29 de enero de 2022
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Muchas horas de trabajo no son siempre calidad de vida

9 de julio de 2016

La Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos, Ocde, dio a conocer un informe en el que recoge los datos de horas de trabajo de una cincuentena de países, las conclusiones que se desprenden son muchas, pero llama especialmente la atención que en Colombia se trabajan anualmente 2.496 horas, siendo el país que lidera la tabla, mientras que en Alemania solo se llega a las 1.371 y en Holanda 1.419. Las distancias son enormes entre quienes más horas le invierten al trabajo y quienes menos tiempo gastan en actividades remuneradas a lo largo de 12 meses.

El primer punto es que las horas de trabajo en los países emergentes son muy mal remuneradas y hay que meterle más tiempo del normal a la jornada laboral para tener un salario digno. Mientras que en las economías más desarrolladas, solo con unas cuantas horas de trabajo a la semana se ingresa un salario más que decente para tener una buena calidad de vida. En conclusión, no por mucho trabajo se gana bien.

Una segunda interpretación es que no hay calidad de vida en una persona que le dedica casi 2.500 horas a un trabajo. Eso sin contar con las actividades extra laborales que siempre mantienen conectado al empleado a su jornada. Estamos de acuerdo con que internet, los correos electrónicos, los teléfonos inteligentes y las video conferencias han extendido la jornada laboral hasta un punto casi invasivo. Siempre se ha dicho que un ser humano tiene una vida saludable cuando dedica ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar y ocho horas para socializar o para compartir con su familia, pero vivimos una época en donde dormimos poco por la interconexión y socializamos menos por la virtualidad de las relaciones humanas contemporáneas.

Un tercer punto tiene que ver con que a menos horas trabajadas por una persona, hay mayores posibilidades de que las empresas contraten más personas para completar los ciclos de producción. En pocas palabras, una jornada laboral de seis horas o medio tiempo bien remunerada le permite a una segunda persona acceder a un empleo digno. Hay muchas propuestas en la OIT que buscan bajar las 48 horas laborales tradicionales por semana, a 30 o 35 horas, para bajar la tasa de desempleo en algunos países. Es más, la llamada generación Millennial busca más profesiones y oficios de medio tiempo que les permitan mayor disfrute que profesiones que requieren mucho tiempo en la oficina.

El cuarto y último punto, con más de tinte competitivo, y tiene que ver con que por más que se pregone “trabajar, trabajar y trabajar”, no siempre se hace con estrategia, y cantidad no es calidad. Más valen seis horas bien trabajadas que ocho horas sentados frente a un computador procastinando. Lo importante siempre será el resultado y los objetivos que se han puesto en las empresas.

EDITORIAL/LA REPÚBLICA