25 de enero de 2022
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El poeta del micrófono en el Tour

3 de julio de 2016
Por William Calderón Zuluaga
Por William Calderón Zuluaga
3 de julio de 2016

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Z.

william calderon

Está de plácemes la afición colombiana con el ancho despliegue que se le está dando por los medios electrónicos al Tour de Francia, el evento de mayor categoría en el ciclismo mundial, título al cual aspira el escarabajo boyacense Nairo Quintana, ganador del encopetado Giro de Italia.

A la cabeza el equipo que narra las transmisiones para el Canal Caracol está el extraordinario locutor y periodista paisa Rubén Darío Arcila, el popular ‘Rubencho’, quien con su voz bien timbrada y sus altas dosis de emoción  le ha reseñado durante décadas a sus compatriotas los históricos triunfos de los pedalistas colombianos en distintos escenarios del orbe.

Los co-equiperos de Arcila Monsalve

Con esta consagrada figura de la radio alternan en las reseñas, por ese medio, los cronistas deportivos Ricardo Orrego y Goga Ruíz, una tripleta de lujo. Asimismo, les brinda asesoría Santiago Botero, el ex-ciclista colombiano, campeón mundial de contrarreloj, nacido el 27 de octubre de 1972 en Medellín. Es, además, Administrador de Negocios de la Universidad Eafit, de Medellín.

Botero fue uno de los grandes exponentes del ciclismo de Colombia. Junto a Luis Herrera, es el ciclista colombiano con más etapas ganadas en el Tour de Francia (3 en seis participaciones en ‘La grande boucle). Su capacidad para imponerse en las pruebas contra el reloj, combinado con sus dotes para la montaña hacen de Botero un ciclista completo. Ha sido profesional desde 1996, tiempo durante el cual él ha corrido en tres ediciones del Tour de Francia y cuatro ediciones de la Vuelta a España.

Sobreviviente de una época dorada

“Rubencho” es uno de los pocos sobrevivientes de una verdadera constelación de figuras de la radio colombiana que le dio brillo a la narración del ciclismo nacional e internacional, a través de los micrófonos de RCN, prestigiosa cadena en la que alternó con hombres de la talla de Julio Arrastía Bricca, Alberto Piedrahita Pacheco y Darío Alvarez Rodríguez, quienes descansan en paz en el Universo de los Párpados Cerraos, utilizando la metáfora que tanto ama el gran Rubén Darío.

La lista podríamos completarla con algunos narradores que disfrutan de la jubilación como el santandereano José Antonio Churio y el barranquillero Efraín Peñate Rodríguez y la joven figura del comentario ciclístico Héctor Jaime Pinilla,  bautizado «volcán de America»  por el viejo macanudo quien dejó los micrófonos y los cambió por la política…. Cómo seria de bueno verlo alternar al lado del Gran Rubencho en la época  renovadora del gran  Agustin Moreno

La emoción del triunfo en España

La periodista Daniela Franco García, de El Espectador, nos recuerda que Rubén Darío tiene intacta la emoción que sintió al transmitir la victoria de ‘Lucho’ Herrera en la Vuelta a España, en 1987, y dice que con el triunfo de Mariana Pajón en los Juegos Olímpicos ‘la alegría volvió a cabalgar en un caballito de acero’. Arcila señala que desde pequeño le gustaba narrar los juegos de sus amigos, su tribuna era un árbol y su micrófono una caja de galletas.

Daniela le preguntó :¿Se le aguaron los ojos con el triunfo de Mariana Pajón?

Sí. Yo sufro de gran emotividad, entonces tuve que contener las lágrimas durante la narración, porque la aguaría un poco y hay que estar conteniéndose mucho y amarrar esa emoción. Apenas suelto el micrófono, descanso y se me vienen las lágrimas.

¿Cómo vivió este triunfo en contraste con el de ‘Lucho’ Herrera?

El triunfo de él se dio tres semanas después de estar escoltándolo en Madrid y dijimos en la narración palabras muy hermosas que aún perduran. Lo de Mariana Pajón lo viví diferente, porque fue un doble homenaje, no solo a Mariana Pajón sino a Jairo Varela. Muchos no encontrarán ninguna relación. Pero hay que recordar que Jairo Varela era un atleta, un hombre disciplinado, riguroso, era un deportista. Él era una medalla de oro de la música y la poesía y por eso los junté a los dos en la narración del triunfo de Mariana Pajón.

La medalla olímpica de Rigoberto Urán

“Rubencho” la rememora así: Fue una fortuna muy grande. Yo abro los juegos en Caracol TV con lo de Rigoberto Urán y cierro los juegos con el triunfo de Mariana Pajón. Me tocó abrir y cerrar el show. Valoro muchísimo la medalla de Urán en Londres, cuando las condiciones del terreno no eran las más favorables. El colombiano en los últimos 8 km arranca y nadie lo esperaba y nos sorprendió a todos.

Las transmisiones más importantes de su vida.

Ha tenido tres: la del ciclista Martín Ramírez cuando ganó la Dauphiné Libéré en 1984, la de ‘Lucho’ Herrera en 1987 y la de Mariana Pajón. Este es un reinado distinto, un reinado olímpico. Son tres tragos distintos, de diferente marca pero igual de embriagadores.

¿Qué recuerda especialmente del triunfo de ‘Lucho’ Herrera?

Sucedió un detalle que no es muy frecuente: nos llevaron en un helicóptero a dar un paseo por toda la ciudad, incluso vimos toros desde el aire, me llamó mucho la atención.

Un ‘souvenir’ que le hayan dado en uno de esos tantos viajes.

Nunca pido autógrafos, y no suelo tomarme fotos con famosos, pero lo hice una vez con un ciclista muy grande. Hice la cola con la gorrita en mano para que me firmara Miguel Indurain, cinco veces campeón del Tour.

En busca del otro yo

La cronista le dice: Muchos lo califican como una de las voces de la radio que pasarán a la historia, ¿qué piensa de ese calificativo?

Uno es inmortal mientras está vivo, no me pongo a pensar mucho en eso. Yo creo que este momento lo estoy disfrutando con toda mi familia y eso ya es trascender demasiado.

¿Soñaba de niño con esto?

Sí, yo era el narrador del parque, me encaramaba en la rama de un árbol y con un tarro de galletas empezaba a narrar para todos los compañeros, que lo recuerdan todavía. Era narrador desde los siete años.

¿De dónde saca todas esas metáforas y aforismos para narrar?

Leyendo. En la radio y en el deporte se vive mucho de las metáforas desde los tiempos del campeón Carlos Arturo Rueda y bien aplicadas pueden darle sustancia a la transmisión. Además, la vida es eso, una metáfora.

¿Por qué ciclismo?

Yo narraba fútbol, narro tenis, narro matrimonios, hasta la Semana Santa… pero fue el público el que me enseñó el camino, y a pesar de que de vez en cuando narro otros deportes, el público me recuerda que el narrador del ciclismo soy yo.

¿Se ha caído de la bicicleta?

La vida es una bicicleta: si no pedaleas, se queda quieta. Sí me he caído dos o tres veces, pero he tenido buena asistencia de mis mecánicos y he superado el percance a tiempo.