22 de enero de 2022
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El caos británico

6 de julio de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
6 de julio de 2016

Por: Clara Inés Chaves Romero (*)

Clara Inés ChavesDespués de una semana del fatal resultado del brexit solo hay un sentimiento de indignación, engaño e incertidumbre por parte de los británicos que fueron engañados con falsas promesas por parte de quienes realizaron la campaña a favor del brexit, quienes utilizaron los problemas actuales que tiene la Unión Europea (UE) en temas como la sanidad, la emigración, Turquía, fondos europeos, pesca, empleo, y deportaciones, para generar falsas expectativas y promesas que no pueden ser viables en la realidad.

El primero en mentir fue el Primer Ministro David Cameron quien en un principio dijo que no dimitiría y que retrasaría la aplicación del Art. 50 de la UE que reglamenta el abandono de un país miembro de este organismo internacional. Lo cierto es que lo primero que él hizo fue todo lo contrario, y como si fuera menos vergonzoso, pretende “construir un nuevo marco de entendimiento”, cuando el artículo en mención es claro, y se refiere a la salida de un miembro y no a la manera de renegociar un nuevo vínculo fuera de la unión.

De igual manera, comenzaron las manifestaciones en Londres con un nuevo lema (brexshit) para pedir un segundo referéndum ya que el primero estaba viciado de mentiras y evitar de esta manera su salida de la Unión Europea y contestar la solicitud oficial de Escocia para permanecer en la UE sin el consentimiento del gobierno de Londres’.

Como si fuera poco, los argentinos comienzan a vislumbrar una posibilidad para poder recuperar las Malvinas, pese a que en el inmediato futuro no haya soluciones en torno al tema. Lo cierto es que la salida del Reino Unido de la UE, según noticias de prensa, “ hará “que se anulen en Malvinas los tratados que les permitían a los isleños exportar a Europa sin ningún tipo de barreras arancelarias», dice una nota del portal Perfil”.

El texto cita a “la delegada de Las Malvinas en Londres, Sukey Cameron, que previo al referendo presentó un informe ante la Cámara de los Comunes prendiendo las alarmas: «el 70 % del Producto Interno Bruto (de las islas) depende del acceso a la UE. Un cambio que restrinja el acceso de nuestros productos al mercado común europeo podría ser catastrófico».

De otra parte, en el plano político, los que lideraron la campaña por el brexit hicieron maletas, no responden, dejaron a los partidos tradicionales en una lucha por el poder.

Todo ello, parece una telenovela en la que las componendas y las traiciones son sus principales protagonistas como lo dice el titular de una noticia de prensa del diario “El País”: “La retirada de Boris Johnson, traicionado Michael Gove (su principal aliado), coloca a la ministra de Interior (Theresa May) como la candidata con más opciones a liderar al país en su salida de la UE”, y como si fuera poco, la noticia menciona “la traición y las puñaladas “que recibió Boris Johnson, quien era el más posible sucesor de David Cameron, por parte de Michael Gove, y la otra puñalada que recibió de frente (y no trapera como la anterior) por parte de la actual ministra del interior, que hicieron que sus pretensiones a la primera posición se desplomaran.

Y siguiendo con otro capítulo nefasto de esta historia, el ministro de Finanzas, George Osborne, desistió de su propósito de retornar las cuentas británicas al superávit para el 2020, con lo cual se seguirán apretando el cinturón para luchar contra el déficit y con los impactos negativos que traerá su salida de la UE.

Otro de los escenarios que deja el brexit es la brecha generacional entre los jóvenes que desean mantenerse dentro de la UE y los adultos mayores que añoran los años fuera de la unión, además de las manifestaciones xenofóbicas por todo aquel que no sea británico.

Es decir, todo va de mal en peor, tanto que nadie quiere poner la cara, pues no saben cómo manejar el futuro del reino sin la UE, y cómo afrontar todo el proceso de su salida, haciendo que sus consecuencias de esta pésima decisión se sientan lo mínimo posible, logrando minimizar el costo político, económico, internacional, y social para el país.

(*) Profesora universitaria y ex diplomática