28 de enero de 2022
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¿La Unión Europea se fortaleció o se debilitó?

30 de junio de 2016
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
30 de junio de 2016

Por: Clara Inés Chaves (*)

Clara Inés ChavesMuchos hablan de la salida del Reino Unido como el caos para la Unión Europea, pero en verdad el desastre es para el reino de la reina Isabel.

Lo cierto es que la actitud de la Gran Bretaña no es nueva, ya que a pesar de que se ha venido beneficiando enormemente de la Unión Europea (UE) ha tenido una conducta ventajista para excluirse de ciertos acuerdos comunes a los demás miembros como fue el compartir el euro como una moneda única, o participar en el espacio Schengen, y por el contrario exigiendo cada vez más prebendas y condicionando acuerdos. 

Recordemos que los británicos entraron a formar parte de la UE en 1973, pero realizaron en 1975 y en 1985 dos referendos para confirmar su permanencia a esta organización internacional, condicionando su permanencia a una cantidad de exigencias del momento. 

Un socio de tal naturaleza no es saludable para una organización internacional como la Unión Europea, a pesar de que el asociado forme parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y posea uno de los ejércitos más importantes, lo cierto es que en su condición de miembro resta más de lo que suma a la unión. 

Lo particular es que la ventaja de los que votaron a favor de la salida del Reino Unido no fue tan abrumadora, pues fueron el 52% frente al 48% que deseaban continuar, de una votación que alcanzó el 72,1% del total de los posibles votantes. 

En este proceso los grandes perdedores fueron el Primer Ministro David Cameron y el Reino Unido, puesto que Escocia ha vuelto a desear su independencia e Irlanda del Norte esta pidiendo formar parte de Irlanda y no del Reino Unido, y a estos hechos le sumamos más de cuatro millones de firmas que se llevan recolectadas por parte de los ciudadanos que desean realizar un nuevo referéndum para continuar siendo parte de la UE. 

Este hecho ocasionó el desplome de los mercados y una posible desintegración del Reino Unido. El resultado del referendo del pasado jueves sobre la permanencia de Reino Unido en la UE ha desatado una borrasca económica profunda en ese país, que lleva incluso a algunos a vaticinar una próxima recesión por cuenta del llamado brexit. 

En el inmediato futuro, el resultado de este referendo no se ha hecho esperar. La libra esterlina sufrió una caída jamás vista, lo que reducirá los ingresos de los británicos fuera de su país; la bolsa también se desplomó, y lo que pareció increíble fue la rebaja de calificación que produjeron algunas agencias de riesgo crediticio a la deuda soberana del país, quitándole la máxima calificación que tenía, y con la perspectiva de seguirla bajando.

De otra parte, muchas empresas comienzan a replantearse su posición frente a la nueva situación, por lo que “revisarán sus planes de inversión y empleo en el Reino Unido” a partir de la fecha, generando de esta manera inseguridad en los negocios y por ende un efecto perjudicial en la economía del Reino Unido.

Vale la pena señalar algunas noticias de la prensa británica (BBC) con relación al tema; se menciona que “las acciones han perdido valor por cerca de US$ 130.000 millones en dos días, según informo la agencia de noticias Reuters.

La caída también ha sido intensa en el FTSE 250, otro índice que se especializa más en empresas más enfocadas en el mercado interno británico”.

La noticia agrega que “la caída fue del 6,96% el lunes, más el 7% que había perdido el viernes. Las pérdidas en este índice se aproximan a los US$ 61.000 millones. Son las caídas porcentuales diarias más fuertes desde 1987.”

Lo anterior sin mencionar los detrimentos importantes que han tenido varias empresas como por ejemplo laaerolínea Easyjet, la cual según la BBC perdió 22% de su valor, o el banco Barclays que tuvo una caída del 17%, según la misma fuente.

Otro medio de prensa menciona que: “al conocerse los resultados del brexit la Bolsa de Londres perdió el viernes en sus primeras dos horas de cotización el equivalente a todo lo que el Reino Unido aportó en 24 años a los presupuestos europeos”.

Este escenario hace que ya se comience a hablar de una posible inflación en el Reino Unido al aumentar el costo de algunos bienes importados, junto a una crisis de la inversión extranjera al parecer a muy corto plazo.

Junto a estos hechos, se desarrollan otros como las múltiples denuncias de racismo, sin dejar de recordar el reciente asesinato de la diputada europeísta y laborista Jo Cox, hechos que junto a la crisis total que presenta el Reino Unido en la actualidad, grandes repercusiones para Europa en general.

Indudablemente que la salida de un miembro de la institución europea no es lo deseable, pero cuando se tiene un aliado con demasiada arrogancia que en lugar de situarse al lado de los demás para aportar y fortalecer la Unión, la condiciona, es mejor prescindir de él que quedarse con él.

De otra parte, teniendo en cuenta las noticias de prensa, se hizo una propaganda equivocada, falsa y deshonesta para hacer que los votantes apoyaran la salida del Reino Unido, con lo cual queda en el aire un sinsabor de pérdida de credibilidad y, como diríamos los abogados, de dolo, premeditación, y alevosía.

Lo irónico de caso, es que al parecer el que será el sucesor del actual Primer Ministro Británico será un miembro de su partido, que apoyó el brexit, es decir uno de los que realizaron una campaña desleal a favor de la salida del Reino Unido de la UE, con lo cual, ¿qué le esperará al mundo con un personaje de estas calidades profesionales?

Pero como diríamos, esto debe ser una lección de humildad para el Reino Unido, y un alto para aquellos populistas como Marine Le Pen en Francia por ejemplo, que propone seguir el ejemplo de los británicos, sin mirar las graves consecuencias que se tendrían no solo dentro de sus fronteras sino fuera de ellas.

Lo cierto es que ahora se tendrán que renegociar los acuerdos que varios países han firmado con el Reino Unido como miembro de la Unión Europea, y el Reino Unido deberá encontrar nuevos socios, lo cual genera una limitante en un mundo globalizado e interdependiente en donde es más interesante realizar acuerdos de libre comercio con un organismo internacional como la UE, que con un país en particular.

A pesar de la crisis y los retos que presenta la UE, junto a los temas importantes a solucionar como el flujo migratorio, la deuda griega, el relanzamiento de sus inversiones, el hacerle frente al terrorismo, la defensa de sus mercados, la detención del dumping, el refuerzo de la defensa común, el completar la integración de la zona euro y la reducción de los niveles de desempleo de los jóvenes, este organismo internacional posee una importancia especifica que no se puede desconocer,  por lo que si bien puede resentirse, no colapsará; a contrario sensu, por las condiciones particulares del actual orden internacional, no será lo mismo para el Reino Unido.

Finalmente, la Unión Europea podrá fortalecer sus instituciones, ya que antes no pudo hacerlo debido al freno que representó el Reino Unido para ello. No sobra decir que fue este país el que condujo al neoliberalismo mercantil con énfasis en el comercio, y algunos de los problemas que presenta hoy la UE se deben a la piedra en el zapato que representó el Reino Unido como socio de esta organización internacional; por eso es obvio que se necesita una determinación política fuerte y decisiva de los 27 países que aún forman parte de la UE para darle el dinamismo y el fortalecimiento que se requiere, ya sin el impedimento del Reino Unido.

Lo anterior deja entrever que en el reino de la reina Isabel, no hay otro Winston Churchil, sino el recuerdo de un país que ha perdido su dimensión y al que solo le queda la arrogancia de su propia historia.

(*) Profesora universitaria y ex diplomática