27 de febrero de 2021
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Estaremos a la altura

20 de julio de 2016
Por Arturo Yepes Alzate
Por Arturo Yepes Alzate
20 de julio de 2016

Arturo Yepes Alzate

Arturo Yepes reducidaNo exagero si manifiesto que la legislatura que hoy empieza tendrá la grave tarea de construir el marco normativo futuro de Colombia.
La Corte Constitucional, al declarar exequible el plebiscito por la paz, dejó por sentado que el Presidente deberá presentar TODAS y cada una de sus iniciativas relativas a la ejecución de los acuerdos de La Habana al Congreso.
El escenario legislativo es transparente, público al extremo, no sólo por la transmisión televisiva de los debates, sino por la publicación integra de los proyectos y discusiones en la web.
Nos compete a los legisladores hacer que las discusiones sean serias. El bien común lo exige. Eliminar exageraciones, abstenerse de mentir, pero también evitar promesas utópicas es lo que nos corresponde.
La legitimidad del Congreso y, por lo tanto, de las leyes que se expidan, depende de la solidez de los argumentos que respalden el texto promulgado. Cada decisión debe estar soportada por premisas incontrovertibles, y ser evaluada por la crítica más ácida, pero veraz, de la oposición, la academia y la prensa.
Además, la legislación tendrá costos fiscales. Inmensos costos, si de verdad se pretende resarcir a las víctimas, a la vez que eliminar paulatinamente los factores objetivos de la violencia, para que no germinen de nuevo los grupos subversivos, como la hierba mala.
Por eso la reforma tributaria tendrá que tocar el fondo de la problemática que ha arrastrado por años: la inequidad. El gobierno anterior fue pródigo en concesiones al gran capital y en cargas excesivas a los ciudadanos de a pie.
Una tributación equitativa, donde el que más tiene, más contribuya, tiene que ser el resultado de la discusión que enfrentemos. También unas normas impositivas que favorezcan el progreso en el campo, la industrialización de las regiones y la educación media y superior.
Los colombianos confiaron en nosotros, al premiarnos con sus votos, para que fuéramos el Congreso de la paz, la equidad y la educación. De eso se trató la campaña de 2014. Es nuestra gran oportunidad de recuperar el prestigio perdido.