19 de enero de 2022
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“San Uribe, un ángel caído”

29 de junio de 2016
Por mario arias
Por mario arias
29 de junio de 2016

Por: mario arias gómez

Mario AriasEl altisonante e indómito “Ángel caído», agresivo, iracundo, con ínfulas napoleónicas. Sectario y travieso agitador de extrema derecha, que en vez de razonar vocifera y que cada vez que interviene echa lenguas de fuego. Perfil que la gente tiene gravado en la retina, cuyas ideas -marchitas hoy- trata de imponer a como dé lugar, razón para que la desprestigiada acción política se envilezca cada vez más. Personaje más digno de lástima que de odio. Un fraude al país, a sus gregarios y corifeos, a quien el solo anuncio de la concreción del fin de la guerra y consecuente desarme de los espíritus lo descompuso y dispuso a  afilar sus colmillos de fiera política y que el sanedrín de loras mojadas que lo rodean, amplifica. Logia incapaz de aceptar el histórico e irreversible hecho del “último día de guerra” lo que no les permite dejar de injuriar, patalear y señalar culpables donde no los hay, todo, porque Santos se cerró por fin el capítulo de la virulencia verbal y degradación de la discusión política, con omisión de los excitados que actúan bajo la premisa -hábilmente camuflada- que el fin justifica los medios, lo que los lleva a inducir miedo, a apostarle al fracaso a cambio de medio siglo más de atraso, belicismo, dolor y lágrimas, a objeto de  arruinar y sepultar el bien supremo de la PAZ, preludio de una fructífera emulación democrática.

Pugna estéril encarnada por millares de soldados y oficiales muertos, lisiados en combate, insurgentes caídos; familias expósitas; pueblos arrasados; ingentes recursos naturales destruidos, contaminados; campesinos despojados de sus tierras, mudados en su patria chica en parias, cuando lo que se requiere es menos altanería y soberbia, a cambio de más cultura, armonía, perdón y olvido.

Tarea que convirtió el espacio político en turbio campo de batalla. Letal pesadilla en que los muertos los ponen los hijos de los pobres, carne de cañón que alimenta la fratricida violencia, mientras el inclemente “mesías” celebra la barbarie y desprecia a los muertos dejados por los pavorosos “falsos positivos”. Verdugos de más de cinco mil jóvenes burlados, engañados, torturados y ejecutados por fuerzas oscuras que los disfrazó de terroristas y que con inaudita desfachatez y cinismo fueron exculpados al testificar que estos “no estaban cogiendo café”. Delitos de lesa humanidad que la ciudadanía y deudos esperan que los presuntos instigadores paguen en vida tan dolorosas e irreparables desapariciones.

Extremismo exasperado que con calumnioso e incendiario lenguaje de ira y desprecio -propio de los bajos fondos- lacta un clima de confrontación contra el Presidente que, gústenos o no -para alborozo, alivio y aplauso- rompió moldes y paradigmas, sin que merezca ser tachado de “vende-patria”. Improperio que los nostálgicos del terror le extienden al cimero adalid, paciente, íntegro y heroico, Humberto De la Calle, al que se tilda de capitular ante la “Far”, de entregar al país al castro-chavismo. Con ruidosa y estridente retórica los opositores estigmatizan el plebiscito al calificarlo de sofístico e ilegítimo. La subversiva “resistencia civil” no es más que el sonar de los clarines de guerra que busca prorrogar la ruina, muerte y rencor. Particular manera de actuar.

La inducida firmatón, apoya la fementida obstrucción a “la paz entreguista”, mediante injuriosos argumentos jurídicos, que no son un suceso más, sino la última y más rabiosa estrategia que busca obstruir el cierre del conflicto, boicotear -de todas maneras- la valiosa oportunidad del atribulado país de superarlo, de ahorrarnos otros 300.000 muertos y millones de desplazados, decenas de miles de heridos y mutilados, de viudas y huérfanos.

“Dirigentes”, versados en los albañales del atajo por donde se mueven como pez en al agua. Leámoslos: Firmamos porque no estamos de acuerdo en que en los acuerdos (sic) de La Habana a secuestradores, narcotraficantes y violadores de niñas no se les lleve un día a la cárcel y se les de elegibilidad política. Soy  “amigo” de la paz -falso- siempre y cuando tenga como condición la cárcel para la cúpula de la “Far” y la prohibición de la postulación política. Y agrega: “Somos del movimiento “NO MÁS”, que necesita su firma para evitar que Maduro se tome a Colombia. “Recogemos firmas para evitar que la “Far” se tome el Gobierno. ¿Desea apoyarnos?”… para “bajar” los impuestos. En fin, cualquier argumento resulta válido para pedir una firma que deslegitime el acuerdo.

La “Paz herida”, de los ultramontanos Ordóñez y compañía, pregoneros del ‘NO’, aunado a la delirante, fantasmal y temeraria monserga que propalan en que afirman que lo acordado es la claudicación del Estado; entelequia en la que con vertiginosa ansiedad sustentan su fortaleza política, derribada por fortuna por la impensada e inesperada firma del acuerdo que tratan de contrarrestar con la precitada “resistencia civil”, que no es más que una táctica de guerra e inquina que ataca en su esencia la negociación y con excesiva facilidad convence a los cándidos. Creer que una guerrilla en armas, con apoyo militar y control de vastas zonas, poder económico, se piense ilusamente que se va a sentar a transar el fin del conflicto, para salir esposado a una cárcel de alta seguridad, es ingenuo, cuando en otra época se usó la concentración de matones y la jurisdicción penal especial para ponerles conejo a los vergonzosos “paracos”.

La “paz sin impunidad” es la rendición, el retorno a la guerra sucia, avivada por quien calla que en 1992 fue ponente de la ley de indulto que liberó al M-19 de ir a la cárcel por delitos atroces cometidos en la toma del Palacio de Justicia, con la muerte de R. Mercado, de Gloria Lara, etc., o el EPL, en su guerra contra la “Far” y control territorial de Urabá, que lucró indudablemente a los suyos.

Despiadada y diabólica obsesión, generadora del escepticismo que hoy clama: No más parapolítica; 12 apóstoles; Convivir; falsos positivos;  Agro-robo-seguro; chuza-DAS; yidis-política; Ley 100; reforma pensional y laboral contra los trabajadores; ternas de uno para elegir Fiscal de bolsillo; Pacto de Ralito; amenazas a la espiada Corte Suprema y jueces; No más Nogueras; Job y don Berna; ni más desplazados, polarización, enriquecimiento non sancto de los prósperos “empresarios”, evasores en la mira de la DIAN por sus vivezas. Se acabó la apatía y quietud de la gente de bien que con el consiente “” a la Paz, dan un rotundo “No” a la guerra, lo que no quiere decir “” a la guerrilla, detestada tanto o más que los del Centro  Democrático que anteponen la guerra a la Paz, a la Justicia. ¡Basta! de canallas, de brincarse la ley, de agraviar a Santos, lo que afecta la imagen del país y redunda en el descrédito de todos-.

Junio 29 de 2016