18 de enero de 2022
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El Brexit, contra la Unión Europea

1 de julio de 2016
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
1 de julio de 2016

albeiro valencia

Por: Albeiro Valencia Llano

No se puede negar que la Unión Europea (UE) es una gran empresa política, económica y monetaria, muy exitosa; es la unión de 28 países de distintos tamaños y diferentes culturas. Cuando se creó apareció Europa como la economía más fuerte y competitiva del mundo; a lo anterior se le suma el euro, que nació en 1999 como moneda única. Aparentemente el presente estaba asegurado y el futuro aparecía próspero; sin embargo, la luna de miel entre los países duró 10 años, porque la crisis económica desatada por el neoliberalismo y por el capitalismo salvaje, despertó el egoísmo de países poderosos como Alemania.

La catástrofe económica que se inició en 2007 en Estados Unidos, se extendió a Europa por la globalización e interconexión de los mercados. Pero la tormenta golpeó con más fuerza a los países débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España y, el pánico, se extendió a las demás naciones de la Eurozona. La recesión llevó al Viejo Continente a una situación muy crítica, pues el desempleo llegó a 17 millones en 2012.

A lo anterior hay que sumarle la crisis migratoria que está desbordando a Europa. Millones de personas huyen de la guerra en África y Oriente Medio, cruzan el Mediterráneo, bautizado el Mar de la Muerte, y los que coronan el viaje llegan al “Sueño Europeo”; deben cruzar nuevas fronteras para arribar a países ricos como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Suecia y Noruega. Ante semejante drama los gobiernos de Alemania y Francia propusieron un mecanismo “permanente y obligatorio” para repartirse los refugiados, porque la UE es la última esperanza.

Ante la dimensión de la tragedia varios países de Europa se encierran en sus fronteras para no otorgar asilo; y, ante los ataques terroristas, parte de la población ve a los musulmanes como enemigos y tratan de cerrarles el paso. Como consecuencia se revivió el nacionalismo y el fortalecimiento de los partidos de extrema derecha. En este contexto el Reino Unido decidió abandonar la UE.

El Brexit

Como estaba previsto por las encuestas, el pasado 23 de junio triunfó el Brexit, o la salida del Reino Unidos de la UE, por 52% frente a 48%. La decisión estremeció no solo a Europa sino también al mundo. De este modo se cumplió la promesa de campaña que hizo David Cameron el Primer Ministro, en 2013, como respuesta a las presiones del partido nacionalista UKIP.

Los argumentos para irse eran los siguientes: se estima que pertenecer a la UE le cuesta al Reino Unido unos 14 mil millones de dólares y, por otro lado, está el factor terrorismo y los inmigrantes; la derecha alega que el Reino Unido puede controlar mejor sus fronteras. Los argumentos para quedarse tenían que ver con beneficios económicos, pues la UE es uno de los mercados más grandes del mundo y recibe el 45% de las exportaciones del Reino Unido; además están los derechos laborales pues, en la UE, los trabajadores cuentan con horas de trabajo y descanso reguladas y con leyes de antidiscriminación.

Las campañas en pro y en contra del Brexit polarizaron al país y el 16 de junio cobró la primera víctima: Thomas Mair, de 52 años, asesinó a Jo Cox, congresista del Partido Laborista, cuando salía de una librería. Los más férreos luchadores por quedarse en la UE eran, además, el nuevo alcalde de Londres, Sadiq Khan, el líder laborista Jeremy Corby, la mayoría de los sindicalistas de la Trade Unión, el Partido Nacionalista Escocés, los nacionalistas galeses y los norilandeses del Sinn Fèin: estos sectores consideran que el mercado único y la inmigración de jóvenes favorece el crecimiento económico.

Consecuencias económicas, políticas y sociales

Cuando triunfó el Brexit se desplomaron las bolsas del mundo, y la economía entró en shock. La bolsa de Madrid cayó 12%, la libra esterlina se desplomó 11% y el euro fue bajando frente al dólar; hasta el petróleo descendió 4,85%. Las consecuencias más graves vendrán para el Reino Unido; la agencia calificadora Fitch Ratings advirtió que casi todos los sectores económicos se verán afectados, pues se espera un crecimiento débil, menor inversión y un futuro incierto para su comercio. Se cree en una posible contracción del PIB del 3,6% y en una pérdida de más de 500 mil empleos. Seguramente este país no seguirá siendo el importante centro bancario internacional, especialmente Londres, pues algunas líneas de negocios se desplazarán hacia la UE. Por ahora las agencias de calificación Fitch y Moodys ya despojaron a Reino Unido de sus calificaciones “AAA”, mucho antes de que comenzara la campaña del referendo. Y la agencia S&P, la puso en “AA”, después de 38 años.

Lo más grave es que no podrá seguir comerciando, con tanta facilidad, con el resto de Europa, ya no estará en un bloque de 500 millones de europeos sino de 55 millones, no podrá recibir mano de obra calificada y perderá influencia económica y política en este mundo globalizado. A los británicos los perjudica que se creen “de mejor familia” y se consideran la primera potencia del Viejo Continente; por estas razones ingresaron a la UE, pero a medias, pues conservaron su moneda y no hicieron parte del espacio Schengen. Hoy, después del referendo, le están cobrando el orgullo y el oportunismo. David Cameron desea suavizar las relaciones y buscar una negociación, pero Ángela Merkel pide que la separación sea cuanto antes; no quiere que conserve algún privilegio. La decisión del Reino Unido provocó un tsunami, porque Irlanda del Norte y Escocia votaron por quedarse en la UE; esto atenta contra la unidad del Reino. En esta dirección afirmó la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, que es probable que se realice otro referendo independentista.

Pero el Brexit seguirá desmoronando a Europa. Los 27 países de la UE tendrán que luchar contra las amenazas que rompen la unidad: el nacionalismo, el populismo, la ultraderecha y la ola contra los inmigrantes. El efecto dominó es el nuevo fantasma que atemoriza a los mandatarios.