27 de enero de 2022
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Trazan ruta turística para revivir época de El Dorado

6 de julio de 2016
6 de julio de 2016

Lagunas sagradas

MANIZALES, 07 de julio de 2016. “El corredor de las Lagunas Sagradas» es una propuesta eco-turística para preservar el patrimonio cultural y natural del territorio de El Dorado, en Guasca (Cundinamarca).

La iniciativa pretende fortalecer los antiguos territorios muiscas donde los rituales giraban en torno a las lagunas de Guatavita, Siecha, Ubaque, Teusacá y Guasca, con miras a incentivar la llamada “industria sin chimeneas”.

Por ello, Sandro Pedraza Peñuela, estudiante de la especialización de Gestión Cultural de la Universidad Nacional Sede Manizales, lanzó su propuesta con base en una investigación que esboza las fortalezas naturales, históricas y culturales de esta zona geográfica del país, que deben dinamizarse para ofertar en la agenda turística.

“Si bien es cierto que en algunas de estas lagunas, caso concreto las de Guatavita y Teusacá, existe una oferta más amplia de servicios para atraer al turista, aún faltan programas y recursos para fortalecerlos, así como en el resto, donde las condiciones no son las mejores”, indicó Pedraza Peñuela.

La intención del trabajo es poder identificar exactamente las cinco lagunas, revisar su estado de conservación, su apropiación social, la tenencia de los predios, las actividades que se desarrollan y proponer las posibles acciones de impulso en torno a un producto cultural regional, que logre establecer una ruta turística que beneficie las comunidades que se encuentran en el área de influencia. También se pretende reactivar los bienes patrimoniales de tipo material, inmaterial y natural.

Igualmente, como lo expuso el autor de la iniciativa, se busca propiciar encuentros a través de los caminos y rutas, de manera que se logre consolidar un itinerario cultural y un destino turístico de talla mundial.

Lo anterior incluye mejoras en infraestructura, amplitud en la oferta de servicios y atracciones, capacitaciones y empoderamiento de los recursos naturales con los que cuenta cada laguna, apalancando la presencia de pobladores, ONG y autoridades, entre otros.

“Además de la consecución de entidades interesadas en invertir en el proyecto, también se buscan empresas operadoras de turismo que puedan administrar estos recursos naturales”, acotó el gestor cultural.

Por ello, para aterrizar el proyecto a la realidad en lo relacionado con la consecución de recursos, el exponente presentará el 18 de julio ante el Instituto de Cultura y Turismo de Cundinamarca, una ponencia del proyecto.

Territorio muisca

La laguna de Guatavita, ubicada al oriente de la sabana de Bogotá, concretamente en el municipio de Sesquilé, es la más renombrada por la leyenda que habla de la princesa que surgía del fondo de las aguas en las que se sumergió, tras una decepción amorosa.

No obstante, como aseguró el investigador, las cinco lagunas recogen rituales muiscas que trascendieron en plena época colonial, como aquel al que denominaron “Correr la tierra” y que incluía un largo recorrido entre cada una.

Escenarios que se describen en el libro El Carnero, de Juan Rodríguez Freyle, o El Dorado, de Liborio Zerda, nos permiten identificar no solo la laguna de Guatavita, sino hasta siete escenarios que inician en la laguna de Fúquene, pasando por las de Suesca, Guatavita, Guasca o pantano de Martos, Siecha, de Teusacá o el Verjón, y la laguna de Ubaque. “Todas tienen una importancia ancestral y cultural en el territorio de la cultura muisca”, describió el estudiante Pedraza.

Otro de los referentes para tener en cuenta en la proyección de la iniciativa del corredor es la conexión con la nueva vía al Llano, que justamente, pasa por los cinco municipios donde están ubicadas las lagunas (Sesquilé, Ubaque, Guatavita, Guasca, Choachí-Bogotá).