25 de febrero de 2021
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Las trompadas de la viuda argentina

8 de julio de 2016
8 de julio de 2016

el campanario

Deben estar revolcándose en sus tumbas los genios de las letras argentinas Jorge Luis Borges y Alfredo Bioy Casares con el lenguaje que emplea la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner al tratar de defenderse ante la justicia gaucha de las imputaciones en su contra por sonados casos de corrupción.

Para la muestra, este botón: cuando se le preguntó cómo recibió la noticia de la detención e ingreso, en prisión, de su ex secretario de obras públicas, José López, respondió la carantoña exmandataria:

“LA RECIBI COMO UNA TROMPADA EN EL ESTOMAGO”.

Vaya, vaya. Ignorábamos que las narices y la boca fuesen vecinos del ombligo.

Una ficha de los Kirchner

José López, quien alega ser inocente y víctima de persecución, como la viuda de la Casa Rosada, fue atrapado por las autoridades mientras intentaba ingresar casi nueve millones de dólares en un convento, y permanece confinado en una cárcel federal tras negarse a declarar ante un juez que le investiga por presunto enriquecimiento ilícito.

El exsecretario argentino de Obras Públicas José López, detenido el marte, fue traslado al penal de la localidad bonaerense de Ezeiza en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, desde los tribunales federales de Buenos Aires, donde debió presentarse ante el juez Daniel Rafecas, que lleva adelante una investigación iniciada hace ocho años contra el exfuncionario kirchnerista y actual parlamentario del Parlasur por presunto enriquecimiento ilícito.

Tras la audiencia, Rafecas dijo a la prensa que López se negó a prestar declaración indagatoria y afirmó que el detenido, que debió ser sometido a pruebas médicas y psicológicas, «llegó al juzgado compensado» y «estuvo tranquilo a lo largo de toda la audiencia».

El informe de la policía bonaerense reitera que López fue detenido en la madrugada del pasado martes, cuando intentaba ingresar bolsos con 8,98 millones de dólares en un convento de la localidad bonaerense de General Rodríguez.

El cómplice de los Kirchner se desempeñó como secretario de Obras Públicas de los Gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa Cristina Fernández, (2007-2016).

¿Una cachetada en la panza?

Los etimologistas sostienen que trompada es sinónimo de una cachetada que se propina en la cara.

El DRAE indica que además del significado, sinónimos y antónimos de la palabra «trompadas», se buscó inversamente en significados, sinónimos y antónimos de otras palabras y en los glosarios gauchesco, criollo, lunfardo, de jergas y modismos de Argentina.

Buscar de modo «inverso» sirve para «encontrar palabras» a partir de su significado.  Este recurso es ampliamente usado como referencia en ámbito escolar, académico, de literatura y lenguaje en general; en castellano (español), apto para toda la familia.

No es posible hallar «trompadas» en el diccionario de sinónimos igualmente al indagar «trompadas» o palabras comparables se pudo exponer resultados relacionados.

No se pudo dar con la palabra «trompadas» en el diccionario de antónimos pero buscando «trompadas» y expresiones semejantes se logró presentar alternativas que pueden ser útiles.

Cuando la menospreció Mujica

(Texto tomado al pie de la letra de Google)

«Esta vieja es peor que el tuerto», dijo sobre Cristina Fernández de Kirchner, al finalizar una conferencia de prensa en Florida, sin percatarse que los micrófonos estaban prendidos. Y abundó enseguida: «El tuerto (por Kirchner) era más político», en tanto la actual presidenta es «terca».

En minutos, Mujica era titular en los principales medios de Uruguay y Argentina y su frase recorría el mundo. Twitter explotó y el presidente se convirtió en trending topic.

Como era de esperar, la reacción vino desde Buenos Aires. Fiel al duro estilo kirch-nerista, el canciller argentino Héctor Timerman entregó al caer la tarde una nota de protesta al embajador uruguayo en Buenos Aires, Guillermo Pomi.

En esa carta, el gobierno argentino expresó su «profundo malestar» por los «comentarios denigrantes que ofenden la memoria y la investidura de una persona fallecida, que no puede replicar ni defenderse», y lamentó que estos hayan sido realizados «por alguien a quien el Dr. Kirchner consideraba su amigo».

En relación con los términos «vieja» y «terca», usados por Mujica para describir a Cristina Fernández, la Cancillería argentina hizo saber que la presidenta «no va a realizar comentario alguno sobre el agravio».

El comunicado argentino concluye diciendo que la Cancillería considera «que las históricas relaciones que han unido a nuestros países no deberían ser afectadas por expresiones que ofenden a quienes representaron y representan a la República Argentina y a su pueblo».

Estos comentarios se los hizo casi al oído al intendente de Florida, Carlos Enciso, en el marco de la conferencia de prensa tras el Congreso de Intendentes en Sarandí Grande.

Mujica además comentó el encuentro de Cristina Fernández con el papa Francisco en Roma en la asunción del Sumo Pontífice. «A un Papa argentino, que vive 77 años, ¿le va a explicar lo que es un mapa? Digo, ¿lo que es un mate y un termo?», dijo el presidente a Enciso.

No es la primera vez que Mujica emplea este tipo de comentarios hacia los Kirchner. En plena campaña electoral en 2009, Mujica tildó al matrimonio argentino de «patoteros».

Mujica tiró así lo que más había cuidado en los tres años de su gobierno: la relación con Argentina. Relación por la que tantas veces soportó críticas de la oposición y del propio Frente Amplio. Relación a la cual, según dijo, defendió para no afectar el turismo y el comercio y avanzar en el dragado del Canal Martín García.

Cuando en 2002 el expresidente Jorge Batlle dijo fuera de micrófono al canal Bloomberg que los políticos argentinos eran «una manga de ladrones del primero al último», el entonces senador Mujica reflexionó que el error estuvo en decirlo y no en pensarlo. Batlle debe creer hoy lo mismo de Mujica. Pero al ser consultado ayer por El País, declinó hacer declaraciones, aunque no evitó reírse de la situación.

Los dichos de Mujica vienen a confirmar el malestar del gobierno uruguayo con la administración K, por las constantes disputas comerciales y otros temas de la agenda bilateral.