27 de enero de 2022
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Lo bueno, regular y malo de la Constitución

17 de julio de 2016
Por mario arias
Por mario arias
17 de julio de 2016

Por: mario arias gómez

Mario AriasFue la C.S.J. la que mediante decisión dividida, permitió reformar la Constitución en 1990 al declarar constitucional el decreto de estado de sitio que  convocó la A. Constituyente, lo que dio vida al mecanismo extraconstitucional, arropado con el prurito que la Constitución/86 no daba garantías para ser reformada.  La actual Carta se aprobó por consenso, proclamada como incluyente, diversa, pluralista, sin hegemonías, guardiana tutelar de derechos, del acercamiento popular a las instituciones. Lo que empezó con el diálogo del ex presidente Barco con el M-19 continuado por Gaviria. Luego de 150 días de intenso y extenso trabajo de los constituyentes -con voz y voto-, afloraron en las deliberaciones, novedosas y nutridas propuestas socioeconómicas y políticas, se modificó la justicia, subrogó normas de la “Ley de leyes” del 86, que un poeta anónimo llamó: “Una Constitución para ángeles”. Constitución que desde 1991, autoproclamó que Colombia es un Estado Social de Derecho, laico, unitario, descentralizado, garantista de las libertades individuales y derechos humanos.

Epílogo de las frescas y luminosas ideas tamizadas por la sensatez de los constituyentes, lo que me anima a hacer desde mi desmañado punto de vista un ligero balance de lo bueno, regular y malo que la adornan o desmejoran.

Malo: Dado que las constituciones están llamadas a perdurar en el tiempo, garantía de seguridad jurídica, su gran lunar negro es sin duda las 43 reformas -incluido el último acto legislativo para la paz- que la han desnaturalizado. “Reformitis” asumida como un deporte como el tejo. Modelo de estabilidad es la Constitución de los EE UU, expedida el 17 de septiembre de 1787, hoy con veintisiete enmiendas y siete artículos originales. La Constitución/86 estuvo incólume los 8 primeros años hasta 1896. En 105 años tuvo 70 modificaciones. La del 91 empezó su evolución a los dos años. Ninguna de las dos fue o es la causa única de los males del país. La extraña figura de la “sustitución”, derivado de los últimos fallos de la C. Constitucional tienden a convertirla en inmutable. Cada legislador o gobierno busca su lugar en la historia proponiendo la suya. Reformas que han intentado mejorar el modelo inicial, aunque si se aplicara su espíritu, el país se ahorraría este inusitado fetichismo constitucional.

Fatal fue consagrar la prohibición de la extradición en el texto original. El penoso Consejo Superior de la Judicatura es un monstruo -como acaba de verse- “duro de matar”. Catastrófico es el origen de los magistrados que ha llevado a la politización de la rama. Inadecuado es el control constitucional y ciertas atribuciones electorales de los magistrados de las altas cortes, como algunas funciones ejercidas por los órganos de control. Atroces las funciones legislativas y constituyentes que se han arrogado por sí y ante sí los Magistrados. Pésimo haber repuesto la reelección, fruto de intereses particulares y políticos de “San Uribe”, remedo del infame Chávez quien igualmente quiso perpetuarse en el poder. Deplorable la disminución de los recursos a la salud y educación. Incalificable, vergonzoso y desconsiderado fue el que la Corte Constitucional programara 18 mediáticos y esquizofrénicos discursos -que adormecieron a la audiencia- con motivo del 25 aniversario de la Constitución.

Regular: Si bien es cierto que se ha avanzado en la parte legal de la revolución democratizadora, aunque en la realidad son pocos los avances en la superación de los vicios políticos, autoritarismo, exclusión, violencia, el egoísmo creciente. Todo cambia para que todo siga peor. La regla: Tú participas, yo participo: ellos deciden. Los mismos con las mismas. La democracia no se ha fortalecido como era la intención de la Constituyente. Democracia que se desenvuelve entre dos realidades tan distintas, ignoradas y confusas entre sí. La pasmosa realidad constitucional, difusa realidad legal y deplorable realidad social, son fruto de la exigua igualdad, nimia tolerancia y poca participación ciudadana. Deficiente es la estructura del C. S. J. y los órganos de control (defecto más de la práctica que del diseño mismo del modelo). El intocado mapa departamental y el ningún avance legal de las regiones, deja aún mucha tela que cortar.

Bueno: El que su redacción haya sido supervisada por el Novel García Márquez. Relevante: La paz con el M-19, EPL, Quintín Lame y PRT, que inspiró luego el Art. 22: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. El fin del bipartidismo cerrero de 150 años, que dio paso al pluripartidismo. La ampliación de los derechos a las minorías. La declaración de país laico. La acción de tutela que habilitó el acceso a los derechos fundamentales: La salud, educación, empleo, a todo lo que personifica una vida digna y permite al ciudadano evitar un daño sobreviniente, con taxativos tiempos para ser resuelta, sin dilaciones, mientras acude a las instancias al margen del  proceso jurídico. Las acciones populares, de grupo, de cumplimiento, de inconstitucionalidad, de revocatoria. El concurso de méritos. El D. de petición, reunión, manifestación. La limitación de los estados de excepción. La creación de la Corte Constitucional -un órgano serio, ponderado, experto y libertario-, la Fiscalía General; la Defensoría del Pueblo; el Contador General; la Auditoría General; la independencia del B. de la República; la autonomía de la Rama judicial, el deslinde de la Procuraduría del Ejecutivo. La apertura del Congreso a  grupos marginados, afrocolombianos e indígenas. La descartada privatización de las licoreras. El fortalecimiento del Municipio, aunque en desmedro del departamento.

La participación de cuatro mujeres constituyentes, posibilitó normativas con orientación de género, (art. 13), “emancipándolas de las cadenas del patriarcado”. Derechos establecidos básicamente en los artículos 40, 42 y 43. La C. C. les reconoció la libertad procreativa, sexual, de opción de vida en pareja, los derechos de las mujeres lesbianas, la igualdad del trato, la valoración del trabajo doméstico, la protección contra el protervo maltrato físico del cónyuge y/o compañero. Despenalizó el aborto.

Ratificó que la soberanía nacional radica en el poder del pueblo. Permitió la formación de nuevos partidos; el respeto a la libertad religiosa. Puntualizó que la igualdad es paradigma del funcionamiento social. Abolió cualquier forma de discriminación. Reconoció la diversidad étnica, cultural y regional. Precisó que todos tenemos derechos y deberes que cumplir. Por primera vez se tuvo en cuenta los derechos colectivos (medioambiente, espacio y patrimonio público, la libre competencia económica). La descentralización dinamizó muchas regiones. Se dio vida al “bloque de constitucionalidad”.  Bogotá, julio 17 de 2016

https://www.eje21.com.co/2016/07/vigesimo-quinto-aniversario/

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