto, igual que las implicancias de la irreflexiva decisión de la “La pérfida Albión” de retirase, cuya pasiva mayoría quiere quedarse.

China, frente al inadvertido resultado, se pronunció en forma diplomática en favor de una “Europa Unida, robusta y estable”.

Divorcio cuyo impacto es de tal calado, que involucra el alejamiento del RU, como potencia mundial, con el consecuente aislamiento, incertidumbre,  recesión imparable, renegociación de la globalización de la economía, lo que implica replantear la totalidad de tratados comerciales con los países de Europa y aquellos suscritos entre la UE con el resto del mundo, sumado los candentes  temas: el libre comercio, inmigración, racismo y xenofobia con sus efectos. Economía que sin duda se resentirá profundamente, adicionado a que Londres dejará de ser en pocos años la capital financiera del mundo. En lo geopolítico, una Europa unida aporta más al equilibrio de poderes en el mundo, que esta nueva fórmula, dependiente, en la que el poderío británico se inclinará por sumarse al “imperio” norteamericano, lo que envuelve desbalancear el estado actual de cosas en lo internacional.

Craso error cuyas consecuencias se empiezan a entrever y comprender, fruto de las mentiras e ilusas quimeras de los farsantes, irresponsables y populistas “líderes” en busca de egoístas réditos políticos. Se dice -con algo de razón- que  lo ocurrido fue una infantilidad de ancianos y dirigentes alocados e insensatos que acabará por fragmentar al RU como a la UE.

Agréguese que los que apostaron por la salida no pensaron que pudieran ganar, al no tener un plan post-brexit, sentencia que la refleja el improvisado manejo de la victoria. Acreditados analistas sugieren que se debe reversar la decisión, alegan que, como los referendos no están convalidados por la Constitución -no escrita-, la decisión final está en manos del Parlamento; insinúan que el resultado debe ser ignorado, con lo que coinciden las multitudinarias marchas por el desconocimiento. Mataron el tigre y se asustaron con el cuero.

Añádase que Gales e Irlanda -países unidos- no estuvieron de acuerdo con la salida, preparan nuevos referendos, esta vez, para dejar de formar parte del RU y poder ser considerados Estados independientes, miembros de la UE. Frente al proceso de retiro que debería completarse en dos años desde la invocación del artículo 50 del T. de Lisboa, la primera ministra entrante, Theresa May, anticipó que no va a activar el inicio de las negociaciones antes de fin de año.

Los impactos negativos no se han hecho esperar, reflejados por la manifiesta pérdida de confianza que exterioriza la menor calificación hacia la inversión acreditada por Standard and Poor’s, seguida de las amenazas a la estabilidad financiera y trato apático y displicente recibido por sus representantes en las instancias de la UE. Siniestros efectos de la inseguridad que dejó flotando el referendo, que arrancó con la caída -30%- inmediata de la Libra, seguidos de los complejos problemas qué atender en forma prioritaria: El alto desempleo, la deuda soberana, la inmigración, los refugiados, el terrorismo, etc. Indeseable y peligroso calvario contra el que no se advierte fórmula mágica alguna.

Las recetas en discusión son calificadas de demasiado recesivas, políticamente disruptivas e impracticables, las que en vez de aplacar han avivado el creciente sentimiento antisistema. Las expresiones: Democracia parlamentaria y d. representativa las reivindican políticos como el ex líder laborista, Neil Kinnock, científicos como Richard Dawkins o novelistas como, Kazuo Ishiguro. Debate en furor y tan abstracto, que no definen aún si el referendo cumplido es obligatorio o consultivo. Surgió al respecto la pregunta del profesor de derecho, Sionaidh Douglas-Scott: ¿Creemos en la soberanía popular (expresada en la voz del pueblo en el referendo) o en la soberanía del Parlamento, incluso si esto significa que los resultados del referendo puedan imponerse sobre el Parlamento?”

No podrá pasarse por alto que hay en el mundo 60 millones de refugiados por el cambio climático, guerra y terrorismo. La globalización no debe ser -se afirma- solo para tener más comercio, sino para luchar contra la desconfianza, el tráfico de personas y lo meteorológico (Cambio climático); para ayudar a los pobres a mejorar su calidad de vida, a que vivan pacífica y decentemente, libres de exclusión, discriminación, segregación, lo que no será posible sin la ayuda, cooperación y sacrificio de todos.

 

Bogotá, agosto 3/2016