25 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

UNA PAZ IMPERFECTA

13 de julio de 2016

“No hay nada perfecto, amor. Lo perfecto es inhumano”. De esa manera podríamos referirnos al proceso mediante el cual se quiere llegar a una paz negociada entre el gobierno y los grupos armados.

Se ha querido dar la impresión por parte del gobierno que la paz se logra si la ciudadanía le da el sí y con ello refrenda los acuerdos que se han logrado la Habana. Nada más alejado de la realidad. Lo que se inicia, a partir de la firma del acuerdo es un penoso, para no hablar de tortuoso camino para lograr consolidar, para aclimatar la paz entre los colombianos.

Prueba de ello es que no se han terminado los diálogos y ya se anuncia por parte de algunos alzados en armas que no están dispuestos a dejarlas porque su lucha continúa. Y eso era de esperarse. Ya en otras ocasiones, cuando se han logrado acuerdos con otros grupos rebeldes, se han presentado disidencias y algunos miembros de grupos alzados en armas han entrado a formar bandas de criminales.

Porque para nadie es un secreto que en los últimos años en las FARC se han presentado actividades abiertamente relacionadas con el tráfico de estupefacientes, así como explotación minera ilegal, ya de manera directa o porque amparan a otros grupos de delincuentes. Pero todo esto no implica que no se vaya a presentar un importante grupo de guerrilleros que se vayan a desmovilizar y a incorporarse a muchas actividades productivas que seguramente el gobierno auspiciará.

Es ingenuo pensar que un conflicto que se ha desarrollado por más de sesenta años, pueda de la noche a la mañana desaparecer.

Tampoco podemos caer en la trampa de asegurar que en la medida que algunos miembros de la guerrilla no se va a desmovilizar, las negociaciones y las acciones que se comprometan a desarrollar los involucrados en  ellas, van a fracasar.

Nunca el país había estado tan cerca de poner punto final al fuego para comenzar a construir el camino de la paz. Por ello debemos llenarnos de optimismo , rodear a los negociadores de la paz y esperar que el sueño de un país más incluyente y con menos índice de violencia, se convierta en una realidad.