28 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un ataque contra la libertad

20 de junio de 2016
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
20 de junio de 2016

 albeiro valencia

Siguen aflorando los trastornos internos que sufre el país más poderoso. Después de los atentados en Europa, el año pasado, ahora le tocó el turno a Estados Unidos. El ataque realizado en el bar gay Pulse, en Orlando (Florida), es el peor realizado en este país desde el año 2001 y, por lo tanto, produjo inmensa consternación y aumentó la sensación de inseguridad y miedo. Omar Mateen, estadounidense de padres afganos, entró al bar con un rifle de asalto AR-15, varios proveedores y una pistola, y empezó a disparar; asesinó a 49 personas y dejó 53 heridos. Parece que antes de la masacre llamó al 911 y declaró su lealtad al grupo terrorista ISIS. Al respecto el presidente Obama afirmó que es “un claro ejemplo del extremismo autóctono que nos tiene preocupados desde hace tiempos” y agregó que “Todavía no han encontrado pruebas de que actuara dirigido por un grupo terrorista”.

Por su parte ISIS reivindicó la masacre; para la organización el atentado fue cometido por un soldado de Estado Islámico, que actuó como un lobo solitario. Recordemos que el mes pasado el portavoz Abu Muhammad Al Adnani, en un discurso antes del Ramadán, invitó a sus soldados a ejecutar asesinatos durante el mes sagrado. Advirtió que ningún ataque es pequeño, y señaló a Estados Unidos como un objetivo. Enfatizó que “la acción más pequeña que haces en el corazón de su tierra es la acción más grande que puedes hacer por nosotros”.

El terrorismo sigue golpeando

A raíz de los ataques de Al-Qaeda contra Estados Unidos, el 11 de septiembre, el presidente George W. Bush desató la guerra general contra el terrorismo que en ese momento se veía como una agresión contra los países árabes. La estrategia de Obama fue diferente, pues se reconcilió con el islam y logró que sus Fuerzas Armadas asesinaran a Bin Laden, en una operación que transmitió la televisión con lujo de detalles; esto generó nuevos odios. Es que cuando los gobiernos se sienten amenazados por el terrorismo responden con mucha violencia, para liquidar al enemigo, a cualquier precio. Esto desata más rabia y crea nuevos adversarios.

De este modo la primera potencia del mundo se convirtió en una nación que vive bajo muchas presiones y amenazas, y los ciudadanos padecen el miedo cotidiano: terrorismo interno y externo, la violencia doméstica y las acciones violentas de los llamados lobos solitarios. Y cuando se produjo el desplome de la Unión Soviética y Estados Unidos se convirtió en gendarme del mundo, se despertó en muchos países un sentimiento antiestadounidense, que afecta a sus ciudadanos; todos respiran pánico. Pero no les falta razón pues el año pasado se produjeron 372 tiroteos masivos, con 367 muertos, y en lo que va de este año se han realizado 173 tiroteos con 156 muertos, sin contar la masacre de Orlando.

El negocio de las armas

Este ambiente es aprovechado por la poderosa Asociación Nacional del Rifle (ANR), que asegura que “la mejor forma de detener a una persona mala, armada, es con una persona buena, bien armada”. La ANR cuenta con cinco millones de afiliados que defienden el libre acceso a las armas; las cifras son elocuentes pues el 40% de los hogares están armados y 30 mil personas mueren cada año por armas de fuego. Es que la Segunda Enmienda de la Constitución, redactada en 1791, estimula la libre compra de armas: “El derecho del pueblo a poseer y portar armas no será restringido”. Esto beneficia a los monopolios que producen armas y que son un poderoso grupo de presión, con mucho poder económico y político. El negocio no tiene control por parte del Estado y abastece a las organizaciones criminales de Estados Unidos y de América Latina y surte, también, los hogares de clase media atormentados por la violencia cotidiana; estos ciudadanos no pueden vivir sin un arma, en un país donde impera la ley del más fuerte.

Y aunque el terrorismo sigue siendo un gran problema para Estados Unidos, lo más grave es el fácil acceso, que tienen los asesinos, a las armas poderosas. Sobre el tema anotó el presidente Obama que “pensamos que es terrorismo e ignoramos el problema que tenemos con las armas. Debemos ir tras las organizaciones terroristas y extremistas, pero también tenemos que asegurarnos de que a esta gente no le resulte fácil obtener este tipo de armas”. El Presidente ha venido insistiendo sobre el asunto, especialmente desde 2012, cuando la masacre de 20 niños y seis adultos, en una escuela de Connecticut. Desde esa época Obama le pidió al Congreso utilizar el sentido común para establecer medidas de control.

Una excusa para Trump

La tragedia de Orlando llegó en plena campaña electoral y, por supuesto, el debate sobre la tenencia de armas de fuego toma nuevos bríos. La ANR, con sus cinco millones de afiliados, anunció su apoyo al candidato republicano y Donald Trump, como compensación, se comprometió a derogar de forma inmediata los decretos firmados por Obama, que regulan el acceso a armas de fuego. El argumento de los defensores, o sea del Partido Republicano principalmente, es un adefesio: “entre más armas haya, se incrementa la seguridad pública … y entre más se amplíe la tenencia de revólveres y fusiles, se fortalece la libertad emanada de la Segunda Enmienda, que protege el derecho de los ciudadanos a portar armas”.

Como Trump aprovecha cualquier oportunidad para avanzar en la campaña, dijo que el presidente Obama debería renunciar por “no ser capaz de enfrentar el radicalismo islámico”; y agregó que se debe mejorar la inteligencia para detectar a los “enfermos de odio”, a aquellos que han nacido en el país y se han radicalizado, pero también “tenemos que mirar a las mezquitas, a la comunidad musulmana… y créanme, la comunidad conoce a las personas que tienen el potencial de explotar”. Esto significa que Trump va a reforzar la xenofobia.

Otro aspecto a considerar es el discurso religioso por parte de un homofóbico bien armado, lo que obliga a estudiar la multicausalidad del radicalismo islamita. La masacre en el bar gay de Orlando vincula el terrorismo de ISIS con un componente homofóbico. Sobre este punto llama la atención que en muchos lugares del mundo hubo concentraciones de apoyo a los homosexuales. Ante el terror se despertó la solidaridad; la Torre Eiffel se iluminó, el lunes 13, con los colores de la bandera gay. Por último, la masacre en Orlando es un ataque contra la libertad en general.